jueves 28 de mayo de 2009 - 10:00 AM

Amor, creo que no era prudente decirlo

No sé cómo hacen para entenderse. Ellas con sólo una mirada saben de qué están hablando.

Incluso leen los silencios, los labios y la ironía.

No necesitan nombrar a esa persona para saber de quién se trata y seguir hablando de ella.

¿Los  hombres no son capaces de leer en el aire el mensaje?

¿Es posible que sean negados para entender entre líneas y pasen por imprudentes?

Lo más probable es que ellos no tengan ni idea cuando ‘la embarran’ y seguramente sea a usted como pareja a la que le corresponda sonreír y ayudarlo a salir a flote.

Lenguaje corporal voluntario

La tos es una de las señales que se usa para que el otro entienda que debe quedarse callado porque una persona se aproxima.

La pisada debajo de la mesa es una forma de decirle a la pareja que está hablando más de la cuenta.

Sin palabras y con solo la mirada, usted puede señalar a la persona de la cual habla. Eso, por lo general, se entiende entre mujeres. Los hombres poco detallan esas miradas.

Un apretón de manos puede decirle cuánto le gusta la otra persona. También puede indicarle a alguien una situación específica que se encuentra cerca.

Lenguaje involuntario

La risa puede convertirse en una expresión de nerviosismo.

Cruzar los brazos es protegerse o cerrarse a alguna conversación.

Evadir la mirada puede ser una de las reacciones que por lo general realiza su pareja cuando está de mal genio.

preguntas y respuestas
Juan Carlos Fernández / Psicólogo clínico


¿A un hombre le resulta más complicado leer el lenguaje corporal o los mensajes implícitos?
Totalmente. Los hombres no tenemos lenguaje verbal ni actitudinal.

Para los hombres es difícil codificar los mensajes, pero las mujeres desde pequeñas están comunicándose y estableciendo códigos a su alrededor.

Una mujer le puede estar diciendo a un hombre que le gusta, pero él no se da cuenta, en cambio la otra mujer sí lo nota. Los hombres no leen esos mensajes.

Las mujeres tienen más habilidad para coquetear, los hombres no utilizan ese lenguaje corporal y por eso son más evidentes cuando lo hacen.

¿Cómo lograr una buena comunicación, si el hombre no sabe leer esos mensajes verbales y no verbales?
Las mujeres terminan enseñándole al hombre tanto la comunicación verbal como no verbal.

Los hombres aprenden que cuando ella mira hacia arriba lo está pensando, así es que empiezan a leer ese lenguaje corporal.

Lo mismo los mensajes que le da la mujer cuando le acaricia el cuello, cuando prepara algo especial o cuando se va para otro cuarto. Tanto los mensajes positivos como negativos son enseñados por la mujer.

Ana Juliana Becerra / Psicóloga

¿La mujer lleva la ventaja en la lectura del lenguaje no verbal?
Se trata más de habilidades sociales. La mujer desarrolla todo lo que tiene que ver con el lenguaje en el cerebro.

Desde lo evolutivo se ve que la mujer es la que cría, la que congrega a la familia. Si lo analizamos desde lo social, es más común que la mujer utilice el lenguaje no verbal, que sea más sutil, más diplomática y menos directa.

Desde lo cultural también se puede ver que existen algunos países con población más directa, otra con mucha más prudencia y otras en las que no se debe hablar determinados temas porque está fuera de contexto.

Pero las mujeres sí tienen más disposición a ser sociables. En nuestra cultura es más común decir ‘lee entre líneas’ o ‘sé más prudente’.

En pareja muchas veces queremos darnos a entender con lenguaje no verbal. ¿Cuál es el mejor camino para emitir el mensaje que queremos?
Muchas mujeres le dicen a su pareja que no tienen por qué decirles que están bravas, si ellos deben darse cuenta.

Pero la recomendación es no dar por sentada las situaciones. Muchas veces ya están los prejuicios establecidos con respecto al otro, pero las personas van cambiando con el tiempo.

Lo recomendable es ser muy claro y directo, evitar las malas interpretaciones, redescubrirse, reconocerse para mantener viva la chispa de la relación y no caer en prejuicios.

Definitivamente, ¿imprudentes?


¡No debías decir eso en ese momento! ¡Qué vergüenza! ¿Por qué le preguntaste eso?
¡Eso se pregunta con guantes de seda, no con esa naturalidad!

Es posible que usted haya vivido varias escenas con su pareja, en las que más de una vez quisiera que se abriera la tierra o que todo fuera producto de una pesadilla.

Incluso le pondría un pañuelo en la boca para que no se saliera de contexto, porque más de una vez ha terminado sonrojada ante la imprudencia de él.
Antes de salir de casa ha tenido que advertirle qué debe y qué no deben decir.

Según explicó el psicólogo clínico Juan Carlos Fernández, 'el hombre es totalmente imprudente. Siempre cree que está haciendo las cosas bien, y sólo se da cuenta que no es así cuando su esposa le dice que se quede callado o que la está literalmente embarrando'. 

 

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