domingo 02 de agosto de 2020 - 12:00 AM

“Deberes de esposa”: ¿existen realmente?

Ese gusto por aquellas telenovelas de los noventa que nos cautivaron de nuevo en esta época ha puesto de moda el concepto de “deberes de esposa”. Y sí, es verdad que los deberes de esposa existen, así como los del esposo, pero no son lo que usualmente se presume. Expertos le explican qué pasa con esos “deberes de esposa”.
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Hay que aceptarlo: el placer culpable por las telenovelas no tiene límites.

El regreso nostálgico de las telenovelas de los noventa como Betty la fea y Pasión de Gavilanes, así como la aparición de otras como “Oscuro deseo”, hacen que quienes las ven (y son muy pocos quienes no lo hacen, reconózcalo) nuevamente escuchen todas esas frases clichés sobre la mujer.

Así es: no es raro oír en las líneas de diálogo de estas telenovelas sobre los supuestos “deberes de esposa” que las mujeres que las protagonizan tienen que cumplir en algún momento de su vida. Bueno, de la trama.

Pero, un momento: ¿qué significan exactamente los “deberes de esposa”?

Seguramente ha escuchado frases como: “Debes cumplir con tus deberes de esposa” o “si te casas lo único que debes hacer es cumplir con tus deberes de esposa” que son el pan de cada capítulo y que se refieren a que una mujer casada tiene que cumplir con satisfacer las necesidades de su esposo en todas las áreas de su vida... el sexo, la atención, la fidelidad y demás.

En la sentencia C-246 de 2002, la Corte Constitucional establece que los cónyuges, es decir, el esposo y la esposa y no solo ella, tienen la obligación de socorrerse y ayudarse mutuamente.

Y aunque sabemos que se trata de una telenovela, que es una historia de ficción, la realidad es que estos programas recrean lo que vive la sociedad a través de estereotipos exacerbados.

Lamentablemente, las cifras de violencia intrafamiliar y, particularmente de forma alarmante, contra la mujer, parecen ratificar esta preocupación de los expertos.

Y esta nostalgia es muy peligrosa porque el pasado nos trae a que algunos están extrañando el mundo como era antes y ese mundo era bastante restrictivo para la mujer.

Qué significan “los deberes de esposa” y por qué es importante desmitificarlos: a continuación, expertos le explican.

Nostalgia peligrosa

Juliana Martínez, profesora de la American University, Wahsington, DC y coordinadora de Proyectos de Sentiido, explica que esta idea nostálgica de que todo tiempo pasado fue mejor puede ser muy peligrosa para las mujeres y para los derechos que le han sido reconocidos.

Juliana Martínez, profesora de la American University, Wahsington, DC y coordinadora de Proyectos de Sentiido, explica que esta idea nostálgica de que todo tiempo pasado fue mejor puede ser muy peligrosa para las mujeres y para los derechos que le han sido reconocidos.

“A través de los comentarios cotidianos y la producción cultura (como en el caso de las telenovelas) hay una “educación sentimental” importante. Aprendemos a “ver” esas cosas como naturales y deseables, como “románticas”: “Porque te quiero, te aporreo”, “si no te cela no te quiere”, etc., señala la experta.

La experta explica que, para muchos de manera inconsciente y tal vez para los líderes del mundo de manera muy consciente, esta nostalgia es una forma de echar atrás los derechos alcanzados por la mujer: sobre todo en tiempos de ansiedad y transición la gente busca certezas, y ahí es donde esas nostalgias son peligrosas porque crean añoranza y “romantizan” situación de desigualdad y violencia de género. Pero resultan reconfortantes porque apelan a un orden “natural” y “claro” que invisibiliza la violencia (racial, homofóbica, de género) sobre la cual ese orden se sostiene”.

Pero... seguramente todos comprendemos que son historias de ficción... ¿qué tanto calan de nuevo esos “deberes de esposa” que pregonan las telenovelas en la sociedad?

“La historia es ficción, no las construcciones ideológicas detrás de ella”, explica Martínez, “La gente entiende que Pedro y María no sus personajes, pero la gente sí cree en los imaginarios que están detrás de la historia de Pedro y María porque esos imaginarios hacen parte de nuestra sociedad de una otra forma”.

¿Y qué pasa con las “obligaciones conyugales”?

En efecto, la ley estipula que tanto la mujer como el hombre (en el caso de las parejas heterosexuales, puesto que el matrimonio en Colombia es un derecho también de las parejas del mismo sexo) deben cumplir con unos deberes conyugales cuando se casan.

Las causales de divorcio no deben ser entendidas como el incumplimiento de los “deberes conyugales”, sino que son, precisamente, causales que se examinan para solicitar el divorcio. Jorge Alberto Celis, abogado, magíster en Derecho de la Universidad Central de México.

Pero, ¿qué es exactamente lo que deben cumplir?

El abogado Jorge Alberto Celis, magíster en Derecho de la Universidad de Montrer, explica que el Código Civil, en su artículo 113 consagra para la figura del matrimonio algunas obligaciones o requisitos para que se le considere de esta forma y los explica a continuación:

El experto afirma que si bien hay equidad, no hay igualdad entre los deberes sociales del hombre y la mujer.

¿Qué dice la ley?

En la sentencia C-246 de 2002, la Corte Constitucional establece que los cónyuges, es decir, el esposo y la esposa y no solo ella, tienen la obligación de socorrerse y ayudarse mutuamente, lo que comprende unas “prestaciones de carácter personal y económico que hacen posible la vida en común y el auxilio mutuo”.

La Corte señala que “a través de estos vínculos no sólo se manifiesta el deber constitucional de solidaridad, sino que también se desarrolla el principio de reciprocidad que caracteriza la relación conyugal” y explica que la ley aplica para ambos de igual manera.

Eso sí, la Corte Constitucional aclara que “esta obligación también contribuye al goce efectivo de la autonomía de cada esposo, en la medida en que la ayuda de uno a otro le permita desarrollar libremente el proyecto de vida que escoja. Por ello, si bien la obligación mencionada desarrolla un deber constitucional, también se inscribe dentro del goce de igualdad y de autonomía”.

Lo anterior quiere decir que existe un límite para lo que uno de los cónyuges puede exigirle al otro: “no es posible exigir a uno de los cónyuges que permanezca casado cuando tal hecho vulnera o amenaza los derechos a la vida, a la integridad, a la igualdad o a la autonomía personal del otro”.

Es por eso que tener relaciones sexuales y atender la casa no son obligaciones de una u otra persona, como la sociedad solía atribuir a la mujer, sino una negociación entre la pareja.

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