lunes 19 de abril de 2010 - 10:00 AM

¡Qué incultura!

No hay nada más molesto que usted llegue a un evento cultural y se choque con esta primera escena: las personas no hacen fila.

El segundo choque se dará a los pocos minutos cuando empiecen otras personas a llegar tarde en plena presentación e interrumpan su concentración o la del artista, mientras van en busca de su silla.

Ni decir de las personas que se niegan a apagar el celular o ponerlo en modo silencio, después de las sugerencias hechas por los organizadores. Este es el tercer choque.

Posteriormente puede verse expuesto a uno que otro celular que suene o al sonido del mensaje que acaba de llegar al blackberry de su vecino. Y es que hasta ahí no acaba todo, pues la persona no sólo contesta sino que habla como si no estuviera en un recinto cerrado donde le es prohibido interrumpir la función.

Para completar está la persona que se aburre en los eventos y se pone a bostezar, a comerse las uñas o a hablar con la persona que tiene al lado, arruinándole su noche.

Estos y más comportamientos hacen parte de la falta de cultura de la gente que aún no entiende que debe respetar el espacio del otro.

Es importante entrar a evaluar qué pasa.


preguntas y respuestas

Margarita Santander

Docente experta en protocolo y etiqueta

¿En qué puede radicar esa falta de cultura de la gente?

'Es esa falencia en la consideración por los otros. En un mundo lleno de tanta dinámica, de tanto acelere, las personas van perdiendo la comunicación con los otros, pierden esa capacidad de percepción y terminan asumiendo comportamientos que no corresponden. Hemos caído en una individualidad, en una displicencia, en la irreverencia absoluta donde prima más lo que yo soy, sin interesarme por el otro. Esa individualidad egoísta es la que daña esa armonía. Hay reglas y normas que hay que cumplir, todo corresponde a una dinámica social de respeto.

¿Qué tener en cuenta en esa autoevaluación en cuanto a nuestro cumplimiento de normas?

Si sé de antemano qué incomoda, tendré en cuenta los buenos modales, la normatividad y mis comportamientos estarán acorde con la circunstancia. Siempre habrá un momento justo para hacer lo justo, eso es sabiduría. Por eso es tan importante evitar malestares y evitárselos a los demás.

La falta de decencia resta imagen, resta educación y al contrario, se convierte en un generador de violencia.

¿Esas actitudes indebidas o malos hábitos tienen que ver con la falta de educación, de sentido común o de cultura?

Todo ha sido producto de una informalidad absoluta. Raya con las buenas costumbres, pero influye también esa falta de sentido común. Se trata de acudir a la lógica y saber cómo comportarse. Por supuesto influye también esa ausencia de raíces sólidas en los buenos modales, el sistema de educación en el que ahora no pasa nada si molesto al otro.

Sin embargo es recuperable esa cultura ciudadana, se debe impulsar desde los hogares, desde  los colegios.

¿Qué se gana con esos buenos hábitos y comportamientos en pro de la convivencia?

Definitivamente eso hace encantadora a la persona, tiene que ver con su clase, con su esencia. Es entender que hay unas normas que fueron hechas para lograr el equilibrio y el bienestar de todos, eso genera estilos de vida y una imagen positiva de nosotros mismos hacia los demás.

 

Tenga en cuenta

1. Si quiere hablar por celular, retírese de ese recinto cerrado en el que se encuentra.

2. Acude a su sentido común. Si tiene una invitación a un lugar especialmente para adultos por qué llevar niños.

3. Formúlese todos los días al menos un hábito que quiera cambiar. Puede ser algo tan sencillo como dejar de hablar a todo pulmón o reír de forma ordinaria frente al otro.


preguntas y respuestas

Dora Herrera

Facilitadora de desarrollo personal

¿Qué pasa con la falta de buenos modales de las personas y el cumplimiento de normas de comportamiento social?

Todo eso parte de la armonía, si no estoy en armonía conmigo mismo no estoy interesado en estar en armonía con los otros ni con el otro, en este caso, el entorno. Es importante entrar en conciencia para reflejar armonía y eso se logra mediante los buenos hábitos y hechos de mi cotidianidad.

¿Cómo abordar a una persona que tiene un mal hábito en un espacio abierto y público?

Si tenemos buenos hábitos debemos empezar por enseñarle a los que no los tienen para que los modifiquen. Sólo así la persona que tiene un mal hábito podrá darse cuenta de su falla. Para generar buenos hábitos se necesita de un compromiso social. Así el otro podrá unirse en esa armonía.

¿Cómo ser asertivos con el mensaje para que la persona que lo recibe no actúe con agresividad ante el reclamo o sugerencia?

La clave está en mantener la calma, no alterarse como el otro. El no sumarse a la molestia del otro sino seguir en nuestro puesto, con el tono adecuado, generará en el que se irrita, tarde o temprano, una reflexión. Es posible que no se dé en el mismo instante, pero al dar la vuelta puede tener un mejor autocontrol. Si la persona sube la voz, es importante decirle que baje el tono.

 

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