lunes 17 de noviembre de 2008 - 10:00 AM

La familia: un gran campo de batalla

Mientras algunas personas no ven la hora de llegar a su casa para descansar y disfrutar de la calidez del hogar con su familia, otros padecen dolor de cabeza sólo de pensar en la idea de compartir el mismo techo con sus padres, hermanos u otros parientes.

No hay otra explicación. Con sus familiares no hay una convivencia que se base en el amor, comprensión y respeto. Al contrario, todo es motivo de conflicto, desacuerdo e, incluso, rivalidad.

Entre los casos más comunes están aquellos entre quienes reina el odio, la envidia, los comentarios malintencionados y la competencia por cada uno conseguir lo que quiere, sin importar el daño que le haga a los demás. Tanto así, que algunos han llegado al punto de agredirse físicamente.

Miguel Ángel es un joven de 25 años que reconoce que, a pesar de que en su núcleo familiar la relación entre todos es amorosa y respetuosa, no sucede lo mismo con los demás familiares, como tíos y primos. Con ellos las cosas son a otro precio.

'Estamos divididos en dos bandos. Los que tienen dificultades económicas y los que gracias a Dios contamos con comodidades. A nosotros no nos quieren porque dicen que nosotros los humillamos y los consideramos menos. Esto no es cierto', afirma Miguel Ángel, quien agrega que él no tiene la culpa de tener mejores oportunidades que los demás.

'En ningún momento hemos presumido de nada. Nos tienen envidia porque pudimos ir a la universidad, tenemos casa propia, carro y algunos otros bienes'. Señala.

Los conflictos han desencadenado discusiones verbales, no saludarse, crear chismes y comentarios ofensivos y evitar encontrarse en el mismo lugar.

Con el ánimo de reconocer por qué se dan estas rivalidades entre las familias, profesionales y expertos expusieron sus puntos de vista.
    
Hace parte del día a día

Desafortunadamente las rivalidades y diferencias entre las familias se han convertido en el pan de cada día de muchas personas, quienes a veces tienen más acercamiento con terceros que con sus propios familiares.

Así lo reconoce la psicóloga y consultora en desarrollo humano, Zulma Castañeda Collazos, quien explica que esas divisiones son más frecuentes de lo que muchos creen y se dan por varias razones.

En algunos casos se presentan porque los padres de familia tienen preferencias por uno de sus hijos, lo cual hace que entre los menores se genere un sentimiento de rivalidad y competencia. Así, los pequeños crecerán con la imagen de su hermano como un opositor.

'Es normal que papá y mamá se identifiquen más con uno de sus hijos. Sin embargo, el problema comienza cuando esa identificación hace difícil la convivencia con el otro', afirma la psicóloga, al tiempo que agrega que esa identidad entre padres e hijos puede darse, por ejemplo, por afinidad de género, es decir el padre con el hijo varón.

También están los casos de rivalidad familiar, no entre el núcleo de papá, mamá e hijos; sino entre otros lazos familiares, como entre hermanos adultos, con el tío o el primo.

A veces en la edad adulta, por inmadurez, cualquier cosa se vuelve motivo de rivalidad y se dan conveniencias de acuerdo con los intereses de cada quien. Están quienes sienten envidia y resentimiento porque el otro tiene una mejor formación profesional o mayores ingresos económicos. Esos sentimientos quiebran los vínculos cuando no hay una estructura sólida de valores, moral y ética familiar.

'No se debe permitir que las cosas materiales tengan más peso que los vínculos y la consanguinidad', señala Zulma Castañeda, quien no desconoce que algunas diferencias inevitablemente generan brechas o distanciamientos. Tal es el caso de los que tienen más dinero, quienes tienen un estilo de vida diferente a los que carecen de recursos, pues los intereses de cada uno son diferentes, como los lugares que quieren frecuentar, las personas con las que se relacionan y sus proyecciones de vida.

De no saber manejarlo, agrega la profesional, se pueden generar conflictos que en el momento de buscar puntos de encuentro, pueden despertar agresión y rivalidad.

¿Entonces qué hacer? Frente a eso, la psicóloga recomienda propiciar espacios familiares en los que todos participen, como día de amor y amistad, navidad, reuniones mensuales de integración. Que esos encuentros sirvan para manifestarse el cariño que sienten por el otro y reconocer las cualidades.

'Permitir, desde temprana edad, el encuentro permanente entre todos los miembros para que el estatus ni el dinero los separe. No inculcar un rechazo que no se está dando, pues a veces se asume que el hecho de que el otro tiene dinero, lo está mirando a uno por encima del hombro o rechazando. Contrario a esto, se debe fomentar la unión', dice.

preguntas y respuestas

La psicóloga y especialista en violencia intrafamiliar, María Adelaida García Barco, responde las dudas más frecuentes que surgen frente al tema.

¿Por qué pueden presentarse estas diferencias entre la familia, hasta el punto de que no puedan ni mirarse entre ellos?
'Las alianzas entre familiares son hechos reales que no se pueden clasificar por motivos específicos que siempre las originen. Lamentablemente estas alianzas sólo generan problemas de difícil solución, porque en la mayoría de los casos se fundamentan en intereses personales de índole económico o afectivo.  
Aunque no son patologías, sí se convierten en circunstancias que dañan la calidad de vida de la familia y los vínculos entre los miembros'.

¿Cómo trabajar en familia para prevenir que este tipo de cosas sucedan?
'El trabajo que se debe hacer en familia es brindar a cada miembro la importancia en igualdad de condiciones, reforzar el hecho de que, como familia, la unión y el diálogo son los únicos mecanismos para evitar diferencias, agresiones y, sobretodo, crear un medio estable en el que con la comunicación se solucionan las diferencias que se pueden presentar por que cada individuo es diferente al otro'.

¿Cómo mejorar las malas relaciones cuando éstas ya están dadas?
 'Conciliando las diferencias, respetando los puntos de vista de cada persona y llegando a acuerdos con los cuales se logre estabilidad en el vínculo familiar'.

LISTA
La psicóloga y especialista en familia, María Emilssen Acevedo, señala las causas más comunes que separan a las familias.


1. Ser comparado con otro. Esto no deja de ser odioso.
2. Ver que los demás son mejores en algunas cosas, como más facilidad para hacer amistades, más destacados profesionalmente, más poder económico, mejor posición social.  Sin duda, estos aspectos pueden generar sentimientos de minusvaloración.
3. Escuchar que en el pasado el papá o la mamá, por ejemplo, tuvo dificultades con un tío, hermano u otro pariente. Esto puede generar inconformidad hacia esa persona, dañar la imagen que tenía de él o de ella.
4. No tener la capacidad de perdonar una equivocación de esa otra persona.
5. La poca posibilidad de compartir espacios juntos, por vivir en distintas ciudades.

¿Qué hacer para mejorar?

La psicóloga y especialista en familia, María Emilssen Acevedo, afirma que todos los integrantes de la familia deben comprometerse de manera responsable frente a esas situaciones que pueden estar propiciando la separación entre dos o más miembros. 'Muchas personas se quejan de que esta sociedad es violenta e injusta pero no se dan cuenta de que dentro de la misma familia existen rivalidades frente a las que nadie ha tomado la iniciativa para resolver.

Debe hacerse la intervención a tiempo, antes de que sea demasiado tarde, pues si las relaciones se complican pueden traer peores consecuencias', expresa la psicóloga, quien puntualiza diciendo que el primer paso es crear encuentros en los que se propicie el diálogo.

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