sábado 12 de septiembre de 2009 - 10:00 AM

Alejandro Galvis Blanco: 'Sin independencia económica no hay independencia periodística'

Señor Presidente:

Permítame en primer lugar, en nombre de la familia de Vanguardia Liberal, agradecer su presencia que enaltece la celebración que hoy nos congrega,  los 90 años de la historia de esta casa editorial que han estado ligados a la historia de Santander y de Colombia.

Quiero también honrar la compañía de el señor ex presidente de la república Cesar Gaviria Trujillo y del doctor Abdón Espinosa Valderrama, varias veces ex ministro de estado y uno de los personajes más representativos de esta tierra santandereana.

Señor Presidente, en Santander y en Vanguardia Liberal,  hemos sido testigos de sus ejecutorias y admiramos los esfuerzos de su gobierno por conseguir para el presente, pero sobre todo construir para las generaciones de futuros colombianos, para nuestros hijos y nuestros nietos, las bases de una nación más segura, equitativa, competitiva y digna, donde haya más espacio para la democracia y menos para la violencia.

Sólo tres periódicos en Colombia han podido realizar una labor diaria ininterrumpida de información por más de 90 años, ellos son El Tiempo, El Colombiano y Vanguardia, pero sólo uno ha permanecido bajo la dirección de los descendientes de su fundador, y ese es Vanguardia Liberal.

Vanguardia Liberal es el resultado de un esfuerzo colectivo de muchas generaciones de santandereanos, pero quiero resaltar especialmente a dos, para quienes Vanguardia se tornó en su proyecto de vida y sin cuya influencia  no se hubiera convertido en el estandarte de ideas y del periodismo de Santander: ellos son Alejandro Galvis Galvis, mi abuelo  y Alejandro Galvis Ramírez, mi padre. Mi abuelo dedicó 48 años al periódico y mi padre, se ha dedicado en cuerpo y alma a Vanguardia por 43 años.

Hace nueve décadas, el sueño de un visionario nacido en Curití, Santander, Alejandro Galvis Galvis, se convirtió en realidad. Construyó este hogar para el periodismo, para la democracia y las ideas liberales, que ha sido resguardado por tres generaciones.

Ese lunes 1° de septiembre de 1919, con la salida de 100 periódicos a las calles de su querida Bucaramanga, Galvis Galvis pudo cristalizar su sueño. Y con  su orientación, guía, tolerancia, perseverancia y respeto por sus semejantes,  que es el código moral que aún guía nuestros pasos, construyó el legado de valentía y coraje que congrega a esta gran familia en esta celebración.

Mi abuelo Alejandro vivió la época más difícil de La Vanguardia Liberal, como se llamó originalmente al periódico. Durante  40 años, las arcas de las ideas y la dedicación a los valores primordiales de la patria, del liberalismo, de la tolerancia, lo llenaron de satisfacciones y alegrías. Pero fueron la perseverancia y su patrimonio personal los que tuvieron que soportar los avatares de una empresa que no daba utilidades, pero que se convertía en un activo más de la sociedad a la que servía con firmes convicciones.

En uno de sus últimos libros publicados 'Visiones del siglo XX Colombiano' el Señor ex presidente de la República Alfonso Lopez Michelsen, define a mi abuelo como 'Todo un Carácter', porque nunca negoció sus valores, porque era un hombre de principios. Por ese talante atentaron varias veces contra su vida y también contra el periódico, pero para fortuna de su familia, de Santander y del periodismo, murió tranquilamente a sus 90 años.

La segunda persona que ha marcado la historia de Vanguardia es mi padre Alejandro Galvis Ramírez, quien en 1967 y  luego de formarse en los Estados Unidos y terminar un magíster en Michigan State University, recibió de mi abuelo el encargo de administrar Vanguardia Liberal.

Ahí vivió el periódico sus cambios más profundos. Él le añadió a la empresa algunos de sus rasgos personales como visión, tenacidad, liderazgo y pragmatismo. Además le dio una estructura organizativa por departamentos que permitió que comenzara a ser rentable. La posicionó como el medio de comunicación líder en la región y la volvió un ejemplo de eficiencia y rentabilidad. Los altos estándares de Vanguardia, son hoy ampliamente reconocidos por nuestros colegas colombianos y latinoamericanos. La filosofía de mi padre Alejandro, es la que ha permitido nuestra consolidación, bajo la premisa de que sin independencia económica, no hay independencia periodística.

Fue con esa mentalidad visionaria y futurista, con la que salió a replicar sus ideas a otras regiones del país en las décadas de los 80 y 90, labor que inició con una búsqueda selectiva de socios que compartieran sus ideales y visión de empresa en cada uno de estos lugares, que se caracterizaban por no tener un periódico regional. Ahí comenzó su proceso de expansión, al comprar participaciones accionarias en los diarios El Universal de Cartagena, La Tarde de Pereira y El Liberal de Popayán, para modernizarlos y sacarlos adelante. Luego vino la fundación del Nuevo Día en Ibagué y de Vanguardia en Valledupar.

Hoy nos acompañan en esta celebración dos de las personas que creyeron en su visión y sus ideas: el ex presidente César Gaviria Trujillo quien es nuestro socio en La Tarde de Pereira, y el doctor Gerardo Araújo Perdomo quien es nuestro socio en El Universal de Cartagena.

Mi padre ha sido el pionero de la consolidación del periodismo escrito en las regiones de Colombia y el grupo Galvis Ramirez le debe a él su solidez actual y su capacidad de adaptarse a los constantes cambios económicos, tecnológicos y periodísticos que han venido con los tiempos.

Uno de sus principales aciertos ha sido su minuciosa estrategia de preparación de la tercera generación familiar en la empresa, algo poco común en Colombia y que es vital para que las empresas familiares tengan permanencia en el tiempo.  

Esta celebración, también es un homenaje a la memoria de mi hermano Ernesto,  quien aunque sólo estuvo a cargo de la gerencia de Vanguardia entre el 2000 y el 2002, su aporte fue decisivo para lo que hoy somos y para el rumbo que está tomando nuestra empresa. Quienes lo conocimos, siempre echaremos de menos su don de gente, su carisma, su extraordinaria inteligencia y su afecto desinteresado.

Ernesto desde la universidad mostró una sapiencia que todos reconocíamos. Y aunque partió demasiado pronto como consecuencia de un trágico accidente, nos dejó una guía que esperamos estar cumpliendo con acierto.

Quiero también hacer un reconocimiento a mi primo Sebastián Hiller Galvis, quien nos ha acompañado en la dirección de Vanguardia durante los últimos 13 años, y cuyo aporte ha sido vital para defender las bases y los principios con los que mi abuelo fundó este periódico.

Por último, en lo que a mí respecta, y después de casi 10 años de labores, Vanguardia me ha brindado una vida profesional plena, llena de retos y satisfacciones, que ha cumplido con creces mis expectativas profesionales. Pueden estar seguros que seguiré desempeñando mi labor con afecto, dedicación y con la convicción de que no estoy administrando solamente una empresa familiar, sino un activo de todos los santandereanos.

A mí como persona, a mi familia y a Vanguardia, nos queda la satisfacción de que hemos ejercido el periodismo al servicio de los santandereanos, sin amilanarnos ante la violencia, callarnos ante la amenaza o doblegarnos ante las vicisitudes económicas que tampoco han faltado. Lo que seguimos construyendo es una empresa periodística sólida, con la firme convicción de que no está, ni estará dispuesta a vender sus principios.

Pero Vanguardia no solamente ha tenido incidencia en el periodismo nacional, sino que también ha sido generadora de desarrollo y empleo para nuestra región, pues ha participado en la creación y consolidación de cerca de 30 empresas de manera directa o a través de Promisión, la principal empresa promotora de inversiones de Santander.

Señor Presidente, Santander ha sido una tierra históricamente olvidada por los gobiernos nacionales. Durante los últimos 20 años, la inversión pública en infraestructura ha sido mínima y gran parte de lo que se ha hecho ha sido con el esfuerzo local, que es muy limitado.

Pero para bien nuestro, la historia ha comenzado a cambiar bajo su gobierno. En los últimos seis meses, se ha adjudicado más de medio billón de pesos para unas obras prioritarias para nuestra conectividad y desarrollo. Debo mencionar la Troncal central del norte en el tramo La Palmera – Málaga - Presidente, para la cual se destinarán $150 mil millones y la Transversal del Carare – Landázuri - Cimitarra, que demandará recursos por $70 mil millones. Sr. Presidente, ya se adjudicó la doble calzada Bucaramanga - Cuesta Boba, un tramo equivalente a la mitad del camino de la carretera a Cúcuta, con una inversión de $300 mil millones.

Pero aún está pendiente la adjudicación del tramo Cuesta boba – Cúcuta, que es la única manera de interconectar a Colombia con Venezuela. Con la venta de las Electrificadoras de Santander y de Norte de Santander por valor de $553 mil millones, usted ofreció a un grupo de empresarios de estos 2 departamentos, invertir dichos fondos en obras de infraestructura, y qué mejor que con el saldo que nos queda, se pudiera terminar esta obra tan necesaria.

También Hidrosogamoso, señor Presidente, que tendrá una inversión de mil 400 millones de dólares a través de Isagén, es un proyecto vital para el desarrollo de esta región del país y nos preocupa que ante una posible venta de ISAGEN, esta obra ya iniciada pueda tener retrasos o posponerse.

Señor Presidente, queremos comprometerlo hoy con tres proyectos urgentes, para que le siga ayudando al desarrollo de esta región del país. En primer lugar el puente de Flandes, sobre el río de Oro, en la vía que comunica a Bucaramanga con Barrancabermej. Ese puente colapsó en noviembre del año 2007, el diseño fue recientemente aprobado por el Ministro de Transporte, pero lamentablemente aún no hay claridad sobre la apropiación de los recursos para construirlo.

La segunda obra es el anillo vial externo Metropolitano. Son aproximadamente 28 kilómetros de una vía que se podrían hacer mediante una combinación de recursos del gobierno nacional, la entrega de la vía en concesión y un cobro por valorización. Esta obra conectaría definitivamente al Área Metropolitana, Piedecuesta con Girón y el valle del Río Frío.

Y en tercer lugar, señor Presidente, la construcción de un tercer carril en algunos tramos de la vía que conecta a San Gil con Bucaramanga.
Santander espera su compromiso, señor Presidente, con la seguridad de que allí donde hay inversión y desarrollo, no vuelve a germinar la violencia.
Tengo el convencimiento absoluto, de que con la pujanza que nos caracteriza a los santandereanos y con el apoyo decidido que viene mostrando el Gobierno Nacional con nuestra tierra, seguiremos consolidando un mejor futuro, lleno de bienestar y prosperidad para todos.  

Señor Presidente, familia, queridos amigos y amigas, muchas gracias por honrarnos con su presencia en esta celebración de los 90 años de Vanguardia Liberal y los que quedan por venir.  

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