lunes 10 de agosto de 2009 - 10:00 AM

Entre dos amores

Soy administradora de empresas, trabajo como coordinadora comercial de una entidad de la ciudad y vivo un problema sentimental complicado. Llevaba 5 años de noviazgo con un hombre que consideraba sería mi esposo pero resulto infiel.

Le soporté más de 4 mujeres, la copa se llenó y di por terminada la relación el año pasado. A pesar de todo el seguía insistiendo que me amaba, que lo perdonara,  pero yo me he mantenido firme.

Fue allí donde conocí a quien hoy es mi novio. Un muchacho inteligente, trabajador, tierno pero celoso y le gusta el trago. Cuando discutimos por cualquier cosa se aferra al trago. Yo le digo que las cosas no se arreglan de esa manera pero no entiende. Le he dicho que se deje ayudar y no quiere.

Hablando con los padres de mi ex novio me han manifestado que viene asistiendo a unas consultas psicológicas que los han logrado cambiar en muchos aspectos. Dicen que le de una segunda oportunidad porque yo soy la mujer que hará feliz a su hijo.
No se qué hacer. Espero su consejo.

Respuesta

Distinguida señorita: La pregunta que debería hacer sería: ¿Esto quiero para mi vida? Mire la realidad de cada uno tanto física como mental, intelectual, emocional, afectiva y espiritual. Deje que fluya en su interior el poder de la intuición que siempre le acompaña el cuál mostrará mágicamente la verdad que busca.

En este descubrimiento todo es posible. Puede que uno o el otro sea el afortunado pero al final tal vez ninguno le convenga. Hay que tener en cuenta el hecho de querer cambiar o mejorar, lo cuál implica reconocer la voluntad de su ex para crecer como persona.

Dios le conceda inteligencia y sabiduría para que descubra quien merece su amor.

Reflexion


Todo lo que brilla no es oro. Las palabras se las lleva el viento, son los hechos quieres encierran la verdadera esencia de una persona.

He ahí la visión realista que se debe tener para conceptualizar o defender una posición. Se ha de analizar integralmente la situación aceptando que somos seres imperfectos, que podemos cambiar o mejorar si nos proponemos erradicar aquello que limita nuestro desarrollo interior.

Muchos por el contrario preservan sus errados comportamientos y les muestran como una fortaleza individual cuando en verdad son la demostración de su falta de madurez.

Piense bien y todo se dará para el logro de su felicidad. 

 

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