lunes 05 de octubre de 2009 - 10:00 AM

Amor y amistad en familia

Dios nos concedió el privilegio de ser padres pero ante todo padres responsables, que inculcan principios y valores guiados por la fe y el amor. Tenemos dos bellos hijos de 12 y 8 años.

Como todo hogar ellos tienen sus conflictos pero gracias al respeto que hemos inculcado, superan sus diferencias rápidamente y todo termina con un fuerte abrazo. Tienen claro que todo problema admite una solución.

Hemos sido su ejemplo y esto nos enorgullece. No sabemos porque se ha perdido esta noción de amistad, la cuál mi esposa y yo aprendimos de nuestros padres. Esto hemos querido con los hijos y esperamos que hagan lo mismo con los suyos.

¿Qué hará falta hacia el futuro para fomentar esta virtud al interior de la familia en nuestro país? ¿Faltará formación de padres e hijos para que sepan cuáles pueden ser los beneficios que recibirán en su futuro?

RESPUESTA

Distinguido señor: Gozoso resulta encontrar familias como la suya, cimentadas en principios y valores sólidos, donde la amistad es fundamento esencial para preservar esa unión sagrada.

Hay dos factores que limitan ese logro: El autoritarismo o el permisivismo. Vemos padres que imponen su ley cueste lo que cueste, sin medir consecuencias por lo que dicen o hacen. Todo se hace tal como quieren y cuando lo desean. Nadie puede opinar.

Por otro lado están los padres permisivos, quienes toleran todo tipo de irrespetos, les facilitan la vida dándoles cuanto piden, haciéndoles las tareas o evitándoles esfuerzos o luchas individuales para lograr lo que quieren.

Los conflictos de pareja, la falta de paciencia de los padres para formar a los hijos, la  televisión, el Internet y el ambiente que les rodea, son algunos de los factores que dificultan el establecimiento de amistad al interior del hogar.

REFLEXION

La familia es fuente natural de autoridad. Los padres han de ser sustentadores de principios, valores humanos y sobrenaturales.

El hogar debe ser un lugar luminoso y alegre donde se respire paz, comprensión, respeto y amor.

Disciplina firme pero flexible será fundamento para educar al interior de la familia, fomentando la tolerancia, la generosidad, el perdón y la reconciliación entre los hijos.

Regad en todos los caminos la buena semilla de amistad para que crezca en los corazones de niños, jóvenes y adultos quienes luego cosecharán su fruto llamado ¡amor!

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