domingo 01 de noviembre de 2009 - 9:00 AM

Perdonar no es olvidar

Todo cambió en mi vida cuando comprobé que mi esposo andaba con una muchacha. El pedestal en que lo tenía se vino al suelo.

Desde aquel momento él me ha pedido perdón y más aún, dejó de ser impertinente, machista y dominante. Realmente ha cambiado.

En diciembre cumplimos 6 años de matrimonio y contamos con un hermoso niño de 2 añitos. Mi esposo me dice que lo perdone por nuestro hijo, que él se equivocó y está luchando para no volver a caer. A mí me ha sido imposible olvidar porque eso significa perdonar ¿verdad?

Quiero sus comentarios para saber qué debo hacer con esta situación que ya tiene más de 3 años.


Respuesta

Distinguida señora: Doloroso resulta que después de 3 años usted mantenga vivo el recuerdo de una situación que ya pasó. No debe seguir alimentando el sufrimiento de algo que por condición especial y, de acuerdo con lo que comenta, ha sido superado.

Propóngase creer en él, déle conscientemente una segunda oportunidad para rehacer su hermoso hogar. Su hijo ha de ser estímulo para emprender este cambio de actitud que permitirá fortalecer su relación afectiva, creando un ambiente familiar estimulante, agradable y alegre, donde puedan compartir el amor que les une.

Perdonar no significa olvidar, significa ‘aceptar sin dolor’. He ahí el comienzo de una nueva etapa en su relación donde prime la disposición para dialogar, evitando hablar de aquel pasado y disfrutando por encima de todo el presente, que forja sin lugar a dudas un futuro colmado de paz, comprensión, respeto, amor y felicidad.


Reflexión


Cuando subsista el recuerdo doloroso de un pasado y compruebe arrepentimiento y buena fe de su cónyuge para cambiar, láncese al encuentro de una nueva oportunidad transformando aquel sentimiento negativo en fructífera enseñanza que les permitirá crecer y unirse hasta que la muerte les separe. Así debe ser.

Si existen hijos el compromiso es mayor porque implica luchar para evitar la destrucción de una familia y el sufrimiento de quienes, por razón y condición, no tiene la culpa de lo que pasó.

Acepte su pasado sin pesadumbres, penas, desazones o resentimientos. Tenga presente: Recordar sin dolor y dejar que todo fluya naturalmente, luchado por preservar el amor y la felicidad que un día les colocó uno frente al otro para convertirse en una sola carne, una sola alma y un solo corazón. Así debe ser.

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