lunes 26 de enero de 2009 - 6:38 AM

¿Será malo que mi hijo sea un galán?

Me siento orgulloso al tener un hijo tan simpático.  Acaba de cumplir 16 años y este año termina su bachillerato.

Hemos tenido muchos disgustos con mi esposa porque yo le digo que aproveche su juventud para conocer todo tipo de mujeres, que nació para ser un galán, que no tenga novia en serio, que disfrute, que luego verá si nació para casarse o vivir solo.

Espero sus comentarios para tomar decisiones que permitan tener claro lo que debo hacer para que mi hijo sea feliz. No se si estaré equivocado  ¿Usted qué opina?

RESPUESTA


Distinguido señor: Es un privilegio haber traído al mundo un hijo atractivo, encantador. Esto no quiere decir que por su condición especial se deba convertir en un galán o sugestivo conquistador.

Siendo un joven adolescente debe asumir conscientemente la responsabilidad en el manejo de su libertad fijándose como meta principal la terminación de su bachillerato y en segunda instancia, estableciendo límites en el manejo de sus relaciones afectivas.

Resulta equivocado insinuar a su hijo el disfrute de una vida de placer, donde no existan normas de conducta y peor aún, donde prime el desorden e infidelidad cuando por situaciones de la vida formalice una relación de noviazgo.

¡Su esposa tiene razón!. Aleje a su hijo de aquellos antivalores que formarán en su interior un hombre irresponsable e irrespetuoso, que se apartará de la lealtad de quienes creen y confían en él. Haga lo que debe. Es su compromiso.

REFLEXION

Difícil resultará que su hijo adquiera como virtud la fidelidad si desde temprana edad inculca en él una conducta irresponsable, desordenada, carente de respeto por la dignidad de aquella persona que pretenda formalizar una relación afectiva.

Un padre o una madre nunca deben insinuar el abuso de confianza y libertinaje como hábitos buenos porque sin darse cuenta están programando la mente y el corazón de aquel ser que Dios puso en su camino para que a futuro se convierta en una persona insolente, abusadora, egoísta, desmedida e ¡infeliz!

Forjen desde ya y sin desfallecer una línea de conducta recta, diáfana, transparente donde prime la disciplina que preserve los valores y rechace los abusos al interior de la familia y en su entorno social y afectivo. Será un camino de Santidad y felicidad. He ahí su misión.

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