Existen personas que pasan por ingenuas, pues frente a sus ojos les hacen una que otra embarrada, pero son las últimas en enterarse por seguir poniendo las manos al fuego por todo el mundo. Gran error.

Publicado por: PAOLA BERNAL LEÓN
No es que usted vaya desconfiando de su misma sombra, tampoco se trata de eso. Pero lo que no puede permitir es que se le rían en su cara una y otra vez, que se la hagan no solo una ni dos veces, sino más de tres y no aprenda de esas experiencias.
Eso se da muchas veces porque la persona además de pasar por ingenua, permite que abusen de su confianza, no es capaz de poner en duda si le hablan con hipocresía o con sinceridad, poco ha aprendido a diferenciar entre un amigo y una persona que se acerca por interés, suelen contar sus ideas de negocio de manera abierta y no sospechan por un segundo que alguien más pueda robarles la idea y adelantárseles.
Como se dice popularmente, muchas veces le hace falta malicia indígena.
Y no es que vaya por la vida prevenida, pero sí se debe aprender a analizar las intenciones de los demás sobre usted, si llegan sin ningún interés particular o si detrás de esas sonrisas de oreja a oreja hay otro tipo de intenciones.
Para que no se pase de confiada es bueno que aprenda a seguir su instinto, a pedir segundas y terceras opiniones de sus seres más cercanos, a no poner las manos en el fuego por todo el que se le acerca y a poner barreras y hacer filtros antes de abrirse con total sinceridad a los demás.
No se niegue a la realidad
Algunas personas temen sufrir, que los lastimen, y muchas veces ese miedo a sentirse vulnerables lo transforman en negar su propia realidad. Pueden tener la infidelidad ante sus ojos y prefieren convencerse de que no vieron nada, que no era su pareja, que era alguien muy parecido pero que a ellas nunca las lastimarían.
El negar la realidad tampoco es la solución. Hay personas que ven cómo otras mujeres llaman a sus esposos o novios en horarios no habituales y le creen que es cuestión de negocios y deben salir de las cobijas para cumplir la cita.
Está también aquella "amiga" del novio que se le lanza de manera insinuante a la pareja pero ellas se niegan a poner freno a ese tipo de manifestaciones de afecto porque en ningún momento dudarían de su novio o esposo.
Ese es un grave problema, si no se frena a tiempo o no admite esa realidad que tiene ante sus ojos. De dejar avanzar todo lo que le incomoda estará permitiendo que la lastimen más y que la traición sea más fuerte.
Por eso frene a tiempo esa actitud tan pasiva.
No caiga en extremos
De lo que se trata no es precisamente de volverse una persona insegura, de creer que todos le quieren traicionar por la espalda, que todos a su alrededor están organizando un complot para que usted salga lastimada. Tampoco es que todos quieran abusar de usted a favor de sus propios intereses.
Si una compañera en el trabajo se ofrece a ayudarle no crea que se quiere quedar con su cargo y le está construyendo desde ya su ataúd. Tampoco crea que una amiga que le dice lo maravilloso que es su novio o esposo está detrás del corazón de él. Mucho menos crea que dejar a un amigo en su casa con su esposa o novia mientras usted va al carro o al supermercado será la ocasión perfecta para que le sean infiel.
Recuerde que una cosa es que se pase de confiado y otra que se salga de casillas y crea que el mundo conspira en contra suyo.
Así que evite:
1Invadir el espacio íntimo o privado de los demás solo para ir detrás de pistas o indicios que le indiquen que lo están traicionando. Prohibido revisar celulares, correos electrónicos, agendas.
2No crea que porque a su mejor amiga la traicionó su pareja, lo mismo estarán haciendo con usted.
3No pronuncie frases erradas como "todos los hombres son iguales", "ellos se tapan con la misma cobija", "amigo, el ratón del queso", "los amigos se cuentan con los dedos de una mano". No generalice.
¿Qué hacer?
Si a usted le cuesta muchas veces sospechar de alguien, tiene indicios pero prefiere tapar el sol con un dedo porque no quiere parecer intensa, celosa o desconfiada, puede pasar esa información por los siguientes filtros:
1. Pregúntese si sus sospechas son reales o hacen parte de su imaginación.
2. Es probable que haya tenido experiencias previas en las que un "amigo", "amiga" o "ex" la hayan traicionado de una manera abrupta y fuera de serie. Pero, ¿qué tanto ha podido superar esa situación o qué tanto la ha llevado con usted todo este tiempo hasta el punto de desconfiar a partir de ese momento de todo el mundo?
3. ¿Más de una persona en la que confía enormemente coincide con sus apreciaciones? Si no es solo producto de su imaginación sino dos o más personas están de acuerdo con su punto de vista o se han acercado a usted para decirle lo que ya percibe, es bueno entrar a revisar.
4. Si en más de una oportunidad esa persona de la cual sospecha ha actuado de forma extraña, con temor, con excesiva efusividad, con asombro, y ha preguntado de manera insistente cosas que solo le competen a usted es importante ir con pies de plomo.
Preguntas y respuestas
Juan Manuel Blanco
Formador de procesos sociales -Disoñar
¿Qué hace que una persona se pase de confiada, que vaya prestando el novio, contando sus ideas de negocios a todo el mundo, abriendo su corazón a todas las personas por igual y sin ningún filtro?
Influye mucho la formación de carácter y qué tanta dignidad tenga, qué tanto se quiero a sí mismo, qué tan importante es para esa persona escoger a alguien porque es valioso para entregarle lo que es. Somos un tesoro que debemos saber compartir teniendo en cuenta nuestra responsabilidad social.
Hay que diferenciar en ser generosos, abiertos al otro, confiados, a tener baja autoestima. Por lo general una persona que cuenta todo, que busca ser protagonista, o sencillamente quiere confiar en todo el mundo lo hace porque está tratando de ganar cariño.
Antes de ser confiados con los demás debemos revisar en nosotros mismos para qué lo estamos haciendo. Nadie te obliga a hacerlo.
Se trata de preguntarnos cuál es la causa, muchas veces nos pasamos de confiados porque tenemos la necesidad de ser queridos, por eso creemos que creyendo ciegamente en el otro así nos amarán.
¿Qué consecuencias nos deja el ser demasiado confiados?
Las mismas que trae el no amarnos, desde adicciones hasta estados de depresión ante los resultados. Lo complicado es que las personas que son así de confiadas no lo ven así ya que están asumiendo esa postura porque van tras un resultado. Muchas saben lo que va a pasar pero como lo ven como un trueque, como una forma de encontrar aceptación, amor, se niegan a escuchar a los otros cuando le dicen que no sean confiados. Es como cuando se le dice a alguien que no corra por ese lugar porque se va a caer, pero igual corre y se cae. Muchas veces son necesidades que quieren vivir. Hacen todo por ratificar que el mundo es duro, son las que terminan diciendo "sabía que eso iba a suceder" pero no hicieron nada.
Sonia Pacheco Rojas
Psicóloga
¿Qué influye en que una persona sea o se pase de confiada?
Influyen mucho los rasgos de personalidad. Es probable que ser confiado sea parte de su esencia, que sea transparente y piense que los demás deben ser así con ella, por eso tienden a abrirse fácilmente a los demás.
Pero otra razón puede ser su misma inseguridad, la falta de confianza en sí mismo que los lleva a sentir miedo al confrontar realidades, por eso prefieren pensar que nada está pasando a su alrededor, pues puede ser mucho más doloroso. Por eso pretenden brindar mucha más confianza antes de sentir una frustración personal.
Existen personas que fueron tan confiadas en el pasado que tienden a irse al extremo, ser más herméticas, no abrirse a otras personas con facilidad. Pero está también la persona que a pesar de haber sido traicionada, de
haber abusado otros de su confianza, no aprenden la lección.
Así es. En el primer caso las personas que fueron traicionadas o vulneradas en su confianza tienden a cerrarse con los demás, asumen una actitud hermética, y eso no es más que su propio mecanismo de defensa, su coraza, para que no vuelvan a dañar sus emociones, pues fue desvalorizado su concepto de confianza por personas que consideraban sus amigos, sus manos derechas. Pero está también la persona que ha tenido varias decepciones y tiende a seguir en la misma actitud. Por qué, porque suelen ser muy abiertas a los demás, porque suelen ser muy transparentes. Pero lo cierto es que es necesario aprender de las experiencias, de los errores, pues nunca aprendemos de las cosas bien hechas. Está en nosotros dar ese pare, ese alto, para que no vuelvan a abusar de nuestra confianza. Es cierto que las personas demasiado confiadas esperan también lo mismo, lo mejor del otro, pero es bueno preguntarnos qué tan confiable es ese entorno en el que nos desenvolvemos, hasta qué punto los demás están de acuerdo en darme también toda su confianza.
¿La recomendación sería ser más analíticos, más observadores, pasar la confianza por varios filtros antes de entregarla a todo el que pasa por el frente nuestro?
El ser humano debe aprender a hacer filtros emocionales, que le permitan encontrar satisfacción, gusto, estabilidad, tranquilidad frente a sus amistades y frente a lo que hace. Además es una forma saludable emocionalmente el buscar las estrategias adecuadas que me permitan detectar qué me sirve, quién me conviene, qué ambiente es favorable para ser confiada, qué me sienta bien. Hace parte de la vida ser precavido, tener precaución frente a las situaciones y las personas con las que socializo, pues no todo el mundo es transparente. Debemos aprender a observar y a tomar esas determinaciones.
Es bueno preguntarse
1¿En más de una oportunidad una supuesta amiga se ha quedado con uno de sus novios?
2¿Es de las personas que dice meter las manos al fuego por una pareja, a pesar de que muchos a su alrededor vienen con comentarios y con pruebas respecto a una infidelidad?
3¿Se entrega a los demás fácilmente?
4¿A una persona que acaba de conocer ya la cataloga como amigo o amiga y le confía sus secretos más guardados?
5¿En más de una oportunidad personas que la conocen de mucho tiempo le han reclamado esa ingenuidad con la que ve la vida?
6¿Le cuesta trabajo dudar de los demás y prefiere revisarse a sí mismo en qué está fallando?
7¿Nunca verifica quién está a su alrededor antes de ingresar a un cajero y retirar dinero, pues en lo que menos piensa es en que alguien la esté asechando?
8¿Si tuviera que evaluarse qué tan precavida es en una ciudad desconocida o con una persona que acaba de conocer, su puntuación sería "cero" pues no se le pasa por la mente que alguien se acerque a usted con malas intenciones?
9¿Cree que la gente no tiene por qué mentirle y todo lo que le dicen se lo cree?
10¿Más de una vez ha sido víctima del hurto porque se siente mal si no le da la hora a alguien en la calle o si no ayuda a ubicarle la dirección a alguien, por más actitud peligrosa que proyecte?
Nota: Hay personas que se van a los extremos y desconfían hasta de la mamá, hay otras que prefieren ser más reservadas, un poco más herméticas, que cuidan sus palabras, poco cuentan sus planes o sus ideas de negocio porque temen que uno más vivo que ellos haga de sus ideas realidades.
Pero todos los extremos son malos; recuerde que debe poner en una balanza y alcanzar el equilibrio.
Lo cierto es que se debe ser prudente, precavido, no ir contando toda la vida a los demás, ir con pies firmes y solo abrir sus sentimientos a personas que se hayan ganado su confianza. No existen tiempos prudentes, no podemos decir que después de seis meses o de un año. La vida le va enseñando cuándo es el momento oportuno; más que intuición requiere aprender las lecciones en las que se ha visto golpeada por su ingenuidad y rescatar aprendizajes de las experiencias de otros.
Para el recurso de la flecha rosada
1. Sea capaz de cuestionar cuando es necesario
2. Recuerde que no es bueno confiar ciegamente, es bueno conocer los valores de los demás pero no poner las manos al fuego sin tener plena certeza.
3. A nadie le gusta recibir malas noticias o enfrentarse a situaciones incómodas pero a veces es mejor las cosas a tiempo. No dilate esos momentos; lo mejor es salir de ellos con la frente en alto.
4. Sea capaz de confrontar a alguien con total tranquilidad y control de sus emociones. No permita que se le rían en la cara.
5. No peque por ingenua.
6. Establezca límites claros entre su vida social, su vida pública y su vida privada o íntima con los demás, sobre todo con las personas que acaba de conocer.















