jueves 16 de mayo de 2019 - 12:00 AM

¿Envidiosos? Qué hay de cierto en que los santanderanos lo somos

Esta semana estamos de celebración: es la semana de la “Santandereanidad” y la idea es resaltar todas aquellas cosas que nos caracterizan. Y también desmitificar algunas que no son tan positivas... como la envidia. ¿En verdad somos envidiosos?
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Que si un paisa ve a su vecino que emprende un negocio de empanadas, entonces pone un puesto de jugos, pero que, por el contrario, el santandereano pone otro puesto de empanadas para competir con su vecino: que somos envidiosos, eso dicen algunas personas por ahí, incluso de la región.

Pero, ¿somos realmente así?

“Esa gente se tenía que hacer todo: sus chocatos, sus frazadas, sus ruanas. Todo. Lo representativo de esta época es el autoabastecimiento extremo. Ni cura tenían. Y esas primeras generaciones van a marcar un derrotero para las siguientes. Entonces lo que se puede decir es que en el génesis del pueblo santandereano hay esa particularidad”.

El historiador explica que, en adelante, buena parte de las industrias que encontramos en Santander serán sociedades familiares: pequeñas fábricas de tabaco, fique.

“Ahí la idea se puede distorsionar al pasar a un gran colectivo, se cree que somos envidiosos, pero somos es autosuficientes”, señala Arenas.

Por su parte, el historiador Miguel Cuadros explica que “más allá de los estereotipos, no hay realmente ninguna evidencia, ni ningún sentido para afirmar que la envidia es un rasgo predefinido que tienen todos los habitantes de Santander. La imagen del santandereano como envidioso corresponde en realidad a una caricaturización de dos rasgos que han tenido mucho peso en la construcción histórica de la sociedad regional: el carácter y la independencia en el trabajo. Elementos históricos como la distribución de la tierra y la importancia del trabajo artesanal en el actual territorio de Santander han influido en la configuración de una visión particular frente a la competencia y la igualdad de oportunidades”.

Así mismo, la envidia no es algo que se pueda adjudicar a una región en particular. En realidad, es parte del ser humano.

El psiquiatra y docente de Oxford, Inglaterra, Neel Burton, señala que “la envidia está profundamente arraigada en la psique humana, y es común a todos los tiempos y pueblos. Nuestros ancestros tribales vivían con el temor de despertar la envidia de los dioses por su orgullo o buena fortuna. En la mitología griega, es la envidia de Hera por Afrodita lo que inicia la guerra de Troya. Según el Libro de la Sabiduría, es ‘a través de la envidia del diablo que la muerte entró en el mundo’. Según el Libro de Génesis, Caín asesinó a su hermano Abel por envidia. Y según el Mahabharata hindú, Duryodhana fue a la guerra contra sus primos debido a la envidia”.

Así es, la envidia es un sentimiento común. Sin embargo, los expertos le recomiendan comprenderlo para que no domine su vida y termine amargado sin necesidad.

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