jueves 09 de julio de 2015 - 9:59 AM

La serpiente que envolvió la vida de Ciro Guerra

Viajar al Amazonas no solo le mostró al cineasta una parte desconocida del país, sino que transformó su vida y lo llevó a valorar más el medio ambiente y su relación con el mismo. Hoy disfruta la acogida que su tercer largometraje ha tenido en el mundo y sigue su promoción por diferentes países y festivales.

De cuna es de Río de Oro, Cesar y de crianza bumangués; Ciro Guerra ha pasado gran parte de sus 34 años entre estos dos lugares. Así como entre Bogotá y cada nuevo paraje al que sus ideas lo lleven.

El director y guionista de ‘El abrazo de la serpiente’ es ya, sin duda, la inspiración de sus colegas nacionales y el orgullo del cine colombiano. Su película, la tercera en su haber, fue catalogada como una de las 10 mejores del Festival de Cannes 2015 y recibió una ovación de 10 minutos  por las 1.500 personas que disfrutaron de su estreno, el pasado 15 de mayo. Además, recibió el Art Cinema Award a mejor película en la Quincena de Realizadores.

‘El abrazo de la serpiente’ tiene la claridad y cordura de un sueño. Entre viajes lentos en canoa por el río y el frenetismo de la selva amazónica, un  lugar alucinante y desconocido entre los colombianos, cada espectador es llevado de un tiempo a otro por la aventura de dos hombres, uno alemán y otro estadounidense, que terminan envueltos por la cultura mística que hay detrás de la botánica indígena. Guerra aún tiene mucho trabajo por delante con ‘El abrazo de la serpiente’, pero desde ya trabaja en su nueva película, que grabará en La Guajira, ‘Pájaros de Verano’.

Preguntas y respuestas

¿En qué momento de su vida descubrió que le gustaba el cine?
Pues  a mí lo que me gustaba era contar historias y desde muy pequeño lo hacía de diferentes maneras: desde el cómic, la literatura, la cuentería. Pero me pareció que el cine era la mejor manera de contar una historia, pero como en ese momento era muy difícil hacerlo en Colombia, lo veía como un sueño muy lejano. Cuando llegó la hora de decidir qué estudiar, yo ya estaba influenciado por las películas que había visto y decidí irme a estudiar a Bogotá en la Universidad Nacional.

¿Cuáles fueron esas películas o directores que marcaron su carrera?
En mi juventud fue la película de 8 y medio de Federico Fellini. Me la vi cuando tenía como 14 años y me mostró que había una manera de pensar el cine más allá del entretenimiento y más como una forma de arte.

¿Cómo encontró los diarios de Theodor Koch-Grunberg y Richard Evan Schultes sobre sus expediciones en la Amazonía?
Yo estaba buscando una historia que me llevara al Amazonas, porque no conocía nada y de la que esperaba conocer. Entonces un amigo antropólogo me dijo que los diarios de los exploradores era una buen manera de empezar y los leí, me parecieron fascinantes y que había una gran historia que jamás había sido contada.
Luego fui al Amazonas y descubrí que del que los exploradores hablaban era muy diferente a lo que es hoy en día. Me pareció algo importante de rescatar para la memoria del país.

¿Cuántas veces tuvo que viajar al Amazonas antes del rodaje de la película?
Como unas siete u ocho veces.

¿Y escribía en el Amazonas o en Bogotá?
La escritura fue un proceso intermitente durante tres años y medio. Una parte en Bogotá y pues la verdad en donde estuviera. Además hubo 14 versiones del guión.

¿Y por qué tuvo que hacer tantas versiones?
Lo interesante de la película era que fuera contada desde el punto de vista de un protagonista indígena, eso implicaba que debía cambiar mi perspectiva desde donde veía el mundo y entenderlo desde otra parte... Con la colaboración de mi coguionista y los nueve actores indígenas que se logró contar algo auténtico amazónico.

¿Qué tan apegada a la realidad fue el guión con los diarios de los exploradores?
No, realmente los diarios solo son un punto de partida. La películas es una elaboración de ficción, porque no tengo el bagaje ni la experiencia para poder hablar de hechos 100% reales.

¿Cuánto duró el rodaje?
Fueron siete semanas de rodaje y tres meses de preproducción y preparación de los actores.
Durante la etapa de investigación para rodar la película en el Amazonas, encontró que para los locales el dinero no tenía valor y que era solo papel. Tenían más valor los anzuelos de pesca y enlatados.

¿Cómo hace un equipo de producción para convocar y convencer a los actores naturales para que participen en un mundo de cine tan desconocido para ellos?
A medida que íbamos avanzando en el proceso de investigación, encontrábamos personajes muy interesantes y que tenían una presencia única, que además eran auténticamente amazónicos y poseedores de una verdad que no podíamos fingir.
Fuimos muy respetuosos con la comunidad y les explicamos la historia que queríamos contar y la importancia para ellos…. También les pedíamos la guía de un ecosistema tan complejo como es la selva. Y siendo muy transparentes y honestos en todo, porque ellos saben cuando uno no lo es.

¿De qué manera se financió la película?
Es una coproducción con Argentina, Venezuela, el Fondo Cinematográfico, Caracol Televisión, Caracol Cine y Dago García producciones y del Festival de Holanda.
La verdad es que es una película mucho menos costosa de lo que se ve y se contó con el apoyo de todo el equipo.

¿Cuáles fueron los momentos más complicados en la realización de ‘El abrazo de la serpiente’?
Nadie creía que se podía hacer y nos cerraron muchísimas puertas. Mucha gente nos dijo que no. Lo más difícil fue encontrar las fuerzas y seguir adelante con el proceso, porque parecía imposible de hacer.
Por ejemplo la inversión europea no se encontró. Los inversionistas en Colombia no creían en el proyecto y diversas productoras que apoyan el cine dijeron que no.

¿Durante el rodaje no hubo momentos de locura al utilizar nueve idiomas diferentes?
Realmente todo estuvo  muy bien planeado; con mucho respeto y total comunión con la gente de la zona. Entonces, eso hizo que las personas estuvieran muy al lado de la película todo el tiempo ...

¿Cuántas personas trabajaron durante la película?
40 personas más o menos de equipo técnico y entre actores y figurantes unas 70 personas.

¿Cómo fue el tema de la convivencia? Porque vivir siete semanas en la selva y con la presión de realizar una película con este contenido, ya de por sí era un reto.
Durante algunas semanas sí vivimos en un campamento que queda en el corazón de la selva y que es administrado por la propia comunidad. La otra parte del rodaje se hizo en Mitú y en sus alrededores que es una zona selvática muy conservada.
La verdad nada de lo que podría haber salido mal pasó. Todo salió muy bien. No tuvimos enfermedades, ni problemas con insectos. Todo el tiempo veíamos animales de todo tipo, desde serpientes hasta escarabajos, pero nunca pasó un accidente. Siento que la selva estuvo a favor de que se hiciera la película.

En una parte climática de la película, hacia el final, tiene que ver con la imposibilidad del explorador estadounidense de soñar y entrar en estos viajes mentales de la droga y menjurjes indígenas. ¿Cómo llega usted como director y guionista a construir ese clímax?
Realmente los exploradores describen un poco el contacto con ese mundo espiritual como el momento en que un ciego empieza a ver… por eso decidimos recurrir al color en esa secuencia, a pesar de que todo la película estaba a blanco y negro, porque es una puerta nueva de percepción que se abre al espectador, desde la cual el mundo no se ve igual.

¿A usted lo marcó ese mundo espiritual amazónico?
Muchísimo. Es una forma de vida en la que después de conocerla el mundo ya no se ve igual. Es muy difícil explicarlo en palabras, lo único que puedo decir es que todo está relacionado con todo y que lo más importante no debería ser lo material, sino el equilibrio que logremos nosotros como seres humanos. Nuestro propio cuerpo con nuestro ambiente.

¿Las personas del Amazonas que participaron en la película, así como la comunidad en general ya vio el resultado final?
Estamos tratando de organizar la premier en la zona en donde se rodó pero debido a demoras burocráticas no se ha podido concretar. Pero está proyectado en que se haga no solo en donde filmamos sino en todas las comunidades del Amazonas.

¿Cómo fue la experiencia de recibir en Cannes el Art Cinema Award a Mejor Película de la Quincena de Realizadores?
Estar allá ya es un honor muy grande, porque es una selección de más de tres mil películas de todo el mundo en donde solo seleccionan 17. Fue algo que nos pareció increíble. Ya de ahí que haya sido ovacionada y recibida tan bien por la prensa internacional y por el público; encima de eso ganar premios, pues ya son cosas que desbordan la alegría… y abre las puertas para que ‘El abrazo de la serpiente’ sea vista alrededor del mundo.

¿Qué sigue para Ciro Guerra y ‘El abrazo de la serpiente’?
Esta película se va a estar presentando a lo largo del año en muchos países y festivales y el próximo año se va estrenar en las salas de diferentes partes del mundo. Mientras tanto empezamos la preproducción de la nueva película que se rodará en La Guajira.

¿Nos puede adelantar algo de la nueva película?
Es una película muy diferente de lo que hemos hecho hasta el momento. Esperamos que la gente se sorprenda y se abra a esta nueva propuesta. Se llama ‘Pájaros de Verano’. 

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