martes 06 de abril de 2010 - 10:00 AM

Laguna de Ortices, una maravilla entre las montañas de Santander

¿Estaría usted dispuesto a arrojar un tabaco en la Laguna de Ortices para disfrutar de un paseo agradable y un baño tranquilo sin ser molestado por la dueña, doña Juana?

Sí, un tabaco que no cuesta más de $500 que le permitirá, según los mitos y costumbres de los habitantes del corregimiento de la Laguna de Ortices, bañarse y pasar un rato de diversión y esparcimiento en este maravilloso lugar, donde las leyendas no serán más que historias de los antepasados.


Única y de verdad

Aunque son muchos los mitos y las historias de miedo que se dicen de allí, como la leyenda de doña Juana y su Laguna, el sacerdote que pena, el misterio de los juncos, la llorona y las almas, entre otras, lo cierto y real es que es un hermoso lugar escondido entre las montañas santandereanas.

La Laguna de Ortices es considerada una de las tres lagunas naturales ubicadas en clima cálido en Latinoamérica, donde la belleza de sus paisajes, la calidez y la amabilidad de la gente que habita en el corregimiento que tiene el mismo nombre, hacen que sea un destino único e inolvidable.

La Laguna está ubicada a 10 minutos del caserío y hace parte del municipio de San Andrés, al oriente del departamento, en la provincia de García Rovira.

Aunque antiguamente pertenecía al municipio de Cepitá, por la Ley adicional de la división territorial de Santander, con fecha del 5 de octubre de 1858, se anexó el territorio de la Laguna de Ortices a San Andrés, como lo señala el Artículo primero.


La leyenda de su creación

Dicen los habitantes del corregimiento que sus antepasados contaban que la Laguna fue creada por una señora de nombre Juana de Ortices, quien se enamoró de la tierra donde hoy está ubicada esta maravilla santandereana.

Doña Juana, al parecer, recibió una herencia que constaba de unas naranjas de oro, tabaco y aguardiente. Sin embargo, el dueño del terreno no quería vender por ningún motivo, por lo que la señora tuvo que embriagarlo y tras darle una naranja de oro se quedó con las tierras.

Cuentan que la mujer cavó un hueco para llenarlo de agua y darle de beber a los animales, que con el tiempo se convirtió en la Laguna que es en la actualidad.

Al principio, aseguran los habitantes, la laguna era tan brava que sus aguas turbulentas impedían el paso por el lugar, hasta un día en el que un sacerdote que viajaba desde San Andrés para oficiar una misa en el caserío, se vio obligado a lanzar a las aguas el cáliz y las hostias, que no solo le permitieron el paso, sino que además la calmaron de manera definitiva.


El lugar ideal

Desde entonces la Laguna de Ortices se ha convertido en el lugar ideal para ir de paseo con la familia, donde los asados y el sancocho de gallina son infaltables y hacen que mitos y leyendas queden en la historia, aunque los tabacos siguen siendo el agüero de muchos.

'La Laguna de Ortices es única en Colombia, es una meseta con un clima agradable, rodeada de bellos paisajes donde se puede disfrutar no solo del paseo en familia, sino también del turismo ecológico', comenta Germán David Archila B., médico veterinario residente en la provincia de García Rovira.

Aunque ha escuchado las historias que se tejen alrededor de la laguna, asegura que no dejan de ser mitos y leyendas, pero que lo que no se puede desconocer es la maravilla de lugar que enamora a propios y extraños amantes de los paisajes naturales.

'En este lugar se puede hacer ecoturismo, caminatas por senderos ecológicos como La Bana, Embudo, Perico, Basto y San Miguel, guiadas por estudiantes del Instituto Técnico Laguna de Ortices', explica.

Sin embargo, también se puede acampar, pescar, jugar billar, minitejo, bolo criollo, bañarse, dar un paseo en bote y conocer el proceso de la fabricación de la panela, desde que es cultivada la caña de azúcar por los campesinos, su transporte en burros o caballos hasta llegar a los trapiches donde se muele de manera artesanal y sale el producto final.

'El corregimiento es un caserío pequeño que cuenta con una calle principal, tiene colegio y una capilla. Allí se consigue comida, hospedaje y, lo más importante, se puede hacer el asado o sancocho a la orilla de la Laguna', agrega el médico veterinario.


¿Cómo llegar?

De Bucaramanga se sale por la vía a Piedecuesta, a la altura del sitio conocido como Los Curos, donde se aparta por la carretera que conduce a Málaga encontrándose por el camino con los municipios de Guaca y San Andrés, a cuatro horas de la capital santandereana.

Allí continúa el recorrido que dura alrededor de dos horas hasta llegar al corregimiento, desde donde se gastan 10 minutos a pie hasta la Laguna.

Otra vía de ingreso es desde Málaga, que pasa por Molagavita, en un recorrido que dura en promedio tres horas.


Más mitos y leyendas

1 Se cuenta que debajo del agua existe un pueblo construido completamente en oro y solo los días Jueves Santo y 31 de diciembre emerge a media noche dejándolo al descubierto. También se dice que en las profundidades hay un naranjo de oro cuidado por siete enanos y una gran serpiente.

2 Se comenta que doña Juana vive en el fondo de la Laguna y sale los días de mercado a pueblos como Molagavita y San Andrés.

3 Dicen que después de que murió el padre que calmó las aguas, su alma pena y en las noches lo han visto desandar por las orillas de la laguna.

 

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