sábado 11 de julio de 2020 - 12:00 AM

El duelo de los jóvenes de undécimo grado

Los jóvenes de undécimo grado están viviendo una especie de pérdida o duelo este año: es posible que no puedan despedirse de sus compañeros como a principio de año pensaron que podrían hacerlo. La charla virtual no reemplaza un abrazo, pero muchos colegios prefieren mantener la seguridad. Es claro que este año ya es y será diferente.
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Alejandra está cursando undécimo grado en un importante colegio de la ciudad. Sus expectativas al comenzar el año eran, como para la mayoría de los jóvenes de su edad, vivir todas esas experiencias que representan el cierre de un ciclo y que hacen parte de la vida escolar este último año: los viajes con los compañeros, la despedida que organizan los grados anteriores, las visitas a las universidades, el “prom”... el momento de recibir el diploma junto a padres y compañeros y decir: “¡lo logré!

Sin embargo, la pandemia por COVID-19 nos envió a todos a casa para preservar nuestra seguridad: fue necesario adaptarse a las clases y reuniones virtuales para mantener el contacto.

Para Alejandra, esta situación hizo mella en sus emociones: ya no quiere salir de su cuarto y perdió el interés de relacionarse con sus compañeros y amigos. La virtualidad no le es suficiente.

La psicóloga Claudia Rico explica por qué los jóvenes se sienten así: “de alguna manera, los jóvenes sienten que la vida les está quitando algo importante y entonces, obviamente, ellos están sintiendo esto como un faltante, como una etapa no concluida en su vida como ellos quisieran. Entonces es aquí donde vienen todas estas emociones y sentimientos que redundan en otros estados y comportamientos”.

Para Mariana Mccormick, estudiante undécimo grado, este año ha sido duro.

“Es undécimo. Es al año que uno lleva esperando desde hace mucho tiempo. El año en que uno cree que hará muchas cosas, además porque el San Pedro hace muchas actividades como introducción a las universidades, la Semana Patronal, partidos (deportes) de promociones... entonces hay un poco de decepción”, cuenta Mariana.

Le ha ido bien con las clases virtuales, pero no hay duda de que el tener la oportunidad de compartir con sus compañeros, con todos los protocolos de seguridad, sería algo importante para ella.

Para Andrea Mantilla, estudiante de undécimo, explica que “ha sido cuestión de adaptarse. En un principio fue más difícil aceptar el hecho de que no tendría clases presenciales y que eso supondría no disfrutar de igual forma mi año escolar, pero con todo el desarrollo de la problemática sanitaria y gracias a los esfuerzos de mi institución y maestros por hacer ameno el ambiente de aprendizaje me di cuenta de que era la mejor decisión posible, que si bien es un reto para todos, no ha sido imposible sacarlo adelante”.

Por su parte, Sergio Niño, también estudiante de undécimo, indicó que “obviamente esta es una situación que nos tomó a todos de sorpresa, nadie esperaba que esto sucediera y tuviéramos que terminar nuestro último año a la distancia. Pero el colegio ha tomado ciertas medidas en las cuales, a pesar de la distancia y en la virtualidad, nos ha permitido desarrollarnos, entender los temas. A veces hacemos reuniones donde conversamos lo que nos pasa diariamente y no se siente que fuera virtual”.

Sergio cuenta que su promoción usa herramientas como el video para estar conectada y comprender mutuamente que esta difícil situación pasará. En el entretanto, tratan de ser felices.

Lo que viven los jóvenes

La psicóloga Claudia Rico, quien cuenta con 28 años de experiencia en el área clínica y es especialista en familia y sexualidad, explica que “los jóvenes están presentando sentimientos de nostalgia, tristeza, apatía... el último año es bastante esperado por los jóvenes porque se considera el cierre de una etapa y el inicio de otra. En este momento es donde se comparten las expectativas y miedos hacia el futuro. Es una etapa donde se da la elección profesional para los jóvenes”.

Sin embargo, la pandemia, sumada a la incertidumbre laboral y la distancia, hacen que los jóvenes tengan actitudes rebeldes con su familia, según explica la experta.

“Los jóvenes están utilizando la virtualidad para poder interactuar: las reuniones y rumbas virtuales es el medio que usan para tener contacto con sus pares”.
Claudia Rico, psicóloga, especialista en familia y sexualidad.

“Hay desmotivación y desinterés. También se han generado trastornos de ansiedad, insomnio, inapetencia, inadecuadas relaciones con los integrantes de su familia y bajo rendimiento académico.

La experta señala que es importante que los jóvenes cuenten con una red de apoyo que les permita superar esta situación y manejar sus sentimientos.

“Es muy importante la actitud de acompañamiento y apoyo que tengan los padres para con ellos porque esta situación ha traído conflictos, discusiones y algunos padres se muestran muy poco comprensivos con los jóvenes”, señala Rico.

La experta recomienda a los padres ponerse “en los zapatos” de sus hijos e hijas: sin duda habría sido duro vivir un último año con tanta incertidumbre y sin poder compartir con sus compañeros.

“Es importante facilitarle a los jóvenes la expresión de sus emociones y sentimientos porque de esta manera ellos van a poder canalizar esta situación y va a ser mucho más llevadera esta etapa”, explica Rico.

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