lunes 26 de octubre de 2009 - 10:00 AM

Malgeniada y celosa

Estoy aburrido porque mi esposa se ha vuelto una mujer malgeniada y celosa. Hace dos años nos casamos. Yo era de aquellos muchachos pendencieros y mujeriegos pero desde que conocí a la que hoy es mi esposa cambié.

Mis amigos no lo pueden creer, que haya dejado la farra y el baile, los amigos y el desorden por una mujer.

Yo amo a mi esposa pero me estoy cansando porque me cela a todo momento sin ningún motivo. Créame. Yo no le he fallado ni lo pienso hacer. Ha llegado al descaro de olerme los interiores. Esto me parece patológico y vulgar.

Yo le he dicho que cambie porque me estoy cansando y no se qué debo hacer para no tener que dejarla. Encima de todo tiene 4 meses de embarazo y esto la ha vuelto más insoportable.

Por favor, deme una luz que permita cambiar la situación porque ya llegué al extremo.

RESPUESTA

Distinguido señor: La inseguridad y emotividad de su esposa le han llevado a comportarse de manera inconveniente. Justificaría en cierta medida su conducta si usted le hubiese dado motivos para reaccionar con esa marcada desconfianza.

Debe por lo tanto dialogar con ella. Invítele a un lugar acogedor donde pueda sentarse a compartir lo que piensa y siente de su relación afectiva.

Resalte inicialmente todas sus fortalezas, los recuerdos positivos, las expectativas que tiene sobre su futuro. Luego, con sinceridad prudente hágale ver aquello que molesta, incomoda y aburre.

Escúchele con atención y de igual manera exíjale indicar lo que guarda en su corazón.

Dialogando logrará encontrar el camino que solución al conflicto planteado. ¡Manos a la obra!.

REFLEXION

Celos y cantaleta son binomio mágico para destruir el amor más grande que se tenga por una persona. ¡Contrólese!. No dañe lo más bello que Dios y la vida le han podido conceder.

Difícil resulta tolerar a una persona que no se controla a si misma. Sus impulsos le llevan a expresar de manera imprudente lo que piensa o siente.

Serenarse cerrando los ojos y diciéndose: Estoy en capacidad de controlar mis impulsos y emociones. Actuaré con sentido común y objetividad. ¡Yo soy feliz!.

Esta en sus manos preservar la relación afectiva que dio inicio a un proyecto matrimonial que les permitirá darse integralmente el uno al otro, aceptándose tal como son y complementándose integralmente para amarse, comprenderse, respetarse y ser plenamente felices todos los días de la vida.

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