Hay personas que terminan dando un ultimátum a sus parejas porque llevan años y años de noviazgo y no suenan campanas de boda por ningún lado. Eso las lleva a poner las cartas sobre la mesa y decir “lo tomas o lo dejas”.

Publicado por: PAOLA BERNAL LEÓN
Otras lo hacen cuando su pareja no cambia un comportamiento que hace rato viene deteriorando la relación. Pero están también aquellos que acuden a esa “última oportunidad” con un empleado que no quiere acogerse a los reglamentos o que no está dando todo lo que debe en su trabajo.
No está ante un juez, tampoco está recibiendo sentencia. Mucho menos está aceptando un negocio en el que lo toma o lo deja. Pero los ultimátum también hacen parte de la vida diaria. En cuestión de pareja salen a relucir mucho. O se compromete o se termina, o deja esa aventura o aparece el divorcio, o se casan o la relación de años finaliza.
Los ultimátum también están presentes en el lugar de trabajo. Después de varios llamados de atención los jefes directos ponen los puntos sobre las íes con sus empleados, dan un plazo prudente para ver resultados, o de lo contrario, aparece la carta de despido.
En los anteriores casos, el ultimátum debe cumplirse a cabalidad. Por eso a la hora de darlo, es importante saber que si es usted quien lo dictamina, requiere cumplir a cabalidad con su palabra. En el caso de recibir el ultimátum, debe tener claro que es una última oportunidad que le están dando y que está en sus manos aprovecharla o aceptar las consecuencias.
Glosario
• Un ultimátum es una resolución definitiva que establece un periodo específico para que se cumplan unas exigencias determinadas y que viene respaldada por una advertencia que será cumplida en caso de que las exigencias no se satisfagan. Un ultimátum es generalmente la demanda final de una serie de peticiones. Como tal, el tiempo asignado suele ser poco, y se sobreentiende que no se abrirá ninguna negociación posterior.
Preguntas y respuestas
Marcela Callejas
Psicóloga
¿Cuándo debemos dar un ultimátum?
Para dar un ultimátum a alguna persona en cualquier ámbito de nuestra vida, sea social, laboral o de pareja, es importante tener en cuenta las razones por las cuales deseamos hacerlo.
En cuanto al área laboral, lo hacemos porque el empleado ya no está cumpliendo satisfactoriamente con sus objetivos y funciones diarias. En el área social, lo hacemos por ejemplo con una amiga o amigo porque está sobrepasando límites y es necesario buscar una solución. Algunas parejas lo hacen también entre ellos porque quieren pasar a una nueva etapa.
¿Cuál es la mejor forma de dar ese ultimátum?
Hay que tener en cuenta que el área laboral es diferente a la pareja. En el área laboral lo hacemos mediante llamados de atención y memorandos, donde se le pide al empleado cambiar su comportamiento hasta que cumpla con los reglamentos que exige la empresa.
En el caso de la pareja lo ideal es conversar con la persona, expresarle de manera sutil lo que se está pensando, así como el deseo de seguir a la siguiente etapa de la relación, mostrando nuestras justificaciones con claridad y dejar que la persona tome la decisión que considere más adecuada.
¿Qué decir de las personas que no cumplen ese ultimátum pues creen que son simples amenazas de quien las emite?
En el caso de que el ultimátum sea hacia nosotros, debemos entender que la persona nos está dando una oportunidad más para mostrar un cambio real en nuestro comportamiento, ya sea en el trabajo como en las relaciones afectivas.
Si el tema es laboral, debemos ser conscientes que es una gran oportunidad la que nos dan, incluso para crecer profesionalmente.
Respecto a la pareja, es importante considerar lo que nos está diciendo y determinar si existe la posibilidad de cumplir el deseo o si es mejor que cada quien tome su camino. Lo que nos digan siempre será en beneficio de nuestro propio aprendizaje.
O nos casamos o esto se acaba
No es que a usted le importe lo que los demás piensen de su relación. Incluso es capaz de tolerar a sus papás, a sus familiares y a sus amigos que le llevan la cuenta de cada aniversario junto a su novio. Pero el problema no tiene que ver con la presión social.
En realidad, usted siente que su noviazgo se quedó estancado y quiere avanzar, darle un empujón, sentir un compromiso o vínculo más fuerte.
Pero cuando analiza la contraparte, se da cuenta que su pareja se quedó en una actitud bastante cómoda de joven adolescente. No habla del tema, y cuando logra abordarlo, le dice que así están muy bien, que los compromisos pueden acabar con la tranquilidad que han logrado y que un anillo no es más que un símbolo.
Quizá años atrás usted pensaba lo mismo, pero ahora quiere un compromiso mucho más formal con la persona con la que viene compartiendo tanto tiempo, incluso toda su juventud.
La falta de iniciativa de su pareja la tiene tan aburrida que incluso ha pensado dar un ultimátum.
Seguro que no será la alternativa más romántica, y esto la alejará de ese momento mágico con el que soñaba como le ocurre a la gran mayoría de mujeres tras el anhelado anillo de compromiso. Pero ante tal panorama, tiempo atrás usted empezó a desechar esa idea de “pedida de mano” de película hollywoodense.
Muchas personas sacrifican ese momento porque sienten que es hora de saber para dónde va la relación.
¿Hasta qué punto funciona ese ultimátum?
Para la psicóloga especialista en PNL, Marisol Ramírez Cabrera, esos ultimátum son sumamente favorables en el sentido de que la persona que siente que la relación debe pasar a otra instancia ya no perderá su tiempo y energías al lado de alguien que no tiene las mismas intenciones o planes.
“Impulsará en la medida que el otro esté simplemente cómodo en la situación como está, ya que la persona se acostumbra rápidamente a una situación libre de compromiso. Cuando una mujer o un hombre quieren pasar a un nivel de compromiso más serio, donde se pondrán a prueba más capacidades y habilidades personales para construir una pareja, es cuando se produce el tironeo. A veces uno está más preparado que el otro, y es por eso que el diálogo en todo momento es primordial”.
Pero, ¿hasta qué punto dar el ultimátum puede estropear la relación actual?
“Estropear es una palabra que define que la situación presente podría tener un cambio en el comportamiento del que no quiere comprometerse más allá de lo que ya está, y esa conducta puede ser de evasión, alejamiento, enojo o indiferencia, dependiendo del mecanismo de defensa más utilizado”, indicó la profesional Ramírez Cabrera.
Lo cierto es que todo dependerá de la madurez emocional y mental de la pareja en cuestión, que tendrá que decidir qué hacer a partir de ese cambio. No podemos olvidar que toda crisis representa cambio, oportunidad y desafío.
A veces no estamos preparados para ese cambio, y es entonces cuando se pueden dar roces, molestias, incomodidad, peleas, que uno fuerce al otro a tomar una postura, inflexibilidad o dolor.
Tips para hablarlo
De la mano de los expertos siga estas recomendaciones si está considerando dar un ultimátum.
1. Se requiere madurez: No puede ser un simple capricho. En el caso de la mujer que da un ultimátum porque quiere que su novio de años se case con ella, no puede hacerlo solo porque quiere verse vestida de novia, porque quiere una gran fiesta o porque es la última del grupo que no se ha casado. Si es por eso, mejor deténgase. No ha madurado su sentimiento.
2.Nada de amenazas: Ni que usted hubiese adquirido todo en la vida a punta de chantajes. Cuando se habla de ultimátum es porque se lo está dando usted consigo misma, porque quiere dar un paso firme respecto a su relación o porque no quiere salir más lastimada ante la falta de compromiso de su pareja. Más que una amenaza con el otro, es un favor para usted.
3. La actitud cuenta: No es lo mismo que usted llegue a hablar con su pareja en un tono cordial y amigable, a hacerlo como si fuera un mando superior de un ejército y estuviera dirigiéndose al de menor rango. Por favor, es importante la actitud, el tono de voz y ese grado de camaradería que han logrado adquirir con el tiempo. La experta Marisol Ramírez Cabrera le recomienda “buena onda” y siempre desde el respeto. Lo mismo si se trata de un ultimátum hacia un empleado. El hecho de que usted esté molesto con él no indica que pueda pisotearlo.
4. Piense en las dos respuestas: Así como usted quiere que le digan que “sí”, debe pensar cómo reaccionaría ante una negativa. Recuerde que no todos pensamos igual y aquí juega el grado de tolerancia respecto al pensamiento del otro. Es bueno que escuche argumentos y no se salga de casillas.
5. Un buen momento: Cualquier tema de real importancia para usted debe abordarse en un excelente momento. No busque una discusión para abordar este tema y recriminarle a la otra persona. Se desatará una bomba atómica entre los dos. Lo mismo con el empleado. Es importante que bajen los niveles de ira y después se anime a hablar con él.
6. Utilice afirmaciones como “yo quiero”, “yo necesito”, “la compañía busca”. Recuerde que su discurso no debe ser de señalamiento hacia el otro.
Suena diferente decir “yo considero”, “yo espero construir contigo”, a decir “es que tú no quieres hablar del tema”, “es que tú me evades”, “es que tú eres un irresponsable o bueno para nada”.
7. La psicóloga Marisol Ramírez recomienda empezar con frases como “desde mi punto de vista creo”, “esto es por mí”, “necesito pasar a otra instancia…” En el caso de un “no” es importante mantener la misma actitud y agregar que aunque respeta la decisión no la comparte y que si no puede pasar a otra instancia o la pareja no quiere acompañarla en ese camino, debe tomar una decisión para no hacerse más daño.















