Galería
Martes 18 de diciembre de 2012 - 05:20 PM

A controlar los tragos en estas festividades

¿Por qué tienen que contarle la fiesta si usted estuvo en ella? Esta es una de las frases que el Ministerio de la Protección Social ha incluido dentro de sus programas de Saber tomar, saber vivir. Pregúntese, ¿qué tanto sabe ponerle control a sus tragos?

A controlar los tragos en estas festividades (Foto: Tomada de internet/VANGUARDIA LIBERAL)
A controlar los tragos en estas festividades (Foto: Tomada de internet/VANGUARDIA LIBERAL)

Compartir

Publicado por: PAOLA BERNAL LEÓN

No hay nada más rico que brindar en familia justo a media noche, cuando se da inicio a un nuevo año. Tomar una copa de vino para acompañar la cena de Noche Buena también despierta el apetito y le alegra el corazón.

Y es que para celebrar en familia, no hay nada mejor que saber tomar. Si usted sabe tomar, por nada del mundo le gustaría perder la razón en el licor, arruinar la fiesta, tener que retirarse después de trasbocar y mucho menos robarles la tranquilidad a sus familiares.

Usted sabe que lo mejor es disfrutar en familia, con los cinco sentidos bien puestos. Eso lo lleva a no encontrarle explicación a la forma de actuar de aquellas personas que tienen que perderse en el alcohol y pedir al otro día que le cuentan cómo terminó la fiesta cuando ellos estuvieron presentes todo el tiempo.

Los hechos pueden ser incluso mucho más graves, cuando la persona que toma es violenta y daña la tranquilidad de las festividades, e incluso, cuando se comporta como un niño irresponsable y se retira del lugar en su carro a dar vueltas por la ciudad, dejando a los demás con tres credos en la boca.

Es bueno que desde ahora se prepare para ser responsable con su vida, pues usted tiene claro que de consumir alcohol en exceso sus órganos se deteriorarán y le causarán graves enfermedades e incluso la muerte. Así que a disfrutar en familia la Navidad y el Año Nuevo, como debe ser.

 Pregunta y respuesta

Eduardo Navas

Psicólogo social

¿De qué forma explicarle a la persona que puedan brindar, tomarse un trago pero no perder la razón en estas fiestas?

Es tan sencillo como que la persona tenga claro que quien está embriagado no disfruta. Hay personas que el 24 de diciembre y 31 de diciembre, siendo las 6:00 de la tarde, ya están perdidos en el alcohol y no están disfrutando con sus familias la cena navideña ni el nuevo año. Debemos pensar que no solo se están perdiendo buenos momentos sino gastando dinero en licor, y el guayabo más fuerte va a ser en enero cuando empiecen a llegar las cuentas.

Existen personas que se embriagan y no bastándoles eso generan intranquilidad en sus familiares, pues no falta el conflictivo o el que maneja con tragos. Definitivamente una persona sumida en el alcohol les daña la fiesta a los demás.  Debemos pensar que el trago que nos mata es el primero. Por eso una persona que ya sepa que no es capaz de controlarse debe darle el dinero a otra persona, no recibir tragos desde temprano y pedir ayuda a sus familiares para que no le ofrezcan licor a su paso ni lo inciten. Aunque no se crea, también se requiere de la atención de la familia en estos casos.

Los jóvenes son otra población que quiere refugiarse en el alcohol y terminar las festividades hasta el otro día. ¿Qué decir al respecto?

Muchas de las razones pueden ser que no encuentran ese amor y esa unión familiar en sus hogares; otras veces tiene que ver con esa imagen errada de que se es maduro. Para ellos el llamado es a la templanza, a saber de qué deben huir y qué deben hacer con moderación.

Sumergidos en el alcohol están también aquellas personas que tuvieron un mal año, que perdieron un ser querido, que están sin empleo. ¿Cómo abordar la situación con ellos para que entiendan que la solución no está en perder la razón en el licor?

De lo que se trata es de mirar la Navidad como un momento para enfocarse en lo positivo, en las bendiciones que se tienen, en dar las gracias porque estamos con vida. En el caso de que alguien haya fallecido se trata de recordar lo bueno de esa persona y saber que ella se honraría viéndonos pasar unas buenas festividades.

Lo mejor es no caer en actitudes que nos hacen daño, como escuchar música que deprime y lo envuelve en recuerdos tormentosos.

¿Si estuvo en la fiesta, por qué tienen que contársela?

Existen personas que terminan sin saber en dónde están parados. Tal es el exceso de alcohol que al día siguiente tienen que recordarles qué pasó en la fiesta, a qué hora se fueron los invitados y cuál fue su comportamiento.

“Una persona borracha puede perder la vergüenza, la dignidad. Por eso una buena terapia es mostrarle las fotos o los videos de su comportamiento, para que mediante esa terapia de choque vean lo mal que actuaron y este año no cometan el mismo error”, indicó el psicólogo social Eduardo Navas, quien invitó a todas las personas a tener claro que una persona se toma un trago para alegrar el corazón y no para entristecer el alma.

Las bromas pesadas

Terminar perdido en el alcohol y sin saber con qué compañías se encuentra, pueden generar actos violentos, robos, accidentes, pero nunca nada bueno.

Las personas que no saben tomar, no solo se pasan en el número de tragos sino que desde antes ya están apostando por saber quién es el que más aguanta, quién es capaz de tomarse la botella fondo blanco. Incluso, algunos más arriesgados realizan apuestan tan delicadas y absurdas como que el primero que se duerma se quede sin cejas o se les corte el cabello.

Este tipo de bromas que se salen de cualquier órbita, son generadoras de conflictos, de peleas a golpes y de rupturas de amistades. Por eso es importante que usted sepa con quién comparte un trago y con toda la fuerza de voluntad decir “este es el último por hoy”.

Estas son algunas de las señales que le indican que usted no sabe tomar

1.      Mezclar los licores. Cuando se le acaba el whisky va al bar en busca de vodka, vino, y todo lo que se le parezca.

2.      Le encanta tomar fondo blanco y eso lo llena de orgullo.

3.      No come antes ni durante el consumo de licor, pues manifiesta que de hacerlo perderá el ritmo y le dará sueño.

4.      Es de las personas que no sabe ponerle límite al último trago de la noche y a pesar de estar totalmente perdido hace bromas como “miren que todavía soy capaz de hacer el cuatro”.

5.      Se siente todo un “duro” cuando hace cuentas de lo que consumió en licor. Suele decir: “nos tomamos cuatro botellas entre los tres”.

Quien sabe tomar:

1.      Come antes de ir a tomar y a medida que consume uno que otro trago ingiere alimentos ricos en grasas.

2.      Sabe identificar cuál es su último trago, pues empieza a sentir cierto mareo.

3.      Por nada del mundo mezclaría un trago con otro.

4.      Se hidrata mientras consume licor. Toma mucha agua.

5.      Tiene a su lado compañías de confianza que nunca permitirían que se expusiera al peligro ni lo avivarían a tomar y tomar sin control.

 Pregunta y respuesta

Liceth Patricia Vargas

Psicóloga

¿Qué tener en cuenta para que los tragos en estas festividades no nos dañen la celebración nuestra ni la de la familia?

Primero, sería bueno que en familia escogiéramos una bebida que todos pudiéramos consumir; segundo, tener claro que no se trata de embriagarnos hasta perder los niveles de conciencia. Tercero, tener en cuenta la cantidad del licor que vamos a comprar y no excedernos.

Por último, reconocer cuáles han sido mis experiencias en las navidades pasadas, producto del alcohol y después de realizar ese análisis tener un compromiso conmigo mismo para no terminar borracho como siempre.

No se trata de no tomarse un trago, sino de saber cuál es mi límite, pues muchas personas no son capaces de decir no tomo más y esos son los que menos comparten con la familia. Algunas personas terminan en las esquinas tomando con los amigos, y se les olvida la esposa y los hijos, así como el verdadero significado de la Navidad, que es nada más ni nada menos que el nacimiento de Jesús en nuestras vidas.

¿Qué hacer como familia si nos hemos dado cuenta que existe un familiar que siempre arruina las festividades, producto del alcohol?

No debemos tapar la falta, pues es importante que alguien le diga a esa persona el daño que está generando. Solo basta que la persona que se embriaga mire el rostro de su pareja, de sus hijos, de su familia, para que note la tristeza que se refleja en ellos, producto de su alcoholismo. Si ya más de dos personas le han dicho a la misma persona que no ha sabido controlarse, y es catalogado siempre como el borracho de la familia, estamos hablando de un problema de salud mental.

La familia debe contribuir a ponerle límite, pero ante todo es la persona que sufre de alcoholismo quien debe decirse a sí misma que no va a tomar un solo trago sino es capaz de parar.

Importante que lo asuman como una meta, como un reto, para que todos disfruten las fiestas como deben ser, con paz y tranquilidad. El exceso de alcohol no debe dañar los buenos momentos.

En el caso de que ya se haya identificado ese problema de alcohol pues existe una necesidad imparable de seguir tomando, debemos buscar ayuda.

“En las fiestas de diciembre que se organizan en los trabajos, es terrible que a uno como empleado ya lo esquematicen como el borracho de todos los diciembres. Por eso es bueno disfrutar la fiesta, bailar y no dañarme a mí mismo ni a los demás con un comportamiento fuera de tono”: Liceth Patricia Vargas Orduz, psicóloga.

Publicado por: PAOLA BERNAL LEÓN

Publicidad

Publicidad

Noticias del día

Publicidad

Publicidad

Tendencias

Publicidad