miércoles 01 de julio de 2020 - 12:00 AM

Lecciones de cuarentena: el hogar debería ser un lugar seguro, pero no lo es

La esperanza de muchos, en medio de las situaciones difíciles que trajo la cuarentena en materia económica, es que al menos aprendiéramos algunas lecciones sobre la tolerancia, la no violencia contra las mujeres, niños y niñas, el cuidado animal y la no discriminación. Sin embargo, los hechos demuestran que no hemos aprendido lo suficiente.
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La cuarentena reveló, de manera alarmante en todo el mundo, que el hogar no es un sitio seguro ni para las mujeres, ni para las niñas.

El feminicidio en Cartagena de las hermanas Eileen Madero Guerrero, de 29 años y Lolly Luz, de 37, así como el de su mamá Eudenis Guerrero, de 60 años, a manos de la pareja sentimental de Oswaldo, el compañero sentimental de la primera el pasado 25 de marzo demostró el peligro que viven las mujeres en su propia casa.

Así mismo, Heidy Soriano y su pequeña hija de cuatro años fueron asesinadas en la localidad de Kennedy, en Bogotá, por Marco Fidel Díaz Rubio, pareja de Heidy.

Un informe de ONU Mujeres presentado el pasado 3 de junio señala una tendencia preocupante con respecto del aumento de llamadas que reciben las líneas de atención de violencia contra las mujeres.

En Colombia, al menos 315 mujeres han sido asesinadas entre enero y mayo de este año, según cifras de Medicina Legal.

En Bucaramanga, en lo que va de la cuarentena, se han atendido 580 casos de violencia contra la mujer, según cifras de la Secretaria de la Mujer y Equidad de Género de Santander.

Si está viviendo o es testigo de un hecho de violencia contra las mujeres, niños y niñas puede escribir al 301 778 2086, de la Fundación Mujer y Futuro o a la línea 6910980 de la Secretaria de Equidad y Género.

Es por eso que las organizaciones de mujeres hacen un llamado de alerta para detener esta vulneración: “el confinamiento para varias mujeres implica tener que convivir permanentemente con su agresor, presentándose diversas violencias con una mayor frecuencia y magnitud, afectando la integridad, la libertad, la dignidad e incluso la vida de las mujeres”, explica Gina Pineda, psicóloga de la Fundación Mujer y Futuro.

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llamadas de alerta por violencia contra la mujer, alrededor de 132 llamadas diarias, recibieron las líneas de atención entre el 25 de marzo y el 18 de mayo de 2020, según datos de la Consejería Presidencial para la Equidad de la Mujer.

Los departamentos que presentan el mayor número de llamadas son Bogotá, Antioquia, Valle del Cauca, Cundinamarca, Atlántico y Santander.

En Bucaramanga, cifras ofrecidas por Graciliana Moreno, asesora Mujer y Equidad de Género, señalan que se atienden alrededor de 24 casos de violencia contra la mujer cada día durante la cuarentena.

Yinny Paola Valencia Atuesta, abogada de la Fundación Mujer y Futuro, señala que “las mujeres afectadas son en su mayoría son adultas entre los 25 y 50 años de edad y provienen de distintos municipios como Bucaramanga, Floridablanca, Piedecuesta, entre otros.

En relación con quien ejerce la violencia, esta es perpetrada en un 100% por personas del sexo masculino, quienes previamente a la agresión tuvieron una relación de intimidad y confianza con la víctima, principalmente siendo su pareja o ex pareja. Presentándose múltiples transgresiones a sus derechos, expresadas a través de distintas formas de violencia, como: la violencia física, psicológica y sexual”.

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Pero este tipo de violencia no es la única que las mujeres han vivido en cuarentena.

Pineda explica que “El contexto de pandemia y confinamiento por COVID- 19 ha visibilizado las preexistentes desigualdades de género y ha conllevado a un impacto negativo en los derechos de las mujeres, incluyendo una sobrecarga en las labores de cuidado, dificultades para mantener la autonomía económica, así como el recrudecimiento de las violencias contra las mujeres y niñas junto con el riesgo de feminicidio, muy especialmente en el ámbito familiar y doméstico”.

Por su parte, Valencia señala que la cuarentena reflejó en mayor proporción las violencias económica, física y psicológica, puesto que las medidas como el confinamiento obligatorio afectan a las mujeres “quienes no tienen dónde acudir y la atención restringida en entidades estatales afecta la garantía de sus derechos y otras mujeres han tenido que huir de sus hogares presentándose un desplazamiento por violencia de Género. Nos preocupan enormemente las mujeres rurales, pues el acceso a la institucionalidad es para ellas aún más limitado en este confinamiento”.

“Sobre nosotras han recaído la mayoría de las tareas del cuidado de las familias y nos lleva a cuestionarnos qué estamos haciendo en términos de relaciones de pareja, en términos comunitarios, como sociedad, para distribuir esos roles del cuidado”.
Katryn Orcasita, Coordinadora regional de comunicaciones e investigadora en temas sociales de la Fundación Lüvo.

Así mismo, la experta señala que “el distanciamiento social que se nos impuso efectivamente se nos vendió la idea de que era necesario para poder preservar nuestra vida, pero para que el ser humano pueda preservarse necesita de los otros seres humanos y uno de los aspectos que nos lleva a reflexionar es efectivamente cómo estamos tejiendo esos lazos afectivos o cómo nos estamos relacionando en la cotidianidad con nuestras familias, con nuestras parejas, en nuestros ámbitos laborales con nuestras compañeras y compañeros de trabajo”.

La experta señala que la cuarentena nos lleva a ver que son relaciones que son frágiles: “son vulnerables, que a veces son relaciones violentas, son relaciones de opresión y nos lleva a replantearnos y a decir bueno debemos relacionarnos de otra forma, de una manera que no sea violenta y que por el contrario nos permita establecer redes de apoyo para sostener la misma vida”.

La Fundación señala que ha adecuado canales virtuales y telefónicos para las mujeres víctimas y supervivientes de violencia de género y mujeres migrantes.

Además, están desarrollando la estrategia “en tiempos de cuarentena las mujeres estamos en red”, en la que se habilitó un número de Whatsapp en el que realiza semanalmente encuentros para tratar distintos temas de interés, que se complementan con Facebook live.

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Desde las asesorías se orientan y apoyan denuncias, solicitudes de medida de atención, remisión a la institucionalidad, acciones de tutela, derechos de petición, entre otros.

“Es importante mencionar que el acceso a la justicia para las mujeres, específicamente las víctimas de violencia de género, se dificulta en tiempos de COVID-19, debido a la falta de información sobre la ruta de atención y que no habrá sanción ni comparendo para a las víctimas de violencia de género cuando se dirijan a las entidades sin importar si existe pico y cédula o toque de queda”, explica Valencia.

Por su parte, la Oficina de Equidad y Género de la Alcaldía de Bucaramanga habilitó la ‘Casa Refugio’ para las mujeres en riesgo de violencia y que deben salir de sus casas.

Así mismo, la institución adelanta la estrategia patrulla en casa, que atiende las denuncias por violencia de género e intrafamiliar.

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