lunes 01 de marzo de 2010 - 10:00 AM

La presencia de la madre: vital en el hogar

Para Cristina Carlina, la llamada de su mamá cuando algo anda mal o ha tenido algún tropiezo, no es motivo de sorpresa o producto de la casualidad.

Inexplicablemente es como si estuvieran conectadas y a pesar de la distancia, puesto que vive  fuera del país, puede sentir o dejarse llevar por el 'pálpito de su corazón', lo que hace que se comunique.

¿Usted ha vivido esta situación?

Según la orientadora familiar Elsa Pinilla de Serrano, 'es la misma naturaleza la que hace que  estemos conectados, también el profundo amor que una madre siente, que se manifiesta en el contacto permanente que se tiene con los hijos'.

Para Claudia Rico, psicóloga y especialista en familia y sexualidad, 'la conexión  entre  la madre  y el hijo se establece  desde  el mismo  momento  de  la concepción, por ello es  importante asumir el  embarazo con  actitud positiva y responsabilidad'.

Señala la psicóloga, además, 'la  cercanía  de la madre  con su hijo, el cuidado  que le brinda  y el amor, se  constituyen  en vinculo simbólico que  favorece  la  estabilidad emocional de  los hijos'.

El vínculo madre-hijo para Augusto Montagu Cote, Magister en psicología Clínica y Familia, 'tiene bases en lo biológico y en los sistemas ecosociales, los cuales van a posibilitar las interacciones entre los diversos sistemas que nutren afectivamente, protegen y educan al niño, favoreciendo así sus procesos de socialización, primaria y secundaria'.

Empatía

Cada persona tiene un temperamento y cada uno es único, irrepetible y libre. Dadas esas características, es probable que aunque  los padres amen a sus hijos no exista empatía entre ellos.

El ser madre no garantiza que exista empatía, 'aún así estamos en la obligación de buscar una forma adecuada de comunicarnos con nuestros hijos, de llegar a ellos y entablar una relación equitativa, justa y favorable, soportada en el amor', manifestó la experta Elsa Pinilla.


El amor verdadero

En la formación de los hijos se hace indispensable no sólo tener en cuenta sus fortalezas sino también sus debilidades.

Según la especialista, es vital 'creer que estamos frente a un ser humano, no frente a un ángel por el hecho que sea nuestro hijo. Los amamos tanto que algunas veces no podemos ver más allá, y eso no nos permite proporcionarle una educación objetiva, que favorezca su proceso de crecimiento'.


preguntas y respuestas

Elsa Pinilla de Serrano

Orientadora Familiar

Universidad de Navarra, España

¿Por qué es tan importante el acompañamiento de la madre en los procesos de formación de los hijos?

Es bien importante recordar a las madres lo importante que son en la vida de sus hijos.

Que nuestro avance en la vida social, académica y laboral es clave, pero el hogar necesita la madre. Los hijos y esposos añoran su presencia, su alegría y su tranquilidad. Por ello no podemos olvidar el éxito en el hogar y no para enorgullecernos, sino para dar a los hijos, al esposo y al hogar ese toque que sólo una mujer es capaz de dar.

¿Y entonces la mujer no puede cumplir varias funciones?

Se habla del doble rol de la mujer, pero quiero dejar claro que cuando nos encargamos de demasiadas cosas se desplaza lo esencial, y como miembros de una familia somos esenciales.

Una casa está triste cuando la madre esta triste, esta feliz cuando la madre está feliz… y así con todo, por eso es indispensable procurar el equilibrio en nuestros roles.

¿En qué queda el rol del padre de familia?

En un hogar donde están padre y madre unidos en el amor y en un proyecto de vida que recoge también a sus hijos, es mucho más fácil lograr la tranquilidad, la armonía, la estabilidad y la alegría, puesto que cada uno aporta lo mejor de si y ese apoyo mutuo facilita la cotidianidad en el hogar y hace la vida mucho mas amable.

Además ayuda muchísimo tener la presencia de ambos ya que fortalece la identidad, sin olvidar que el amor entre los padres proyectado hacia los hijos es la mejor herramienta en la formación de la personalidad.


Cada persona tiene un temperamento y cada uno es único, irrepetible y libre. Dadas esas características, es probable que aunque los padres amen a sus hijos no exista empatía entre ellos. La empatía se da cuando los temperamentos son tranquilos y se parecen cuando hay buen genio, buen humor y cuando hay un trato suave, respetuoso, tolerante y justo.

 

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