lunes 22 de octubre de 2018 - 1:06 PM

¿Qué tipo de persona es usted cuando llega tarde?

¿Llega tarde y como si fuera poco se molesta? ¿Pierde todas las fuerzas tratando de llegar un poco menos tarde? ¿Siente que es la diva del lugar y entra como si el mundo le debiera pleitesía? O ¿llega como si nada pasara, se sienta y ni ofrece disculpas?

Es un sentimiento casi universal: la irritación, molestia, rabia, decepción y hasta tristeza que provoca ese amigo -o socio- que de manera crónica llega siempre tarde.

Y estos sentimientos no son exclusivos de quienes son  impacientes: la gente que llega tarde irrita incluso a aquellos que son bondadosos y pacientes.

Las excusas, en este caso, son de lo más creativas: “Yo pensé que era a esta hora”, suelen decirle a Johanna, una ejecutiva de 35 años siempre puntual.

“Perdóname solo por esta vez”, le repiten a César, un emprendedor de 30 años. “¡Y eso que me lo dice la misma persona que  me ha dejado esperando otras dos veces antes!”, explica.

“Ay, pero aquí nadie llega temprano”, le dicen a Peter, un extranjero que vino por negocios a Bucaramanga. “Y yo les respondo: sí, me doy cuenta”, dice.

¡Sin duda es desgastante!

Si usted es el que llega tarde, ¿cuál es la actitud que asume? Expertos le explican qué quiere decir ese comportamiento y si es usted a quien dejan esperando, qué puede hacer.

 

 

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