lunes 05 de enero de 2009 - 10:00 AM

Reconciliación

Año nuevo me trajo una vida nueva, porque luego de 2 años de separación regresé con mi ex esposa con quien tenemos dos hijas de 14 y 17 años.

Luego de una serie de contratiempos por falta de comunicación, exceso de trabajo y falta de respeto, decidimos en Diciembre de 2006 separarnos. Fue doloroso sobre todo por las niñas, quienes me hacían mucha falta.

Sin embargo, a pesar de haber hecho papeles, divorciarnos y todo lo demás, hoy puedo decir que mi vida volvió a tener sentido porque cuento nuevamente con mi familia.

Nadie imagina lo que se siente perder lo que con tanto sacrificio y amor se construyó. Fue un amor que nació siendo muy jóvenes, queriéndonos de verdad y habiendo decidido emprender ese reto de casarnos a pesar de las dificultades económicas.

Doy gracias a la Navidad y el año nuevo, porque me devolvieron lo único valioso que he tenido en mis 45 años.

Espero que quienes vean este caso y enfrenten una separación, reversen de ser posible su decisión y den la oportunidad a los hijos de gozar de la presencia de sus padres en una familia unida y feliz. Gracias por permitirme compartir esta maravillosa alegría.

Respuesta


Distinguido señor, felicitaciones. Bendita sea su familia porque renueva con esta decisión el compromiso instaurado ante los ojos de Dios y del cuál han recibido como un bello regalo esas dos hermosas hijas que serán al final del camino su orgullo y realización.

Resulta gratificante conocer esta noticia, llena de esperanza a muchas parejas que toman una decisión apresurada guiadas por la soberbia, el orgullo, la rabia o el rencor.

Sus hijas han salido beneficiadas y sobre todo la sociedad que recupera un modelo matrimonial moderno, que debe crecer a través de los errores, para fortalecerse y seguir siendo digno ejemplo de lucha y superación.  

Reflexión

Grato resulta el olor de las flores, más aún la fusión amorosa de dos seres que se atraen y que gozosamente ante un altar donan su vida para darse integralmente uno al otro, exaltando el sentido real y verdadero de la unión matrimonial.

Emprenden un camino nuevo, edificante, de alegría y dolor, salud y enfermedad, éxitos y fracasos. Sabrán dialogar, escuchar, comprender, valorar y respetar la posición del otro, aceptándole con cualidades y defectos pero, ayudándole amorosamente a cambiar o mejorar en todo aquello que dificulte la relación afectiva.  

Llegarán los hijos y con ellos el cumplimiento eficaz de la misión que Dios y la vida les ha podido conceder, siendo un digno ejemplo de valores humanos y sobrenaturales. Sabrán perdonar, aprovechando los conflictos de pareja como maravillosa oportunidad de crecimiento y reconciliación sin permitir nublar el entendimiento para obrar correctamente en aquellos momentos de dificultad.

Cuando la comunicación en pareja falla, la familia sufre sus consecuencias. Es hora de dialogar y hallar solución a los conflictos. De ser posible busquen ayuda profesional. Orientadores familiares, psicólogos y especialistas en relaciones conyugales están en condiciones de facilitar este objetivo. Año nuevo es vida nueva. ¡Adelante!

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