domingo 17 de enero de 2010 - 10:00 AM

El efecto de una tragedia humana

El terremoto que azotó a Haití muestra su devastadora furia y el poder de la naturaleza. Nadie puede predecir una catástrofe y mucho menos está lo suficientemente preparado para enfrentarla. Sin embargo, duele ver la pobreza que vive un país azotado constantemente por huracanes que a menudo afectan al Caribe.

Mis tres hijos sufren al ver tantos niños y niñas huérfanos, necesitados de atención y cuidado.

Hemos tenido un diálogo muy constructivo, dándonos la oportunidad de acercarnos para compartir lo que pensamos ante la adversidad y el sufrimiento.
Seamos solidarios y entreguemos donaciones o ayudas para nuestros hermanos de Haití, seguros que Dios nos compensará por nuestro buen corazón.

Respuesta

Distinguido señor: Hermosa manifestación de solidaridad y sensibilidad humana muestran sus hijos ante las imágenes devastadoras de un terremoto que acabó en segundos con los sueños de tantas familias que luchaban por sobrevivir en un país azotado por la pobreza y por múltiples catástrofes de la naturaleza como ciclones, terremotos o por conflictos sociales que afectaban su desarrollo y estabilidad.

De acuerdo a estadísticas suministradas por la Unicef, la mitad de la población es menor de 18 años. Los operativos de emergencia se han centrado en atender las necesidades básicas de la infancia y el cuidado de las víctimas que son atendidas por delegaciones médicas y organismos especializados en desastres provenientes de muchos países del mundo, incluyendo Colombia.

Su vivencia sirve como digno ejemplo de ser imitada por padres de familia y educadores para que niños, niñas y jóvenes sean conscientes de la responsabilidad que deben asumir ante cualquier tipo de tragedia que afecte la población.  

Reflexión

Despojarse de los apegos materiales, de su orgullo, prepotencia, poder o egoísmo ha de ser el camino para darse generosamente a los demás, reafirmando con su conducta la visión sobrenatural que debe reinar en su corazón.

Ante las imágenes de caos, destrucción y sufrimiento, frente al horror físico y sicológico de las víctimas, debemos tomar conciencia sobre la temporalidad humana y la responsabilidad de padres y educadores en crear un sentido de bondad y solidaridad, de fortalecimiento de valores humanos, comprensión y asimilación de la existencia de catástrofes dadas por el hombre o la naturaleza, que pueden acaban en un instante la paz y tranquilidad en la familia, una sociedad o una población que puede ser la suya. Todo mal trae consigo un bien. He ahí la verdad.

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