domingo 11 de abril de 2010 - 10:00 AM

Escuche a sus hijos

Hablemos Claro en Familia es una columna del sicoorientador Jorge Eliécer Díaz Wilches, quien cada semana lo escucha y lo asesora sobre inquietudes personales que se generen en el interior de su hogar.

Enfrento graves problemas con mi esposo porque no sabe escuchar. Cree tener siempre la razón y cuando se le habla parece que no pusiera atención. Nuestros hijos de 10 y 12 años están decepcionados del papá porque no les dedica tiempo, menos aún para escuchar sus comentarios o responder sus preguntas.

Quisiera saber cómo ayudar a mi esposo para que cambie porque me preocupa que los niños más adelante desconozcan su autoridad como resultado de la indiferencia que muestra cuando ellos le reclaman.

¿Estaré exagerando? ¿Bastará con mi ayuda y la del colegio?

Respuesta

Distinguida señora: La falta de comunicación en familia permite que situaciones fáciles de manejar se conviertan en graves conflictos. Su esposo carece de disposición para valorar lo que sus hijos reclaman: Un especio para dialogar.

Él debe tomar conciencia que sus hijos le necesitan para compartir inquietudes máxime al estar atravesando tanto la pubertad como el inicio de la adolescencia respectivamente.

Propicie una tertulia para conversar en familia. Comience compartiendo experiencias agradables desde que se conocieron con su esposo, pasando por la propuesta matrimonial, la boda, el nacimiento de sus amados hijos y lo vivido hasta la fecha.

Luego propicie la intervención de cada uno de sus hijos para expresar lo que piensan y sienten. Será  un espacio de reflexión, acercamiento afectivo y compromiso sagrado hacia el futuro.

Asuma esta misión como un encargo que viene de lo alto para bien de la familia ¡Manos a la obra!

Reflexión

El camino de felicidad se gesta desde aquel instante que hombre o mujer coloca todo su interés para escuchar con atención y sin interrupción a quien dice amar.

Esa disposición voluntaria y serena lleva mágicamente a comprender, valorar y respetar lo que piensa o siente aunque no se ajuste a nuestra posición o consideración.

Curioso resulta que a pesar de tales diferencias ese diálogo cercano y sincero les lleva a dirimir, reconciliar o resolver una posición que parecía insalvable.

Saber escuchar por lo tanto, es el fundamento básico de la comunicación. En ese panorama encantador, pródigo de buenas razones y grandes soluciones está la persona que busca resolver diferencias, malentendidos, discusiones, polémicas o cuestionamientos.

Papá y mamá deben iniciar este proceso compartiendo con serenidad sus diferencias, sin rencillas, escándalos o riñas. Tomen conciencia que hoy y siempre serán el espejo donde sus hijos reflejan lo que pueden ser hacia el futuro. He ahí su responsabilidad.

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