lunes 06 de mayo de 2019 - 12:00 AM

Apego seguro, pero sano

En algunas ocasiones la crianza de los hijos e hijas se complica de tal modo que empiezan a percibir la dinámica familiar como un campo de batalla y no como un momento de amor y entendimiento que los guiará en la vida. Expertos le explican cómo crear un apego seguro, pero sano con ellos.

Todos los padres anhelan esos momentos con sus hijos que hacen que los corazones se derritan.

La conexión es tan esencial para los padres como lo es para los hijos, porque eso es lo que hace que la crianza valga la pena en todos esos momentos en los que se convierte en un verdadero reto.

Esa conexión o apego que creamos con ellos es también la única razón por la que los hijos e hijas siguen voluntariamente las reglas de los padres.

Los niños que se sienten fuertemente conectados con sus padres quieren hacer las cosas bien para la familia.

Actuarán como niños, lo que significa que sus emociones a veces abrumarán su corteza prefrontal, que aún está creciendo.

Pero cuando confían en que sus padres los entienden, que están de su lado, entonces estarán motivados a seguir su liderazgo.

Los investigadores señalan que necesitamos cinco interacciones positivas por cada interacción negativa o equivocada para mantener cualquier relación sana.

Y ya que los padres pasan tanto tiempo corrigiendo, recordando y regañando, es importante asegurarse de que pasan cinco veces más tiempo creando conexiones positivas con los hijos e hijas.

Pero solo son humanos. Hay días en los que todo lo que pueden hacer es satisfacer las necesidades más básicas de sus hijos.

Algunos días resulta heróico alimentarlos, bañarlos, mantener un tono alentador y hacer que duerman a una hora razonable.

Por lo tanto, dado que la crianza de los hijos es el trabajo más difícil en la tierra (y con frecuencia los padres lo hacen en sus tiempos libres, después de estar separados todo el día), la única manera de mantener un vínculo sólido con los hijos e hijas es desarrollar hábitos de conexión diarios.

Expertos le cuentan la importancia del apego seguro y le muestran cuáles son los hábitos para mantenerlo.

Los pilares :
1.
El motivacional. Un niño con apego seguro confía en los demás y es capaz de relacionarse positivamente con otras personas. Además, enfrenta desafíos sin temores y con confianza en sí mismo.
2.
Actitudinal. Un niño con apego seguro confía en sus capacidades, sabe lo que quiere, no teme al fracaso y se compromete con los objetivos que se plantea.
3.
Instrumental. Un niño con apego seguro explora libremente cada una de las situaciones a las que se enfrenta en la vida, asumiendo una posición emprendedora y resiliente.
4.
Emocional. Un niño con apego seguro adquiere la capacidad de regular sus emociones. Aprende que así como puede sentir alegría, también puede sentir rabia, ira o tristeza y que la clave de ello será transmitir asertivamente lo que siente, piensa o necesita.
5.
Relacional. Un niño con apego seguro adquiere la capacidad de ser empático frente a lo que ocurre con los demás. Se convierte en una persona solidaria, compasiva, amorosa y capaz de imaginar, y compartir lo que el otro está sintiendo.
5 hábitos para fortalecer la relación con sus hijos
La psicóloga Laura Markham explica cuáles son los 5 hábitos para fortalecer la relación con sus hijos e hijas, de manera que el vínculo se convierta en un apego seguro y sano para ellos:
1.
Planee darles 12 abrazos todos los días. Como la famosa terapeuta familiar Virginia Satir dijo: “necesitamos 4 abrazos al día para sobrevivir. Necesitamos 8 abrazos al día para el estar contentos. Necesitamos 12 abrazos al día para el crecer felices”. No se atreva a pensar que es demasiado. Si puede darles más, hágalo. Acurrúquese al lado de su hijo a primera hora de la mañana durante unos minutos, y lo mismo en la noche antes de dormir. Abrácelos cuando se despide de ellos, cuando los recoge y siempre que pueda. Si su hijo preadolescente o adolescente rechaza sus abrazos, entonces simplemente dele un toque en la espalda o los hombros. No tenga temor de hacerlo.
2.
Juegue con ellos. La risa y el juego lo mantienen conectado con sus hijos al estimular las endorfinas y la oxitocina tanto en usted como en ellos. Hacer que la risa se convierta en un hábito diario también le da a sus hijos la oportunidad de reírse de las ansiedades y las molestias que, de lo contrario, los hacen sentir desconectados de usted. No sienta que ya es demasiado adulto. Inténtelo.
3.
Apague la tecnología cuando interactúe con sus hijos. De verdad. Sus hijos recordarán por el resto de sus vidas que fueron lo suficientemente importantes para sus padres que apagaron su teléfono para escucharlos. Incluso apagar la música en el automóvil puede ser una poderosa invitación a conectarse, porque la falta de contacto visual en un automóvil elimina la presión.
4.
Haga tiempo para cada uno. Haga lo que tenga que hacer para programar 15 minutos con cada niño, por separado, todos los días. Alterne haciendo lo que su hijo quiere y haciendo lo que usted quiere durante ese tiempo. Intente cualquier actividad física o juego que los haga reír.
5.
Escuche y empatice. La conexión comienza con la escucha. Muerda su lengua si es necesario, excepto para decir: “¡Guau! ... Ya veo ... ¿De verdad? ... ¿Cómo fue eso para ti? ... Dime más ...” El hábito de ver las cosas desde la perspectiva de sus hijos asegurará que usted los trate con respeto y busque soluciones. Le ayudará a ver las razones del comportamiento que de otra manera lo volverían loco. Y le ayudará a regular sus propias emociones.
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