domingo 16 de mayo de 2010 - 10:00 AM

Benditos sean los maestros

Cumplí 35 años de servicio al magisterio ejerciendo una profesión hermosa, dedicada a la formación de niños y niñas en primaria y viendo con agrado el fruto de un trabajo hecho con dedicación y amor.

La semana pasada estuve hospitalizada por una afección cardiaca. Luego del diagnóstico emitido por el cardiólogo, que por cierto me devolvió la tranquilidad, pudimos comprobar que había sido mi alumno toda la primaria. Imagine cuánta alegría sentí con esta noticia.

Comprendí que mi labor de tantos años había valido la pena porque formé desde temprana edad a un hombre de bien, que lucha por la salud de los enfermos.
En este día especial quiero compartir mis sentimientos de agradecimiento y doy gracias a Dios por ser maestra.

Respuesta

Distinguida maestra: Bendita sea por el bien que hace a la humanidad. Su apostolado de 35 años queda plasmado en la dedicación y entrega generosa a una profesión que se fundamenta en formar tanto la inteligencia y voluntad como también el corazón de los alumnos, siendo cimiento en la estructuración de su personalidad.

Su misión encarna conducirles por el conocimiento mostrándoles el camino del bien, la verdad y el amor donde irán plasmando sus vidas en busca de su realización y felicidad.

Ha de reconocer este día que viene cosechando lo que ha sembrado ¡Felicitaciones!

Reflexión

Ser maestro es una distinción porque cualquier profesor no puede ostentar tal condición que más que un privilegio es una bendición.

El hombre nace sano y la sociedad le corrompe. He ahí la noble misión y apostolado de un verdadero maestro que dedica su vida no solo a la transmisión de conocimiento sino ante todo a la formación en valores de sus alumnos quienes deben aprender a pensar, interpretar, distinguir, diferenciar, desconocer, apreciar, definir o elegir con el fin de asumir decisiones acertadas en sus vidas.

Cada día se torna más exigente y riguroso el ejercicio de su profesión por el modernismo, el uso de las Tics, la globalización, la intransigencia, intolerancia, indiferencia y falta de voluntad de niños jóvenes y adultos que viven inmersos en una sociedad donde prima el materialismo, el consumismo, la vida hedonista, el desorden, violencia y mediocridad.

Es allí donde un maestro coloca su sabiduría sirviendo de facilitador en la vida de los alumnos y su familia, la cual debe ser complemento y esencia de su formación integral.

Reciban mi admiración y eterno reconocimiento ¡Feliz día del maestro!

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