lunes 28 de diciembre de 2009 - 10:00 AM

¡Feliz año nuevo!

A pesar de las dificultades que he tenido que afrontar el presente año, hago un balance positivo de mis actuaciones y estoy feliz. Pero no todo ha sido bueno porque tuve ciertos inconvenientes de pareja los cuáles solucioné, conservo mi salud a pesar de algunos achaques y económicamente ha sido favorable.

En el campo espiritual estoy más unido a Dios y hasta mejoré mi genio, el cuál representaba mi mayor dificultad porque peleaba por todo. Esto me alegra ya que puedo disfrutar las cosas que vivo sin tanta explosión ni de alegría mucho menos de rabia.

Los negocios andan bien y he podido comprobar que logré la credibilidad y confianza en mis clientes, quienes siguen fieles a mi empresa. Esto me da una tranquilidad porque al mismo tiempo reafirmo que lo que hago vale la pena.

Dejo un mensaje para sus lectores. Luchen cada día por ser mejores, aprendan de los errores y no se desesperen. Todo llega cuando debe ser, no antes, mucho menos después.

Lo importante es creer, confiar y perseverar. ¡Feliz año nuevo! para todos. Gracias por darnos esta oportunidad.


Respuesta

Distinguido señor: Dios le colme de bendiciones en unión de su familia concediéndole inteligencia y sabiduría para enfrentar los retos de su más inmediato futuro. No solo es esposo y padre sino ante todo líder y cabeza visible de una organización donde los componentes humanos que le integran acogen su imagen como digno ejemplo de ser imitado.  Vale la pena resaltar el balance realizado por la gestión del año que termina para fijar pautas de mejoramiento en aquello que requiere mayor atención. El porvenir vendrá cargado de grandes sorpresas y oportunidades.


Reflexión

Luego de hacer un balance de mí vida puedo reconocer la incontable riqueza que guardo dentro de mí, la cuál servirá de base para superar aquellas debilidades e imperfecciones que con el paso del tiempo dejarán de ser obstáculo para mi desarrollo integral.

Aprenda de su pasado y proyéctese a un futuro mejor erradicando de raíz, con firmeza y convicción, todo aquello que limita el exitoso ejercicio de su vida.

En una hoja escriba sus deseos, léalos uno a uno, luego siéntese o acuéstese cómodamente, cierre sus ojos, respire lenta y profundamente e imagine que frente a usted tiene una pantalla mental. Visualice allí sus deseos como si fuesen realidad. Con el paso del tiempo se materializarán. Crea, haga y agradezca.


¡Feliz año nuevo!

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