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Viernes 17 de mayo de 2013 - 11:45 PM

“Mi suegra es un tormento”

Así dice un reconocido adagio popular, “el que se casa, casa quiere”, y tiene toda la razón en ser aplicado, pues los expertos consideran que no hay nada más tormentoso para una relación matrimonial que empezar con la suegra a bordo.

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Publicado por: PAOLA BERNAL LEÓN

Nadie ha dicho que todas las suegras sean iguales. Hay algunas demasiado consentidoras, cariñosas, que aman a sus nueras o a sus yernos como si fueran hijos también, que tienen claro su papel dentro de ese nuevo hogar y que aplauden ver a sus hijos conformando una familia.

Ellas mismas saben tomar su distancia, aportar sabiduría al nuevo hogar sin parecer entrometidas y entregar lo mejor de su experiencia, pero dejando vivir a la nueva pareja. Si se requiere un apoyo, ellas están ahí, esperando la llamada.

Esas suegras son soñadas. Respetan las reglas de ese nuevo hogar, son las primeras en pegar el grito en el cielo cuando alguien les dice que se vayan a vivir con su hijo y su nuera, pues respetan los espacios. Para ellas no habría nada más incómodo que interrumpirles la luna de miel.

Incluso si siempre han vivido con su hijo, aman que él pueda conformar un hogar, y ellas, por su parte, se disponen de la mejor manera posible a disfrutar una nueva etapa, solas pero felices.

Ese tipo de suegras jamás se prestarían para asumir un papel de manipuladoras, mucho menos de retener a sus hijos con ellas. Han tenido claro desde siempre que la idea era que sus hijos crecieran y fueran excelentes personas para volar y formar su propia historia de vida. Este tipo de suegras no solo se ganan el amor de la pareja de sus hijos, sino que son tenidas en cuenta, tratadas con el amor y el respeto que se merecen y valoradas en todo el sentido de la palabra.

Precisamente ellas se hacen llamar “buenas suegras” y sus yernos o nueras dicen con orgullo: “amo a mi suegra”.

Una historia opuesta

Tristemente al otro lado de este panorama se dibuja uno bastante tormentoso para una nueva pareja que se ama y quiere casarse.

Está la suegra apegada a su hijo, que no quiere soltarlo, que lo sigue tratando como un bebé o peor aún como su esposo. Y es precisamente en este punto donde se desencadena una mala relación con la nuera o el yerno.

Los roles están truncados y esto hace que la mamá caiga en un grado de manipulación a tal punto de acabar con esa relación.

Es hora de revisar qué pasa con este tipo de suegras, por qué se empecinan en hacerle la vida de cuadritos a la pareja de su hijo y qué pasa cuando somatizan al punto de enfermarse porque su hijo se va de la casa. Que mamá se una al matrimonio es delicado para el amor.

Adiós a la culpa

Posiblemente un hijo se sienta afectado ante las crisis constantes de su mamá que se quedó sola. Incluso puede sentirse culpable y llevarlo a altos niveles de estrés, al punto que no disfrute su nuevo estado, se vea cabizbajo e incluso fastidiado con su pareja.

Ante el hecho explicó el profesionalBlanco Delgado que “para que se vaya esta culpa lo necesario es hablar con claridad con mamá, partiendo de lo que ella sienta, resolviéndole todas las dudas, todos los miedos. De hablarlo, ella entenderá y mantendrá una nueva postura pero si el problema sigue, es necesario pasar a terapia porque el problema podría ser patológico”, agregó el experto.

Nos vamos con mamá

En el caso de la nuera o el yerno

Lo menos indicado es caer en el rol de villano. No debe caer en el juego de la suegra. “Lo importante es decirle al hijo claramente: quiero a tu mamá y deseo mantener una buena relación contigo. Aún no sé cómo manejaremos las cosas entre los dos por lo que no me siento preparada para vivir con un tercero. Deseo construir un espacio para los dos, sin olvidarnos de tu mamá, pues ella siempre será parte de nuestras prioridades”, explicó el profesional.

En el caso de que el hijo se niegue, tal y como ocurre con el caso de Lucía y Fernando, el profesional explica que es necesario dar por terminado el compromiso. “Nadie puede obligar a otra persona, así que lo mejor es no insistir con la relación, pues se presentarán muchos daños, pocos beneficios. De casarse ya con este problema todo será un desastre pues la esposa jamás será la esposa sino que seguirá siendo la novia viviendo en casa”, enfatizó el coach personal Blanco Delgado.

Es bueno saberlo

1 Son dos tipos de amores diferentes. No hay por qué competir. El amor de mamá siempre será diferente al amor de la pareja.

2 Se trata de que cada uno cumpla su rol. No se crea con responsabilidades que no son propias de usted como suegra.

3 Las jerarquías sí cambian. Así está contemplado. Mamá pasa a obtener otra jerarquía porque subirán en ese rango la pareja y los hijos. Pero eso no quiere decir que se deje de amar a mamá. Nunca cambiará el nivel de amor. De igual forma, la madre tampoco debe priorizar el amor del hijo sobre el del esposo.

Publicado por: PAOLA BERNAL LEÓN

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