sábado 14 de febrero de 2009 - 10:00 AM

'En mi casa mando yo… MANDO cuando mi mujer no está'

Si su mujer es ‘patico’, quizá usted se sienta identificado con este artículo.

Pantera, tigre y cocodrilo. Esa es la forma como puede definir el carácter de su esposa.

¿Es ella quien lleva los pantalones en la relación?
¿Sus hijos le piden permiso o le consultan a ella?

Quizá usted es uno de los hombres que se siente subordinado por su mujer y no le queda más que decir que 'ella es la que manda'.

¿Qué pasa cuando esos matriarcados se convierten en un infierno, hasta el punto de eliminar la figura paterna en la vida de familia?
Los expertos le explican cómo ganar su lugar, cómo compartir la toma de decisiones y asumir su rol dentro de la familia.

Sólo así no terminará diciendo: 'en mi casa se hace lo que yo diga… claro que siempre que mi esposa esté de acuerdo'.

preguntas y respuestas
Freddy Hernando Cristancho / Psicólogo social


¿Socialmente cómo se aborda este tema? ¿Se sigue manejando el matriarcado?
En algunas regiones de nuestro país, este hecho se marca en relaciones de pareja durante el noviazgo, en el matrimonio o la convivencia. La mujer somete al hombre bajo su autoridad, y él y su grupo familiar aceptan este hecho al punto de asimilarlo como parte de su cotidianidad.

En los problemas de pareja comúnmente se dan casos en los que se llega a un límite de dominio, el cual rebosa la paciencia de la otra persona. Esto se da debido a la incapacidad de fundamentar los parámetros de la relación y es uno de los detonantes más comunes en las separaciones.
Cuando se altera el rol de la pareja, ya sea por necesidad o por autoridad, la parte social queda expuesta al ojo de la comunidad.

No siempre el cambio de roles genera una situación de autoridad unilateral por parte de la mujer, también el dominio puede darse por sublevación, siendo éste el más común de los casos, ya sea por miedo o por incapacidad o falta de comunicación.

¿Hasta qué punto se deben compartir las funciones, hombre y mujer?
En la vida de pareja se deben establecer y reeditar siempre. Debemos ser consecuentes con el momento y la situación, no ser recargados ni tan poco limitantes.

Al contrario, es sano y además necesario que ambos miembros  sean equitativos en todos los aspectos, desde lo afectivo hasta lo material.
La comunicación debe ser continua para que no se distancie el afecto y el compromiso. Esta característica debe ser el puente para el equilibrio de la relación.

También en el noviazgo se debe ser equitativo, esto ayuda a construir un compromiso serio y no recargado al interés o a la necesidad, que en últimas sólo da pie para presumir o creer la capacidad de dominio.

¿Qué pasa cuando una mujer se convierte en autoritaria y relega a su esposo a un segundo plano, tanto así que esa persona termina sin expresar lo que siente de su familia?
Se coarta el sano desarrollo de la familia. Nuestra sociedad no concibe el autoritarismo y menos en el  seno familiar. Así como a veces convenimos que debemos estructurar nuestra cultura para desmitificar el machismo, también es claro que ningún extremo es bueno para el fin de una relación.

La inhibición del cariño, y más si es hacia los hijos, crea distanciamiento, situación que genera  problemas de comunicación,  afecto y autoridad.
Lo que realmente la sociedad no aprueba es la pérdida hacia el  respeto, hacia  la moral, el llegar a la humillación y el abuso psicológico que puede generar este hecho si no se construye bajo argumentos válidos para la pareja.

preguntas y respuestas
Irma Socorro Rodríguez / Psicóloga


¿Qué pasa con los niños cuando la autoridad la tiene una sola persona en la familia, en este caso la mujer?
Los niños crecen con inseguridades, no tienen claro el concepto de autoridad.
Incluso esto puede generarles problemas graves de salud mental cuando tienen una madre autoritaria y un padre que no lo es, porque sólo ven cómo el padre toma el papel de sumiso para que la madre no genere conflictos.

¿Esto lleva a los niños con el tiempo a no saber tomar decisiones?
Evidentemente. Por lo general ellos esperan que las decisiones sean tomadas por otros, son adultos que no generan ninguna seguridad en lo que hacen.
Por lo general, son personas con criterio muy bajo, no son emprendedoras.

¿Qué daño psicológico puede generar este tipo de situaciones al esposo sumiso?
Este comportamiento sumiso no aparece de la noche a la mañana. Ellos ya siguen una conducta del hogar, de su misma formación, como si se tratara de un círculo vicioso.
Este evento genera en ellos baja autoestima, se involucran en proyectos pero no se comprometen, no saben asumir decisiones.

¿Cómo abordar el problema?
La idea es empezar a trabajar desde la personalidad, aumentar su autoestima, enfrentarlo a los retos.

Cómo lograr acuerdos en pareja

1. Reevalúese constantemente para no caer en la apatía sentimental o indiferencia ante las circunstancias.
2. Recuerde que las parejas se construyen cada día durante la convivencia. Por eso, creen sus propias reglas.
3. Tenga en cuenta que los dos deben adquirir compromisos conjuntos, metas conjuntas.
4. Piense cada mañana qué debe hacer usted para no recaer en el otro.
5. Revitalice la comunicación y fortalezca la convivencia.
6. Cambie de roles. Puede ser usted esta vez quien autorice un permiso para demostrar su voz de poder ante sus hijos y viceversa. Tome partida también en las decisiones financieras, materiales, emocionales.

Sumiso en la casa, mandón en el trabajo


También se puede presentar el caso del hombre que en su casa no pueda emitir una sola palabra, pero su comportamiento y carácter varíe enormemente en su espacio de trabajo.

'Puede darse el caso de que este hombre quiera generar temor en otro como le ocurre en su hogar, y por eso busca a alguien más débil para generar situaciones que en otras partes no puede hacer', expuso la psicóloga Irma Socorro Rodríguez.

LISTA
Consecuencias de la subordinación


1 Pérdida del respeto
2 Pérdida de la moral
3 Humillación
4 Abuso psicológico.
5 Distanciamiento hacia los hijos
6 Comentarios sociales
7 Pérdida de la
paciencia
8 Divorcio

LA VOZ DEL EXPERTO
Yolanda Hernández / Psicóloga


'El aumento de participación en el trabajo y estudio de la mujer ha inducido a unos cambios de roles y  estructuras  al interior de la familia.

Es así, que la mujer actual  es aquella que además de trabajar fuera de casa, es la persona que lleva  'el timón del barco', es la persona que organiza y da las órdenes en la casa. Por ello, los señores  dicen que  'mi mujer es la que manda'. Adicionalmente  a los esposos les encanta delegar  las cosas en  la mujer, por ello promueven  su autoridad.

Lo que debe rescatarse es coordinar como pareja las situaciones y necesidades del hogar, sin que la mujer se exceda en su poder.

Las funciones del hombre y las mujeres se comparten de común acuerdo y para beneficio de la familia. Por lo tanto, debe existir un consenso de pareja, según  la necesidad que requiera cada  hogar.

Algunas  veces el hombre está desempleado y la mujer trabaja fuera de casa, invirtiéndose los roles. No se deben poner límites en las funciones de hombre o la mujer, porque lo primordial es que independiente de la función que desempeñen, haya  cordialidad, equidad y solidaridad  al interior del hogar.

La práctica de una comunicación con autoritarismo genera un ambiente de conflicto en actitud pasiva o activa. Por tanto, en las relaciones de parejas debe permanecer el diálogo en igualdad de condiciones, para que haya una mayor  participación  de roles  y sentido de pertenencia  al interior de la familia'. 

 

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