domingo 07 de febrero de 2010 - 10:00 AM

Mi nieta es una bendición

Hablemos Claro en Familia es una columna del sico orientador Jorge Eliécer Díaz Wilches, quien cada semana lo escucha y lo asesora sobre inquietudes personales que se generen en el interior de su hogar.

Ser abuelo ha sido la mayor experiencia de mi vida. Jamás imaginé que al llegar mi nieta la visión que tenía sobre mi destino cambiaría. Esa linda muñequita que hoy tiene cuatro años ha despertado tanto en mí como en mi esposa ternura, delicadeza, tolerancia, paciencia y hasta una que otra vez, ciertas rabietas, porque desea que se haga lo que ella quiere porque le gusta mandar y eso se debe orientar.

De igual manera me ha permitido reconocer los errores cometidos en la educación de mis dos hijos, quienes hoy son exitosos profesionales y cuentan con un hogar bien conformado tal como aprendieron de sus padres.

Aprovecho este maravilloso espacio para dirigirme a padres de familia y en especial a los abuelos, quienes deben aprovechar esta oportunidad que les da la vida para formar de manera consciente y exitosa a sus amados nietos.

Respuesta


Distinguido señor: Resulta justa y acertada su apreciación sobre la interpretación que se debe tener al disfrutar la hermosa experiencia de ser abuelo. Lo importante ha de ser asumirlo con absoluta responsabilidad, sin permitir excesos permisivos que desencadenen actos de indisciplina, los cuales terminan en manipulación y terquedad.

Siga gozando de la situación privilegiada  que por circunstancias de la vida le han llevado a ser un abuelo feliz.

Reflexión

Ser abuelo representa la mayor bendición de un ser humano, al recibir de la vida una segunda oportunidad para reafirmar y rectificar la crianza de aquellos hijos que Dios le concedió como un bello regalo.

Su autoridad seguirá revestida de firmeza, flexibilidad y mucho amor, donde la formación en valores será su principal compromiso.
Han de transmitir esa imagen sabia e integral, que forma y estructura una personalidad sólida, madura y responsable sin permitir blandenguerías ni manipulaciones.

Sus exigencias, groserías e imposiciones serán contrarrestadas con el diálogo sereno, sincero y prudente de los grandes sabios, haciéndole ver las consecuencias que se derivan de su equívoco proceder.

Las rabietas serán enfrentadas con indiferencia, manteniendo firmeza y seriedad ante sus coacciones o intimidaciones. Mientras se haga caso omiso a sus pataletas, estas pasarán luego de darse cuenta que no puede imponer lo que quiere.

Así debe subsistir la imagen digna y responsable de un abuelo que forma conscientemente la inteligencia y el corazón de su amado nieto ¿Cómo evalúa su comportamiento ante la bella misión de ser abuelo o abuela? ¡Manos a la obra!

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