domingo 04 de abril de 2010 - 10:00 AM

Que los nervios y las situaciones no lo superen

Empieza a sudar, a comerse las uñas, siente que su respiración está agitada, siente morirse, queda de una sola pieza, piensa que no hay salida.

Esas pueden ser algunas de las señales evidentes de que 'tiene los pelos de punta'. Y eso es producto nada más y nada menos que de los nervios que se activan ante una situación externa que usted no se esperaba.

Para que los nervios no lo superen, debe trabajar desde ahora por lograr unas bases sólidas frente a este tipo de hechos.

Recuerde que ante una catástrofe, tiros al aire, un temblor, un accidente, siempre se pide la calma. Pero como nadie está programado para no sentir nervios ante esas situaciones que lo ponen como una barra de hielo, lea este artículo y siga las recomendaciones de los expertos.

Preguntas y respuestas

Laura Marcela Torres Moreno
Psicóloga

¿Qué tener en cuenta para ganarle a los nervios en situaciones inesperadas?
Se debe desarrollar inteligencia emocional, esa inteligencia que nos permite controlar las acciones y eso sólo se logra mediante el control de la respiración. Posteriormente se debe calcular y proyectar '¿qué pasa si hago esto?'; la clave está en detenerse a pensar.

El cerebro responde a todos los estímulos y eso nos prueba la capacidad de reacción frente a determinada situación.

¿Qué errores no cometer para que no nos ganen los nervios?
Actuar impulsivamente, no controlar la respiración y generar el pánico en los demás.

¿Cómo hacer para ayudarles a esas personas que están junto a nosotros y entran en pánico?
En esos casos se debe generar un impacto a esa persona, sacarla del estado de ‘shock’ en el que se encuentra. Hay que hacerle una pregunta en ese momento de algo que no tenga que ver con el tema para que reaccione.

Preguntas y respuestas

Patricia Díaz
Psicóloga clínica

¿Qué pasa en nuestro organismo cuando estamos expuestos ante una situación de peligro?
Tiene que ver mucho con el control del miedo y la forma como los enfrentamos. Los miedos son estados emocionales que nacen con nosotros porque así podemos reaccionar ante el ambiente, sobrevivimos, nos sirven de protección ante una amenaza, por eso es que por lo general tendemos a protegernos.

Es normal que nos asustemos mucho, que se genere una respuesta corporal cardiaca, aceleración de la respiración, sudoración y coloración en la piel, incluso los músculos se tensionan. Por eso después del susto las personas quedan cansadas, porque el cuerpo se excita y se acelera la adrenalina que pasa por el torrente sanguíneo.

Por eso se reacciona ante un disparo, ante un temblor la persona huye, por eso existe el miedo a la muerte, porque está ese temor a lo desconocido.

¿Cómo hacer que los nervios no nos superen en situaciones tensas que se dan en el ambiente?
En las respuestas de reacción las diferencias son individuales. No todo el mundo responde igual ante el miedo, algunos lloran, otros gritan, otros huyen, otros se paralizan.

Lo primero es identificar cómo reacciona ante el miedo y qué puede hacer ante la situación.

Para eso se debe hacer conciencia de que uno tiene miedo, darse cuenta que se siente frustrado, que tiene en su cuerpo todas esas respuestas corporales.
Después de identificar ese miedo se debe detener la persona y pensar qué puede hacer para actuar ante esa situación, qué aprendizajes ha tenido antes. Si la persona tiene aprendizajes vacíos por lo general tiende a huir. Pero a veces tienen que enfrentarse y son esos aprendizajes previos los que marcan la diferencia.

A partir de ese momento es importante tener control emocional, tener claro si se deja llevar por la situación o reacciona, si permite que el miedo se apodere de él o si hace conciencia y toma medidas. Precisamente ese control emocional es darse cuenta que está acostumbrada a reaccionar a tiempo.

'Le contamos o no le contamos'

Más de una vez usted se habrá visto en una situación así con un familiar al que le cuesta recibir mensajes inesperados. ¿Qué hacer para que la persona que tiene al frente no termine con los nervios de punta?

La psicóloga Laura Marcela Torres explicó que las herramientas principales son 'principios de comunicación básicamente. Todos tenemos esa capacidad emocional y como emisores debemos tener claro el mensaje que vamos a transmitir. De manera adicional debemos buscar el momento propicio, el ambiente y al final decir ¿asimilaste el mensaje como era? Es importante verificar que el mensaje se hubiese recibido como era'.

Si la persona sufre alguna deficiencia nerviosa es necesario pasar a analizar otro tipo de abordaje especial.

En el caso de noticias trágicas como el fallecimiento de alguien cercano, la profesional Torres Moreno explicó que 'el momento del duelo no se lo podemos evitar a nadie, por eso es importante transmitir el mensaje utilizando una buena comunicación'.

¿Vive usted con los pelos de punta?

Algunas personas viven envueltas en una constante ansiedad, cualquier llamada de alguien lejano es producto de una mala noticia, si suena el teléfono en una hora inusual alguien se murió o se acabó el mundo.

Este tipo de personas que viven así todo el tiempo pudieron estar expuestas a situaciones traumáticas que las dejaron marcadas y altamente sensibles.

La psicóloga Laura Torres explicó que 'suelen ser personas con problemas psicológicos acumulados, que les falta control en sus acciones, que sufren de temores y complejos o que han vivido experiencias traumáticas que han marcado sus vidas, situación que les ha impedido vivir una vida tranquila y de confianza o que han perdido la fe'.

La psicóloga clínica Patricia Díaz explicó que 'hay personas que se asustan por todo o por nada, porque fueron sobreprotegidas y no les han permitido enfrentarse a los obstáculos, por eso se asustan mucho'. La profesional Díaz explicó que otra de las situaciones tiene que ver con acciones previas que en el pasado los expusieron ante el peligro. 'Un ejemplo puede ser un atraco o un secuestro, estas personas quedan muy sensibles, se asustan con facilidad y pueden llegar a mantener tensión en exceso. Ese tipo de antecedentes pueden alterarlos fácilmente'.

Gánele a los nervios

1. Propóngase respirar más despacio.
2. Sea más objetivo ante las situaciones. Piense cómo actuaría otra persona en su lugar.
3. Evalúe cuándo los motivos tienen razón de agobiarlo y cuándo usted sobredimensiona la situación.
4. Confronte los pensamientos que lo alteran.
5. Déle un giro a los pensamientos.

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