sábado 04 de abril de 2020 - 12:00 AM

“Hay que ver esta crisis como una oportunidad”

Alberto Linero presenta su libro “Vive y déjame vivir”, que cae como anillo al dedo en estos tiempos de crisis e incertidumbre debido a la pandemia del coronavirus. Linero habló con Vanguardia y compartió su rutina en este aislamiento y cómo este es un momento para cuidarnos y cuidar de los demás.
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Cuando Alberto Linero fue a hablar con su papá en 2018 para anunciarle su decisión de dejar el presbiterado en la Iglesia Católica, se llevó una sorpresa. Y esta sorpresa, a la larga, lo impulsó a escribir su libro más reciente: “Vive y déjame vivir”.

“Mi papá vivía muy orgulloso de mí. Lo senté en la mesa, le serví un whisky y le dije: papi, he tomado esta decisión. Y él me dijo con su voz nasal: a mí esa vaina nunca me había gustado. Y me pareció maravilloso que a él nunca le había gustado, pero nunca se había opuesto a mí decisión. Durante 33 años estuvo respetando lo que yo decidí, aunque no lo compartía, y eso me emocionó para escribir mi verdad en este libro”, cuenta Linero.

Explica que “Vive y déjame vivir” tiene alrededor de 18 meses de trabajo y que, incluso, estaba investigando antes de publicar su otro libro, “Mi vida de otra manera”.

Alberto Linero tiene ya alrededor de 30 libros publicados. Ha tenido que hacer la presentación de “Vive y déjame vivir” en medio de la crisis por la pandemia del coronavirus

¿Cómo se mantiene activo en medio del confinamiento?

“Uno tiene que tener un horario que le ayude a mantener la rutina compuesto de todas las dimensiones de la vida: actividades académicas, lectura, aprendizaje de tipo conceptual; actividades físicas, una rutina de caminar en la banda, ejercicios; actividades lúdicas como jugar juegos de mesa y tengo actividades de encontrarme con las personas que amo a través de lo virtual”.

Linero ha decidido –uno de los temas principales que aborda en su libro “Vive y déjame vivir”– ver la situación de incertidumbre y dolor por la pandemia como una oportunidad más que como una desgracia.

Y ese es su consejo.

“Este tiempo de confinamiento ha sido muy duro. A todos nos ha significado muchos procesos de aprendizajes, nos ha enseñado lo esencial, nos ha vuelto a lo básico de la vida. Seremos nuevos después de esta cuarentena. No solo por el dolor que hemos visto, sino que definitivamente tendremos unas nuevas dinámicas y unas nuevas maneras de entendernos, de comunicarnos, de juntarnos. Ha habido una transformación profunda en nuestro ser que, seguramente, cuando volvamos a la cotidianidad, que no sabemos cuándo, nos daremos cuenta de ello”.

Sin embargo, y aun con las cifras de contagio que no paran de crecer, pueden verse cada día en todas partes del mundo y, por supuesto, en Santander, calles llenas de gente y de carros: hay quienes creen que el coronavirus es un mito.

¿Cómo hacerles ver que esta pandemia es real y que, de hecho, puede ser una oportunidad para crear una nueva realidad?

“Uno lo primero que tiene que hacer es aceptar la realidad tal cual es y la realidad es la cepa de los coronavirus, es que el COVID-19 es altamente contagioso. No podemos ser negacionistas, no podemos ahora decir que es una simple gripa. No, es algo que realmente nos está causando dolor y daño. Y tenemos dos posibilidades frente a esa realidad que se nos impone: dejarnos arrastrar por ella, hundirnos en la tristeza o encontrar motivos para crecer. Por eso digo que esta crisis puede ser una oportunidad. Alguien podría decir: a mí no me da la gana verlo como una oportunidad. Bueno, entonces lo tiene que ver como una desgracia. Y sentarse a llorar y a padecer. Pero si lo ve como una oportunidad, entonces también se esfuerza en encontrar motivos de esperanza, de alegría, de crecimiento”.

¿Qué cosas positivas se puede ver en esta crisis?

“Esta crisis reunió a las familias. A mí me parece eso muy bueno. Mire, hay unos hijos que están felices porque no veían a sus papás nunca porque sus papás son ejecutivos, gente muy productiva que tiene que trabajar mucho: pueden estar, verse, conocerse. Ha sido la oportunidad para redescubrir a la pareja. Está el teletrabajo: creo que la sociedad no vuelve a ser la misma después de esta cuarentena. Ya muchos sabemos que podemos trabajar y que no necesitamos estar exactamente en el lugar físico, eso podría ayudarnos a organizar dinámicas en las ciudades que permitan que no haya tanto trancón, ni tanta proliferación de autos en las calles en horarios pico. Haciendo metáfora, para aprender hay que mirar más hacia adentro y menos hacia afuera. A veces somos gente que conoce muy bien el exterior y que no se conoce nada interiormente”.

Todos los días a las cinco de la tarde, Alberto Linero comparte una reflexión con sus seguidores en su canal de YouTube.
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