jueves 25 de marzo de 2010 - 10:00 AM

A combatir la rivalidad entre hermanos

En su niñez pudo ser normal que usted discutiera con su hermano constantemente y entrara en un juego de rivalidad y competencia porque él ganaba los torneos de fútbol y usted al contrario no traía una sola medalla a casa.

Pudo ser normal sentir esos celos a esa edad, pero lo cierto es que de no haberlos resuelto a tiempo, hoy se encuentra viviendo la misma experiencia en la etapa de adultez.

Su juventud y la de su hermano se han marcado por una competencia y una búsqueda absurda de saber quién es el mejor.

Aunque no lo exprese directamente, siempre han estado los dos repuntando logros.

A veces siente que se le sale de las manos esa molesta comparación, y quiere dejarla a un lado pero no puede.

También es posible que su hermano nunca se haya dado cuenta de esos puntos de comparación que usted pone a cada uno de sus logros. Por eso es importante que se detenga y mire qué le está generando esa competencia malsana que puede estar llevándolo a compararse constantemente con él, sólo por demostrar que también puede.

Esa competencia puede estar dejando su triunfo a un lado y que no lo esté disfrutando como realmente lo merece.

Acabe con esa rivalidad, de lo contrario terminará creando un ambiente malsano en la familia, generando pesadez en el ambiente cada vez que hay un encuentro entre los dos o convertirse en un fantasma para su hermano y no cruzar una sola palabra, ni siquiera el saludo.


preguntas y respuestas

Ana Juliana Becerra

Psicóloga

¿Por qué puede darse esa rivalidad entre hermanos aún en la adultez?

Son rezagos de la relación infantil y del mal manejo que se le ha dado en familia a la competencia. También se fomenta cuando los padres hacen comparaciones entre ellos sobre sus hijos y utilizan frases como 'es que tu hermano sí hace aquello o  él si puede lograrlo y tú no'. Los niños nacen en un ambiente de competencia, uno de ellos seguramente se habrá sentido incómodo o rechazado. También puede generarse esa rivalidad producto de las características de su personalidad. Si la persona es competitiva entre sí, escoge a uno de sus hermanos para compararse y medirse. Pero no sólo lo hacen con ellos sino con el resto de las personas que tienen a su lado.

¿Qué consecuencias trae esas comparaciones incómodas y molestas?

La situación hace que la competencia se cimiente y que se nutra el rencor entre ellos, incluso que no se logre perdonar al otro. Aparece un gran dolor, poca comprensión, relaciones nada sanas, los papás se dividen porque los dos hermanos no pueden estar juntos, se generan problemas en pareja porque no pueden compartir esos espacios tan familiares por las dificultades que los dos tienen, es decir, no hay una buena relación con el tío o la tía de los niños, o con los cuñados.


Miguel Ángel Cárdenas

Psicólogo

¿Por qué se generan esas rivalidades en la adultez?

Principalmente porque se le ha dado continuidad a un conflicto que no se resolvió desde la niñez o desde la adolescencia. Por lo general eso sana con el afecto, pero en algunos casos el sentimiento de celos es tan fuerte que genera impotencia y minusvalía para dejarlo atrás.

¿Cómo puede empezar a sanar ese dolor de haberse sentido despreciado u obligado a seguir el modelo del hermano?

Lo primero es identificar entre los dos hermanos cuál está más afectado por el sentimiento. Puede darse que uno si esté desvirtuado y el otro esté dispuesto a abrirse un poco más a ese perdón.

De lograrse ese espacio es bueno que los dos hablen de situaciones puntuales que aún no han superado.   La persona que está menos afectada puede movilizar en el otro ese espacio, dar la pauta y lograr un sentimiento más favorable entre los dos.

Pero en el caso en que la persona no logre encontrar esa paz y la rivalidad sea tan grande, es necesario un apoyo más fuerte que le regale autoestima, seguridad en sí mismo. Para eso es necesaria la participación de un psicólogo o un psiquiatra, esto con el fin de que la persona no caiga en depresiones a futuro.

 

1. Deje de compararse con su hermano y concéntrese en usted.

2. Utilice esa competencia como algo positivo; que se convierta en su constante impulso para hacer las cosas cada vez mejor pero no para pasar por encima de su hermano.

3. No permita perder los estribos. No termine usando un lenguaje despectivo con su hermano ni dudando de sus triunfos.

4. Pregúntese si está enfadado con la persona o con la situación en particular.

5. Destáquese en las áreas que son su fortaleza; no quiera parecerse a su hermano o hermana. Recuerde que no todos nacimos para las mismas cosas.

6. Deje a un lado la rivalidad y recuerde que los hermanos son el vínculo que tendrá a futuro cuando se sienta solo y la mejor forma de recordar su pasado con alguien que compartió por décadas las mismas historias suyas.

7. Sea capaz de felicitar al otro por sus logros. Alégrese.

8. Libere ese sentimiento. Si es necesario busque a alguien que lo escuche.

9. Aprenda de otros hermanos y hermanas que se gozan el triunfo del otro y se convierten en verdaderos amigos.


LISTA

Consecuencias

1 Esa actitud pondrá en riesgo la armonía de la familia. De no saberlo controlar se generarán dos bandos.

2 Esa situación lo llevará a cerrar por completo cualquier tipo de comunicación con su hermano.

3 No podrá contar con un cómplice, con esa persona que entiende su historia y a quien puede confiarle todo.

 

LISTA

¿Cómo acabar con esa rivalidad?

1Detecte cuál fue el problema o la situación particular que lo hizo crecer con ese tipo de resentimiento hacia su hermano o hermana.

2 Pregúntese con toda sinceridad, ¿qué culpa pudo tener su hermano en eso?

3 Tenga la humildad para ofrecer disculpas por las situaciones que usted ha generado y que los ha distanciado.

4 Tenga en cuenta el dolor que causa a sus padres con esa competencia.

5 Empiece por sacar todo ese potencial que tiene y que lo hace triunfador frente a su hermano, para que busque de la misma forma estrategias a favor de la relación de los dos.


test

Es bueno preguntarse

1. ¿Es usted de los que obtiene un logro y de inmediato quiere contarlo a los cuatro vientos para sentir que sí puede?

2. Más de una vez ha utilizado la frase '¿Qué cara pondrá mi hermano cuando le cuenta que alcancé este objetivo?

3. ¿Si su hermano lo felicitó por algún logro específico, cree de inmediato que lo dice de dientes para afuera pero que el sentimiento no es sincero?

4. ¿Si su hermano comenta que compró un carro último modelo, usted se propone como meta las mismas cosas?

5. ¿Siente resentimiento o envidia cada vez que le cuentan algo relacionado con el bienestar de su hermano?

6. ¿Si su hermano compró un apartamento hace poco, usted se empeña en comprar uno más grande y en un lugar más exclusivo, tan solo para quedar por encima de él?

7. ¿Siempre tiene una explicación para bajar el entusiasmo de los otros por  un triunfo de su hermano?

8. ¿No es capaz de felicitar a su hermano por un reconocimiento adquirido? ¿No le salen las palabras?

9. ¿Duda de los triunfos honestos de su hermano porque no cree cómo lo ha podido lograr en tan corto tiempo y a su corta edad?

10. ¿Si por usted fuera no le daba ni la hora a su hermano?

Resultado: No importa cuantas respuestas afirmativas haya tenido. Es posible que no haya tenido ninguna por miedo o pena a aceptar que usted le tiene envidia a su hermano. Si es así, lo mejor es que corte de raíz esa competencia que le está afectando más a usted que a él o a ella. Si siente que usted se está quedando relegado, que la vida le está sonriendo sólo a su hermano y a usted no le deja nada, es hora de empezar a demostrar para qué es bueno usted. Pero es importante que se lo demuestre a sí mismo y que cuando lo logre salte de la dicha porque lo hizo sin necesidad de demostrárselo a nadie. Que sea producto de su propia realización personal.

 

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