lunes 26 de noviembre de 2018 - 3:16 PM

Ejercicio o pasarela ¿a qué va al gimnasio?

La moda de las ‘selfies’ ha cambiado poco a poco la forma en la que nos ejercitamos: algunos van al gimnasio no solo a entrenar... ¡también a Bien sea para presumir o para fomentar un estilo de vida saludable, de preguntarse: ¿para qué van al gimnasio?

El gimansio Anytime Fitness Hornby, en Australia, notó este año que varios de sus clientes se tomaban ‘selfies’ para subirlas a sus redes sociales y que pasaban un largo tiempo en esto... ¡mientras otros esperaban su turno para entrenar con las máquinas!

Y, por supuesto, también querían su espacio para hacer su respectiva foto de sí mismos.

Es por eso que este gimnasio decidió dedicar un espacio exclusivo para quienes desean tomar su ‘selfie’ sin molestar al resto: diseñó un cuarto exclusivamente para este fin y ha sido todo un éxito.

En Bucaramanga se rumora que hay un gimnasio en uno de los centros comerciales más populares de la ciudad que tiene también - aunque más disimuladamente- un espacio para que quienes hacen sus rutinas de ejercicios se tomen ‘selfies’ para compartirlas con sus seguidores.

“Es lo que más vemos”, cuenta John, un entrenador personal de 43 años que conoce muy bien la nueva moda en los gimnasios, “pasan más tiempo tomándose fotos que en sus rutinas”.

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Además, John explica que cada día es más difícil para las personas que realmente quieren moldear su cuerpo entrar en un gimnasio: “¿quién no se siente mal de ver que hay tantos cuerpos perfectos?

’Selfies’ en el gimnasio: ¿un hábito inocente?

Quienes aman tomarse fotos mientras entrenan odiarían escuchar que este hábito aparentemente inocente puede causarles más problemas psicológicos de los pensados.

“La moda de las ‘selfies’ por sí sola, ya ha sido la causa de un desequilibrio emocional relacionado con la autoestima. Ahora, es aún más complicado si se trata de ejercitarse: las personas muestran sus cuerpos perfectos o sus progresos y empiezan a compararse con otros y esto hace mella en la autoestima sin que, al principio, parezcan notarlo”, señala la psicóloga Silvia Arévalo. 

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De hecho, el problema radica no solo en la comparación con otros: los comentarios desafortunados también producen una baja en la autoestima, ansiedad y es un riesgo para quienes tienen una predisposición a ser obsesivos.

“Hay quienes tienen una mayor predisposición a la ansiedad. Estas personas se ven frecuentemente más afectadas que otras por los comentarios en las redes sociales y al estar mostrando sus progresos o su físico”, explica Arévalo.

Una investigación de la Universidad de Arizona le da la razón a Arévalo.

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El estudio encontró que, en comparación con las personas que no se toman fotos en el gimnasio o haciendo ejercicio o que no ven publicaciones sobre el tema, quienes se vieron inundadas con las actualizaciones de entrenamientos de otros tenían más probabilidades de obsesionarse con su peso, lo que podría traducirse en una disminución de la autoestima.

La investigación agrega que este efecto es mayor si el espectador se consideraba parecida a la persona de la foto.

Expertos le explican qué hacer. 

 

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