sábado 18 de octubre de 2008 - 11:38 PM

Paula Andrea Betancourt

Paula Andrea Betancourt ha servido de paradigma para muchas mujeres en cuanto a belleza, cuidado de la salud y armonía en el hogar; ahora demuestra firmeza para defender las razones que la llevaron a actuar conforme al dicho: mejor sola que mal acompañada.

Atrás quedaron los años en que aseguraba que su matrimonio era perfecto y ella la esposa más feliz del mundo.

La virreina universal de 1993 desnudó su alma para hablar sobre las causas que le agotaron el amor por Juan Carlos Villegas, a quien conoció cuando tenía 16 años y quien le regaló la mayor alegría de su vida: ser madre de Mateo, de 11 años; de Salomé, de 10 y de Simón, de 9.

Sobre Paula Andrea la prensa colombiana ha descrito de todas las maneras posible su belleza, pero nunca están demás los elogios a esta mujer que sin duda es una de las figuras públicas más queridas por los colombianos.

Además de hermosa es talentosa y amable. Se ha mostrado al país, como madre, como modelo, como empresaria y ahora, sin pelos en la lengua, se libera de un peso contándole al público cuán difícil fue tomar la decisión de divorcio.

preguntas y respuestas
Divorcio reciente


Hace apenas poco más de un mes la Justicia disolvió su matrimonio, pero la etapa dura aún no acaba porque entre ella y Villegas se han generado profundas diferencias por el tema económico. El proceso de separación, completa ya un año.

¿Cómo está su vida luego de la separación?
Sigo radicada en Medellín haciendo lo mismo, trabajando, modelando, sirviendo de imagen a varias empresas.
Lo único es que ya no tengo cerca a mi esposo, pero mi vida ha seguido igual; estoy con mis hijos, trabajo por mis hijos, siempre he sostenido la casa, entonces para mí la rutina no ha cambiado.

Lo que acaba de decir ¿es del todo cierto? ¿Él (Juan Carlos) no sostenía la casa?
No. Parte de la decisión fue esa, me cansé de tener una persona que no era emprendedora. Yo pienso que para una mujer y para cualquier ser humano es importante sentir admiración y respeto por la pareja de uno, que uno sienta el apoyo para emprender sueños y construir oportunidades. Es importante que las cargas sean equilibradas. La vida no está ahora como para que una sola persona trabaje.

¿En qué momento empezó a decepcionarse de Juan Carlos?
Me di cuenta de eso hace muchos años, pero sin embargo fui luchando, empecé a montar empresa, a hacer una cosa, la otra, no sentía el respaldo ni la misma respuesta, ni el mismo compromiso.
Hacía tres años por ahí que me estaba sintiendo muy desprotegida porque uno puede ser una mujer muy trabajadora, pero cuando uno tiene su esposo obviamente lo que quiere es sentirse respaldada, sentir que hay un hombre en la casa que está cuidando de uno, de sus hijos, de su familia.

¿Fue una decisión difícil?
Es muy difícil porque obviamente uno se casa para toda la vida, uno no se casa para construir una familia y luego separarse, uno sueña como en los cuentos de hadas. Pero una relación tiene que ser de dos.

¿La felicidad a la que usted se refirió tantas veces, era irreal?
Yo sí era feliz porque igual tenía mi familia, tenía mis hijos y luchaba por darles lo que yo quería, pero sí tenía muchos vacíos, aunque guardaba la esperanza de que las cosas cambiaran. Confiaba en que él iba a cambiar, iba a ser una persona emprendedora, pero definitivamente a uno lo van cansando las cosas.

Usted manejó siempre una imagen de matrimonio perfecto ¿Se sintió liberada cuando el país se enteró de su separación?
Sí, me sentí liviana, aunque no ha sido fácil. Primero, tomar la decisión es complicado porque hay mucho miedo de no estar haciendo lo correcto, porque hay hijos de por medio, hay una familia, pero a través de los años he aprendido que definitivamente uno no puede criar a sus hijos en un ambiente desnivelado.
Aunque vivíamos felices, nunca peleábamos y era un hogar tranquilo, yo no expresaba realmente lo que sentía, que era un vacío, y cuando se lo expresaba no recibía a cambio nada. Era muy difícil la comunicación con él en ese sentido.

¿Él la limitaba en su carrera?
Él no me limitaba porque obviamente no le convenía, al contrario, me empujaba a hacer muchas cosas que yo de pronto no quería. Había proyectos que no me gustaban por ciertas cosas, pero él me convencía, obviamente que ya entiendo por qué. A la hora de la repartición de bienes toca 50 y 50. Bueno, de eso se trata la vida, de aprender.

¿Cómo le va ahora con la empresa?
Va bien, aún cuando ahorita está todo quieto por el tema del divorcio; miremos a ver cuando termine esta etapa qué pasa.
¿En qué se vio perjudicada la empresa con el tema de la separación?
Era solamente mía, pero todo lo que se construye dentro del matrimonio pertenece a los dos.

¿Por qué se ha resquebrajado tanto la relación entre usted y Juan Carlos durante el divorcio?
Es el tema de la partición de bienes. No hemos podido llegar a ningún acuerdo.

¿Qué quiere él que usted no le quiere dar?
Lo único que tenemos es la casa y yo no se la quiero dar porque me parece que es de los hijos, eso ni siquiera lo considero mío y él la quiere vender y que la mitad sea para él y bueno ya lo que la ley diga. La empresa sí fue 50-50. Además no les da nada a los niños. Él dice que no tiene, todo lo ha hecho difícil, el divorcio se fue por lo contencioso, ahora es la parte económica. Uno en estos casos no puede pensar como mujer o como hombre sino en los hijos. Es que uno a los hijos no les puede quitar lo que tienen.

¿Cómo la ayudó él a construir la empresa (diseño de vestidos de baño y productos de belleza)?
Las ideas todas son mías, pero él me ayudaba a administrarla.

¿Le quedan ganas de volver a enamorarse?
No sé. No hablo mal del matrimonio porque me parece la etapa más hermosa de cualquier ser humano, la estabilidad que eso da y la tranquilidad que genera. Ante todo soy una mujer de hogar, a mí me gusta estar en mi casa, con mis hijos, yo no estoy rumbeando ni estoy brincando de un lado para el otro. Soy la misma Paula que piensa que la familia es lo más importante, pero sí creo que uno tiene que estar lleno.

¿Cómo pudiera ser ese nuevo amor?
El hombre que se enamore de mí tiene que saber que se está enamorando de una mamá, que por encima de cualquier cosa están mis hijos. Es muy difícil (risas), es que no sé porque ya lo que tenía que aguantar en la vida se lo aguanté al papá de mis hijos y no encontraría razón alguna para tolerar muchas cosas que de pronto puede tener otra persona.
Es que definitivamente ya no soy la misma y eso hace que sea más difícil que una próxima relación perdure. Es que en una pareja ambos tienen que aguantar y como los hijos son míos...

¿Qué ha ganado de todo esto?
Me siento tranquila, siento que puedo respirar. Aunque mi vida está atada a mis hijos, me siento bien. Ellos son mi razón de ser, me muero por ellos. Me siento libre, tranquila, en paz, llego a mi casa y ¡qué delicia!

¿Qué hay de sus planes de actuar y de irse a vivir a Miami?
Eso fue el año pasado. RCN me ofreció un papel muy bonito, pero no lo creí conveniente por los niños. La separación estaba reciente y había que cambiarnos de ciudad (de Medellín a Bogotá), lo que implicaba un cambio más para ellos.

Además, no podía trabajar, porque si algo tenía claro era que como él sólo quería plata yo no iba a seguir trabajando para darle el 50 por ciento, entonces ahí voy, mi Dios nos ayuda con la parte económica. Uno no puede temerle a nada. Es un momento económico duro en el que el apoyo de mi familia ha sido significativo. Conocieron a un Juan Carlos que no conocían, son amables con él, no puedo decir lo mismo de su familia.
Las diferencias de la separación me han aplazado muchos planes, quiero poder terminar este ciclo. Por ahora continúo siendo imagen de varias empresas.

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