lunes 15 de marzo de 2010 - 10:00 AM

Las diferencias de carácter de mis hijos

De nuestro matrimonio tenemos dos hijos de  8 y 10 años. Hemos notado con mi esposa que los chicos son diferentes porque mientras el uno es colaborador, despierto, muy activo, el otro es perezoso, tranquilo, fresco, no se desespera con nada.

Realmente hemos tenido muchos inconvenientes sobre todo con el menor y ante todo en cosas de estudio, con sus tareas porque ha tocado hasta pegarle. Esperamos sus consejos para ver que se puede hacer con mis hijos.


Respuesta

Distinguido señor: Ante todo hay que reconocer que cuentan con dos hijos maravillosos que siendo diferentes, son capaces, inteligentes  y colmados de posibilidades para triunfar y ser felices.

EL carácter determina por qué somos así. De tal manera que al observar lo que pasa con sus hijos, tal condición se manifiesta en que uno es activo, luchador, emprendedor, impulsivo, impaciente mientras el otro es tranquilo, no corre, no se desespera, toma las cosas con calma y es muy paciente.

Acá no cuenta quien es más o menos inteligente, porque juntos poseen habilidades y talentos especiales de acuerdo a la condición antes descrita.

Jamás podrá olvidar que su hijo no activo 'siempre' requerirá de motivación, es decir, necesita estímulos para perseverar en lo que quiera.

Observarán su facilidad y pericia frente a un computador. Mientras no se le coloquen actividades que requiera esfuerzo físico, él responderá satisfactoriamente.

Propicien una tertulia familiar donde puedan recordar hechos pasados a través de videos, fotos e incluso, con explicación anecdótica de situaciones especiales.

Queridos padres: Tienen el privilegio de contar con una hermosa familia. Acepten a sus hijos tal como son y ¡manos a la obra!. El porvenir espera con grandes satisfacciones.


Reflexión

Cada ser humano es único, especial e irrepetible. Su forma de interpretar lo que ocurra a su alrededor y la manera de reaccionar ante las situaciones del diario vivir, permitirán aflorar las condiciones propias de su carácter.

Algunos activos son demasiado impacientes, presionadores, impulsivos, arriesgados. Pasa lo contrario con aquellos 'no activos' que siendo tranquilos, frescos, pacientes, piensan con serenidad y son muy asertivos en la toma de decisiones.

Ser diferentes permite equilibrar las cargas, complementándose mutuamente para facilitar el camino existencial de quien se dice amar. Igual ocurre con los hijos a quienes se debe amar a pesar de sus diferencias. Ellos son el regalo más bello que Dios y la vida nos ha podido conceder.

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