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Lunes 17 de diciembre de 2012 - 03:45 PM

La luz de estos tiempos

No ve nada, pero siempre lleva en sus manos una potente linterna, con la cual iluminaba cada paso que daba.

La luz de estos tiempos (Foto: Tomada de internet/VANGUARDIA LIBERAL)
La luz de estos tiempos (Foto: Tomada de internet/VANGUARDIA LIBERAL)

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Publicado por: EUCLIDES ARDILA RUEDA

¿Por qué un ciego anda con una linterna si su vida es oscuridad? se preguntará usted.

“Porque esa luz no es para mí, sino para los demás”, responde él.

El ciego de esta historia, a pesar del oscuro mundo en el que se sumergen se convierte en la luz de los demás. Una luz que es más intensa en este tiempo de Navidad.

Usted y yo tenemos linternas en nuestro interior más fuertes que la del ciego esta historia; solo que aún no sabemos cómo encenderlas.

Aunque no lo creamos, nuestra vida puede ser como la del invidente de este relato. Tenemos la capacidad de volvernos fosforescentes con solo extender una mano. ¡El servicio es nuestra linterna!

Esa energía representa nuestra verdadera alma, una materia luminosa que ‘arde’ sin consumir nuestro cuerpo. Es como la sazón de la vida que, por desgracia, olvidamos saborear.

Hay que advertir, eso sí, que a pesar de que tenemos las linternas suficientes, solo de nosotros depende encender nuestro brillo interior.

Esa luz es la que en realidad debemos tener para emprender alguna cosa o cualquier trabajo y, sobre todo, para ayudar a los demás.

Cuando hacemos algo con el alma, sentimos la profunda alegría que nos proporciona conseguir nuestros objetivos. Y esa dicha es mayor cuando comprobamos que gracias a nuestro trabajo, otros se benefician de nuestras acciones.

Cuando usted le pone el alma a lo que hace, de inmediato se produce una fiesta en el cielo que irradia una luz en su hogar. Es entonces cuando usted se llena de entusiasmo y todo le sale bien.

Durante este 2012, por citar solo un ejemplo, muchos estuvimos caminando por un sendero oscuro, con problemas económicos, con inesperadas partidas de seres queridos o con más de un tropiezo en el trabajo; pero a pesar de todo le pusimos ganas a la vida para poder brillar.

La clave de la vida consiste en dar lo mejor que se espera de nosotros. Y en ese orden de ideas, nos conviene llevar en la mano la linterna del servicio.

Publicado por: EUCLIDES ARDILA RUEDA

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