domingo 14 de diciembre de 2008 - 10:00 AM

Las historias ‘doradas’ que no premiaron las justas

Los Juegos Nacionales fueron un gran libro que cada día se llenó con historias que hablaban de sacrificios, triunfos y muchas derrotas.

Cada medalla se vivió diferente tanto para el vencedor como para los vencidos y cada quien escribió su página a su manera.

Pero en ese gran libro, también hubo espacio para las notas al margen que muestran a este inmenso mundo del deporte colombiano de otra manera.

Estas son algunas de esas notas que nos recuerdan que los deportistas, aquellos que con el tiempo vamos convirtiendo en nuestros ídolos, son hombres y mujeres, algunos mejores que otros, pero en últimas, personas con el derecho a fallar, soñar y triunfar… como todos.
Esta es la otra cara de los Juegos Nacionales.

TRES GENERACIONES UNIDAS POR EL ORO

Si sumamos sus edades no daría una cifra superior a los 130 años, pero si sumamos sus capacidades, experiencia y entrega al deporte santandereano, podríamos quedar cortos a la hora de cuantificar tales virtudes.

Oscar Ladino, oro nacional a los 16 años, Baudilio Hernández (45) técnico olímpico y santandereano hacedor de triunfos, y Luis Alfredo Romero (70) ‘el abuelo’ del judo en el Departamento e incansable buscador de talen-tos, se juntaron en los Juegos para hacer historia y entrelazar tres generaciones distintas, pero igual de ganadoras.

Estampa que para nuestra suerte la gozó Santander en los tatamis del Coliseo ‘María Isabel Urrutia’ de Cali.

GANCHO: EL ANTAGONISTA

Sorprendente. Así podría resumirse el sentimiento que albergó en Buenaventura a un grupo de periodistas al percibir el resentimiento, la desconfianza y hasta odio, que sienten varios medallistas hacia el entrenador nacional de pesas, el búlgaro Gancho Karouchkov.

Apenas sus blancos cabellos se asomaban en el coliseo bonaverense, de inmediato las miradas se centraban en ese hombre que para muchos colombianos es el gestor de las últimas medallas de esta disciplina en Juegos Olímpicos, pero que para otros atletas es el principal impedimento para llegar a las principales justas del orbe.

¿Rosca?... No se sabe, pero lo cierto es que varios ganadores de oro le dedicaban sus triunfos, al punto de que un hombre como Oliver Ruiz de las Fuerzas Armadas, realizó su último levantamiento para ganarse tres dorados en la categoría hasta 105 kilos y de inmediato celebró señalándolo con el dedo índice desde la tarima.

La misma Mábel Mosquera, medallista olímpica, en entrevista televisiva sostuvo que no tiene resentimientos frente a  Gancho, pero que sí le gustaría que dejara el país y le hiciera un favor a las pesas. 'Y ojalá no regrese'…

LEVANTAN PERO TAMBIÉN ‘RAPEAN’

De día lucen como dos deportistas serios, disciplinados, fornidos y entregados a las pesas, pero de noche, o cuando las ganas, la alegría o el arrebato superan la prudencia y el aburrimiento, se convierten en dos prospectos de estrella de la canción.

Son William Solís ‘el macho man’ 'lo repite muy claro cantándolo muy bien' y Édinson Angulo ‘el chapu’, que lo sigue de cerca, marcando el ritmo, el compás y convirtiendo su boca y manos en la batería humana que secunda a su amigo.

Levantan y ‘rapean’ como pocos y por eso su show en Cali y Buenaventura se dio el lujo de contar con dos escenarios.

El primero fue la tarima del Coliseo El Cristal en el puerto sobre el pacífico, donde los dos levantaron cientos de kilos para colgarse el oro y romper marcas nacionales y suramericanas.

El segundo escenario fue más al azar. A veces fue la calle, el gimnasio o una tienda, tal y como lo hicieron la última vez en Buenaventura, donde al frente de un grupo de periodistas, directivos, deportistas y personal logístico de las justas, improvisaron en honor a su lucha por ser mejores deportistas y mejores personas.

UN ‘ERÓTICO PLACEBO’

Anécdotas, miles, pero como ésta, pocas. Su goce produjo tantas carcajadas, que más de una delegación en el Valle del Cauca la evocaba con gracia y algo de morbo.

Todo comenzó con el dolor de cabeza de una deportista a la que para su tranquilidad le será reservada su identidad y Departamento que representaba…

Ella, inquieta por el titilante cimbronazo, le requirió a uno de los kinesiólogos de su delegación: 'Oye, tengo un dolor fuertísimo…', frase que fue repicada con un ‘O.K.’ y la entrega de dos pastillas de Diclofenaco que sin dudarlo fueron ingeridas por la atleta.

Pero el lío comenzó cuando el hombre del personal médico buscaba con afán y desespero dos pastas (de supuesto origen natural) que guardaba con fines eróticos y que evitan el anticipado acabose de la vigorosidad en una relación.

Y el placebo se concretó. La atleta había consumido por equivocación aquel revitalizador sexual, que sin querer queriendo cumplió con aliviarle la terrible jaqueca a una mujer que ni por enterada se dio del producto que en realidad consumió.

Al final, una historia que no paraba de sonar en el centro de Cali y que una y otra vez provocó risas antes de las competencias.

LOS CUATRO JUEGOS DE PEDRO LEONARDO BECERRA

Aunque para el patinaje santandereano éstos no fueron sus mejores Juegos Nacionales, tuvieron un sabor especial para Pedro Leonardo Becerra.

En 1996, el ‘Halcón’ defendió por primera vez la lycra de Santander en unos Juegos Nacionales y desde entonces no faltó a ninguna cita y jamás se vino en blanco.

En 1996 consiguió bronce en relevos; en 2000, oro en relevos; en 2004, oro en eliminación; y en este 2008, bronce en relevos.

Aunque es muy probable que ya no esté como patinador en la Selección Santander para los próximos juegos, en 2011, Pedro Leonardo espera repetir pero ya como parte del cuerpo técnico. 

 

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