viernes 18 de septiembre de 2009 - 10:00 AM

¡Qué oso! ¡Trágame tierra!

Usted iba con paso firme, caminado de un lado a otro, adueñándose del lugar, hasta que su zapato quiso dejarla en el suelo y el tacón quedó engarzado en esa alcantarilla.

En ese momento se prepara desde el piso para escuchar el molesto ‘chiflido’, se pone roja, de mal genio, grita a cuantos puede o se levanta indignada.

Pero eso sí, nunca dejará en evidencia cuánto le duele ese golpe. Seguramente será menos el dolor físico que la vergüenza que siente en ese instante.

Quizás otras se levanten del suelo, vayan en busca de su bolso, revisen su zapato, sonrían a su alrededor y digan ‘qué oso’.

En momentos inesperados como este, usted no sabe para dónde mirar, si llorar del dolor, reír, comerse a todos con la mirada o sonrojarse.

Por eso, aprenda a salir bien librado de este tipo de situaciones inesperadas y no muy gratas.

preguntas y respuestas

Maritza Otero / Psicóloga social Especialista en Neuropsicología

¿Cuál es la mejor disposición para asumir un ‘oso’?
La mejor posición es entender que ese 'oso' no siempre es negativo, al contrario, puede verse como algo positivo y si sabe manejar esa vergüenza se convierte muchas veces en una fortaleza.  La actitud debe ser tranquila y relajada, en realidad es algo que puede pasar a cualquier persona. Es importante tener en cuenta que siempre con todo comportamiento existe una intención positiva en el inconciente. En ocasiones este tipo de accidentes simplemente quiere enseñarnos algo, como por ejemplo a tomar la vida con alegría y reírnos de nosotros mismos
De no saber manejar este tipo de situaciones inesperadas, ¿qué otras dificultades pueden surgir en el campo personal? ¿Se puede dar incluso el aislamiento social? Sí, claro. Eso es posible cuando la persona no puede manejar el 'oso'. Se genera un complejo y generalmente busca pasar invisible frente a los demás y evitar participar de actividades sociales por temor a reincidir en una situación molesta para sí misma. Este tipo de personas desarrollan una gran introversión y prefieren siempre evitar al mundo.  En este caso también hablamos de una intención positiva inconciente, ya asume un comportamiento para protegerse de la  humillación pública,  desafortunadamente es un comportamiento que le va a generar limitaciones en su desempeño futuro y seguramente tarde o temprano la persona deberá buscar ayuda y seguir adelante.
Ruth Carmenza Ramírez S.
Psicóloga especialista en Neuropsicología
¿Por qué se siente la vergüenza? ¿Qué pasa con nuestro organismo y nuestra mente? Desde el cerebro se genera producción de neuroquímicos como la adenocorticotropica humana  que activan la producción de adrenalina  y noradrenalina provocando todo un conjunto de respuestas particulares, enrojecimiento del rostro, contracción muscular, sudoración y desde el punto de vista mental deseo de escape o huida. También puede surgir el mecanismo adaptativo, no hay nada que impulse  positivamente la  imagen de una persona como  que  ésta  sepa afrontar una vergüenza o una ira.
La vergüenza es un sentimiento humano, tiene una alta connotación social, se nos enseña qué es bueno y malo, qué es justo e injusto, qué es prudente e imprudente, qué es cortés o grosería. Ese conjunto de representaciones sociales moldean el comportamiento inmediato, por tanto sentir vergüenza es un mecanismo adaptativo que hace que no hagamos cosas que van a se juzgadas en nuestro contexto social y que puedan llevar al ser humano a la discriminación. El organismo afectado por la vergüenza sufre todo el proceso fisiológico del estrés.
¿Cuál es la mejor disposición para asumir un ‘oso’ y salir bien librados?
La mejor forma es aceptando que no existe alguien que no haya pasado por estos. Es importante sacar todas las herramientas de personalidad y reírse de lo que ha pasado, si es una imprudencia se debe elaborar un proceso de reflexión que lleve a una nueva acción, es decir, al aprendizaje convencido para que no vuelva a pasar, pensar antes de actuar. Se trata de utilizar la inteligencia emocional que en resumen es no decir lo que no queremos que nos digan y no hacer lo que no queremos que nos hagan.

paso a paso...

1 Aprenda a reírse de usted mismo Si usted suelta la primera carcajada, no habrán otras risas que puedan molestarle. Si los demás lo hacen con intención de burla, usted no les dará el gusto de enojarse.

2 Piense: a todo el mundo pudo pasarle En cuestión de episodios bochornosos, a todo el mundo pudo pasarle y no hay forma de devolver el tiempo y evitarlo. Por eso, no le dé la trascendencia que no tiene.

3 Refuerce la seguridad en sí mismo Si usted tiene claro quién es, no necesitará actuar sólo para agradar a los demás. La frase ‘miedo al rechazo’ no existe en su léxico.

4 Recuerde lo bien librado que salió de otra situación bochornosa En el momento en que sucede el episodio bochornoso, recuerde ese instante en que salió muy bien librado. Asúmalo con la misma valentía y sin huir de la situación. Esa será su arma bajo la manga.

5 Cree un escudo En ese momento, la seguridad es su principal escudo. De esta forma tendrá en sus manos el dominio de la situación y no habrá comentario que la saque de lugar.

6 No olvide respirar Si usted respira profundamente no se exaltará, podrá controlar el llanto, el temblor, la huída, quedarse sin palabras, bloquearse. Actúe con mucha naturalidad.

7 Evalúe con más calma la situación Es importante que cuando esté más tranquila se pregunte, ¿cuándo siente vergüenza? ¿De qué siente vergüenza? ¿Cómo es esa imagen? ¿Qué sonidos hay y cómo son? ¿Cómo es esa sensación? ¿En qué parte de su cuerpo la siente? Detéctela y combátala.

8 Mírese en la escena Finalizado ese ‘oso’, evalúe su reacción. ¿Qué tamaño tenía en esa escena usted? ¿Se sentía diminuto? ¿Cómo era el tamaño de los otros? Vuélvase un gigante.

9 Adiós a las distensiones Reúnase con sus amigas y cuente cosas bochornosas, será una buena terapia de risa y tendrá la prueba superada.

10 Tenga claro que en cualquier momento puede pasarle. Por eso, no olvide que lo mejor es la actitud ante el suceso.

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¿Qué haría usted si…?


1. Se le subió el brasier de su bikini mientras nadaba y salió de la piscina sin notar el molesto percance
a. Grita ¡Auxilio! y sólo hace que los que no vieron se den cuenta también.
b. Sale corriendo y se acaba su tarde de bronceo. Si es posible, no vuelve a ese lugar.
c. Ya no hay nada qué hacer, se sonroja y piensa que a cualquiera le pudo pasar. Además, ¿no es que usted esté tan mal?

2. Durante la cena más romántica con el hombre que le roba el sueño, usted nota que tenía rastros de verdura en sus dientes.
a. No se lo puede perdonar, cuidó cada detalle durante la velada romántica y cuando fue al tocador, ¡0h sorpresa!, ya era demasiado tarde. Pero ya no hay nada qué hacer.
b. Vuelve del baño y dice que debe irse. Arruina su noche y no da explicaciones de su cambio de estado anímico. Esa persona nunca vuelve a llamar y si lo hace, usted no vuelve a responderle.
c. Regresa y muestra su mejor sonrisa para que la otra persona note que usted ya no tiene esa molesta verdura entre los dientes. Además, a cualquiera pudo pasarle. Respira, hace como si nada hubiera pasado y se goza lo que queda de la velada.

3. Falda arriba. Ese viento espantoso llegó en el momento menos indicado. Usted no supo en qué momento su vestido parecía una cometa de lo elevado que estaba.
a. Se molesta ante los comentarios de los demás, incluso llora de la rabia por esos machistas insoportables.
b. No sólo le ha ocurrido esto sino que ha dejado al descubierto su ropa interior saliendo del baño. No se lo puede perdonar. Ya para usted es todo un trauma mostrar sus prendas íntimas.
c. Es algo realmente bochornoso, por eso, revisa muy bien sus prendas antes de salir, sobre todo, después de ir al baño. Al final sólo le queda decirse a sí misma, qué importa, igual son lindos.

4. La copa de vino hizo varios giros en la mesa y fue a dar justo en la camisa de su cita.
a. Piensa: ¿Cómo pude ser tan torpe?. Le dice a su cita que se llevará la camisa y la dejará como nueva.
b. No puede de la vergüenza. Acaba de quedar como una tonta ante él y sus amigos, pues cree que eso será lo primero que contará después de la cita.
c. Corre en busca del mesero, le pide que le colabore con ese desastre y en el próximo encuentro es usted quien hace el chiste de 'por favor, hazte más lejos del vino y de mis torpes manos'. Es más, cuando le acepta una nueva invitación le deja claro que estará más pendiente de controlar los nervios, entre risas.

5. No ha podido dejar esos donaires de bailarina profesional y justo dio un mal paso, no pudo controlar esa pirueta y fue a dar en ese rincón de la pista o debajo de la mesa.
a. Culpa toda la semana a su pareja de ese molesto incidente, incluso, dejan de hablarse una semana completa. No es posible que la haya expuesto a esa vergüenza.
b. Si es necesario, se enyesa usted misma el brazo para que no siga la burla y los demás se sientan incómodos ante sus bromas.
c. Pone un letrero de ‘se dictan clases con difíciles piruetas’ y les dice a sus amigos que ese es el último paso en ‘guaracha’. Es más, los reta a que lo hagan.

6. Usted pudo desahogarse ante su amiga con frases y frases halagadoras hacia ese niño que la tiene loca. Pero justo, él estaba detrás de usted:
a. Lo niega totalmente o empieza a hablar frente a él de un amigo suyo, que tiene el mismo nombre, parecen gemelos y que a usted le encanta.
b. Si es posible dice que no le gustan los hombres. Nunca quedará en evidencia.
c. Qué más da. Igual él ya sabía que usted estaba botando la baba por él hace rato. Sólo le queda ver la situación como un impulso del destino para ayudarla con su romance.

Resultados

Si la mayoría de respuestas fueron ‘a’, usted se muere de la pena siempre que le ocurren esos desastres. Se pregunta ¿por qué tiene que pasarle a usted? Ya está predispuesta a que pase siempre lo peor.

Si la mayoría de respuestas fueron ‘b’, no es capaz de enfrentarse a ‘un oso peludo’. Su mejor arma es huir de las situaciones, no es capaz de enfrentar ese molesto bochorno y convierte un pequeño problema en infinidad de dificultades personales.

Si la mayoría de respuestas fueron ‘c’, usted es una persona segura de sí misma y tiene claro que nadie ni nada podrá robarle la calma. Aún le queda vergüenza, pero tiene claro que no puede devolver el tiempo y remediar ese percance. Así que sigue viviendo el presente.

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