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Viernes 20 de enero de 2012 - 12:00 AM

¿Hay que ayudarle al destino?

Si usted es de las personas que deja todo en manos del destino, es importante que busque una silla y se siente cómodamente, pues para que le pase todo lo que desea sin mover un dedo, requerirá de mucha paciencia.

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Publicado por: PAOLA BERNAL LEÓN

Si usted cree que el destino le traerá todo en bandeja de plata, que justo llegará a una esquina cualquiera y se moverán las  fichas para que conozca a la pareja de sus sueños, está equivocado.
Si no construye un puente entre esa realidad y la persona que acaba de conocer, si no se acerca a hablarle, si no contesta las llamadas, si no actúa, las cosas no se darán.
No puede seguir creyendo que en el amor las cosas son como en las películas, que justo pasará por su lado el hombre que siempre soñó, tomarán a la vez la revista o el café sobre la mesa y terminarán enamorados.
Quizá pase uno en un millón de casos, pero lo cierto es que usted debe darle un empujón al destino. Está en usted tomar decisiones, demostrar su gusto por alguien, enviar una señal de humo que indique que hay química entre los dos, o por lo menos reciprocidad.
Es hora de que entienda que su vida sentimental no puede dejársela a un destino que no conoce. Es hora de actuar.

Preguntas y respuestas

Claudia Astrid Becerra
Psicóloga Terapeuta del Sentido de vida
¿Es importante darle un empujón al destino? ¿De qué forma?
¿No es eso lo que hacemos a diario con nuestras diferentes decisiones? Siempre estamos empujando nuestro destino (positiva o negativamente), es imposible no hacerlo; incluso si no nos moviéramos en ninguna dirección, estaríamos determinando nuestro destino.
Ahora, si de lo que se trata es de lograr un objetivo específico, por supuesto que es importante “darle un empujón” y una forma práctica es responder estas tres preguntas en ese orden: ¿para qué lo haré?, ¿cómo lo haré? y ¿cuándo lo haré?
Es ideal que el primer paso, en la dirección de lo que deseamos, lo demos en un periodo inferior a dos meses.
¿Hasta qué punto estaríamos presionando las cosas?
Siempre debemos evaluar nuestras acciones por los resultados que obtenemos de ellas. Si nuestros resultados no son buenos, no nos dan felicidad o tranquilidad, quiere decir que nuestra persistencia se ha transformado en necedad.
Existe una regla de oro y es “Mínimo 3 y Máximo 7”, es decir, no abandono una situación hasta no haberle dado por lo menos tres oportunidades, pero no insisto más allá después de haberlo hecho máximo 7 veces. Esta sencilla regla es una forma práctica para vivir, habiéndole dado oportunidad a la existencia y a nosotros mismos, que nos evita sufrimientos inútiles.
¿Qué ocurre cuando nos quedamos esperando a que el destino haga su parte en cosas del amor, por ejemplo?
Puede ser que el amor pase por delante de nuestra puerta y no lo notemos porque nuestra puerta permaneció cerrada, (por lo general, debido a experiencias dolorosas del pasado que nos negamos a aceptar o a integrar a nuestra historia personal).
Yo siempre recomiendo “volver al ruedo”, especialmente en asuntos de pareja, dejar de pretender que “evitando relacionarnos, evitaremos que nos lastimen”, por esta vía también evitaremos encontrarnos con el afecto. La relación de pareja es el curso de aprendizaje más completo que haremos como seres humanos, por tanto es un curso que siempre, siempre, debe intentarse.
¿En qué casos del amor debemos darle un empujón al destino?
Si ya estamos en pareja, evaluando concienzudamente nuestro bie-nestar personal al permanecer con esa persona (nuestro bienestar prioritariamente, no solo el de nuestros hijos); y si no tenemos pareja, saliendo, aceptando invitaciones, involucrándonos en grupos y asociaciones (eso se llama aumentar probabilidades);  si nos quedamos encerrados esperando que el amor llegue a nuestra casa, probablemente nunca ocurra.

Maritza Gabriela Otero
Psicóloga especialista en PNL
¿Es cierto que el ser humano debe darle un empujón al destino?
Por supuesto, uno elige lo que quiere, precisamente Programación Neurolingüística se trata de programar nuestra vida.  
El destino es nuestra elección, lo creamos con cada detalle del momento, a veces tener ocupado el teléfono con la llamada de alguien que no es lo que queremos, puede impedir que entre la llamada de ese alguien que siempre hemos querido.
Eso depende de cómo nos programemos internamente. Lo mejor de todo es que es posible tener todo lo que queremos, hay que saber pedir.
Ayudarle al destino también es ir siempre de la mano de la pareja, interesarnos por los temas que a él o a ella le interesan y aprender así juntos sin que se causen rupturas.
¿Qué decir de las mujeres o de los hombres que se basan en frases como ‘déjalo ir, si regresa es porque siempre fue tuyo’?
Muchas de las personas que se van de nuestra vida es porque en realidad tiene que ver con que evolucionemos en algo o aprendamos algo y en realidad ya no las queremos en nuestra vida.
Pero hay personas, sobre todo mujeres, que son muy novelescas y deben dejar de hacerlo, porque se quedan en un drama.
Dejar que el destino la devuelve no es tan cierto; en el caso de que haya problemas se debe buscar un terapeuta y vivir el presente con todas las oportunidades que este trae.
Además, si una persona se quiere ir es porque no quiere estar ahí y para qué atajar; pero no es porque el destino se lo lleve.
¿Cuál es la mejor forma de darle un empujón al destino?
Hay que trabajar la mente, sanar el alma y seguir.
Hay personas que creen conveniente insistir en relaciones que no tienen futuro. ¿En este tipo de casos también se le debe ayudar al destino? En este tipo de casos se necesita inteligencia emocional, pero ante todo dignidad. Para qué llamar. Seguro el efecto será que aburra a esa persona o peor aún, que cree lástima para que vuelva con ella. Esto no significa que le haya ayudado al destino para que la quieran, sino todo lo contrario, porque incluso se sembrará un resentimiento en el interior de esa persona, al saber que hizo algo que no quería o esperaba.

¿De qué forma construirle ese puente a su destino?
La psicóloga Maritza Gabriela Otero lo invita a construir su propio puente hacia ese destino que usted mismo quiere trazarse:
La Programación Neurolingüística es una excelente alternativa, pues como su nombre le indica, usted programa lo que desea, mediante órdenes claras a su cerebro.
Para construir un puente hacia el amor que siempre ha soñado debe sanar primero y después de hacerlo, abrirse a ese nuevo sentimiento, tal y como lo desea.
No crea que ayudarle al destino es recuperar un pasado que fue doloroso. Eso causará efectos contrarios. Para ayudarle al destino debe empezar por aplicar la inteligencia emocional y no encapricharse en cosas que ya no tienen ningún sentido revivir.

Publicado por: PAOLA BERNAL LEÓN

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