sábado 25 de abril de 2009 - 10:00 AM

Se enamoró de la celestina

Usted sabe que su amiga se muere por ese niño, y como a usted no se le mueve ni un pelo por él, pues se ofreció cordialmente a ser parte de esa historia de amor, pero como celestina.

Asumió muy bien su papel, se acercó, se presentó, buscó la charla, etc.

Cada segundo lo aprovechó para conversar y de paso hablarle de la gran lista de cualidades que tiene su amiga.

Aunque usted no se da cuenta al comienzo, ya los encuentros son más frecuentes, los saludos e incluso las llamadas. Sin pensarlo de un momento a otro, ya no le cuenta a su amiga que se vio con ese niño ni le comenta con lujo de detalles qué piensa él de ella.

Seguramente, si usted se detiene a pensar, ahora quiere verlo más seguido, pero no precisamente por su amiga.

Incluso una que otra vez se han quedado mirándose fijamente a los ojos después de esos momentos de silencios y de una que otra sonrisa.

Sin pensarlo, sin darse cuenta, sin planearlo, la química fluyó, usted sabe tantas cosas de él, que esa misma información que buscaba para su amiga fue la que la enamoró.

Como él compartía más tiempo con usted, pues poco le importó que su amiga fuera una excelente bailarina, una excelente conversadora y una excelente novia.

Las cartas se voltearon y usted terminó siendo la novia oficial.

LISTA
Está fallando en su papel de celestina si…


1 Ha ocultado información a su amiga o amigo sobre esa persona que le encanta.
2 Le empezó a incomodar que ese niño o niña hable bien de la persona a la que usted supuestamente le está ayudando.
3 Ha empezado a notar que se arregla más de la cuenta cuando sabe que va a encontrarse con esa persona para hablarle de lo buen partido que es su amiga.
4 Últimamente no ha dado muy buenas referencias de su amiga o amigo y prefiere hablar de sus cualidades.
5 Se ha molestado cuando su amiga le pregunta por él y ha empezado a quejarse porque ya no tiene tiempo para ayudarle.
6 Piensa más de lo normal en él o ella.
7 En el fondo no quiere que ellos tengan una cita. Ha sentido celos y no sabe por qué.

Haciéndole el cuarto

Esta frase es muy conocida por todos. Cuando alguien le pide el favor de que le haga el cuarto, de inmediato usted sabe que es una ayudita o empujón con esa niña o ese niño que le gustó a su amigo o amiga. A partir de ese momento, usted ya tiene entre manos una tarea: Hablar de lo buena gente que es, de la posición que tiene, de su gran familia, etc.

preguntas y respuestas
Claudia Alexandra Gómez / Psicóloga


¿Qué pasa cuando asumimos el papel de celestinas? ¿Nos estamos arriesgando a que esa persona se enamore de nosotros o surja la química? Al asumir este papel se evidencia gran necesidad de llenar su vida así sea con las ilusiones, los deseos y los afectos de alguien más. Muchas veces la celestina inconscientemente desea ser la persona a la que le están enviando recados, detalles o poniendo citas, estas personas viven a través de las otras.

De esta manera se mantiene un deseo oculto de generar interés y ser protagonista de esta historia y por lo tanto posiblemente oriente el interés hacia ella misma cuando el deseo empiece a hacerse una ilusión. Una situación diferente es cuando sólo da una razón o un recado sin desear intervenir o impulsar a alguna de las personas a hacer lo que ella haría o lo que a ella le gustaría.

¿Ser celestinas es arriesgarnos a que se pierda la amistad con esa amiga que se enamoró de ese niño? Puede ser, cuando no es una amistad real fundamentada en el respeto, en el cariño y el deseo del bien de la otra persona. Cuando no es así, la amistad perdurará porque no se permitirá espacio para la mentira o para el engaño.

¿Cuándo se hace un buen papel de celestina? ¿Cuáles son los límites a establecer? Cuando se tiene la real certeza y convicción de desear el bien para las dos personas, cuando se tiene una vida propia plena y la convicción de no intervenir excesivamente.  

Es necesario y definitivo no interceder en las decisiones, evitar dar todas las ideas y /o formas de hacer las cosas; es decir, evitar decirle a los otros dos cómo hacer, qué hacer de tal manera o con tanta intensidad, que termine 'obligándolos a hacer las cosas a su manera. Debe saber escuchar y hacer silencio cuando sea oportuno.

¿Es mejor ser directos y hablar con la persona que nos gusta, lanzarnos a la conquista, que buscar ayudas en otras personas? Lo mejor es no precipitarnos, darle oportunidad al tiempo para hacernos más sabios acerca de la otra persona, conocerla mejor, centrar una amistad, compartir diferentes situaciones y espacios y si el gusto es mutuo las cosas se darán sin necesidad de ninguna presión. A veces cuando nos arrebatamos y reaccionamos impulsivamente terminamos forzando algo que posiblemente no termine bien.

Ana Juliana Becerra / Psicóloga


¿Por qué algunas personas acuden a la ayuda de celestinas o amigos que abonen terreno para empezar la conquista? Muchas veces son faltas de herramientas propias y herramientas sociales que se han creado dentro de los grupos. Eso se da mucho en adolescentes o en personas que manejan algún rasgo de adolescencia.

Es esa falta seguridad que los lleva a abordar a una persona y decirle que está interesado en ella o en él.
¿Hasta qué punto el papel de celestina se le sale a uno de las manos? Es muy probable cuando la otra persona detecta que hay un interés directo en ella o hay un gusto personal del otro.

Si él tiene esas herramientas para abordarlo tendrá la posibilidad de conquistar, porque como comúnmente se dice, el que pega primero pega dos veces. Además es una situación en la que durante ese abordaje surge la química, gustos personales y preferencias que enamoran al otro.

No sólo pasa con las mujeres


Aunque a los hombres se les hace más fácil acercarse y abordar a una mujer que les gusta, en ocasiones acuden a sus amigos cercanos, para que ‘les ayuden con esa niña’. Si comparten la misma clase, si van a la misma universidad, si viven en el mismo sector. Lo cierto es que muchas veces la mujer no quiere saber nada del amigo y termina saliendo con ese que está en la mitad del futuro romance.

Ayúdeme a abonar terreno

Esta es una solicitud que muchos hacen a sus amigos para lanzarse posteriormente a la conquista. Pero abonar terreno va más allá de una lista de cualidades que tendrá que exponer su amigo o amiga a esa persona que tanto le gusta. Es probable que sea tan evidente que ellos sólo quieren ayudarle, puede notarse demasiado forzado los halagos y terminar enviando un mensaje en contra suya: falta de personalidad. El no asumir la conquista como propia puede estar generando de entrada malas expectativas.

Según explicó la psicóloga Claudia Alexandra Gómez, 'cuando acudimos a una tercera persona estamos reflejando nuestro miedo al rechazo, por eso necesitamos a alguien que nos mida el terreno y nos dé la seguridad que necesitamos, si tenemos características como timidez, baja autoconfianza, débil tolerancia ante el rechazo y sentimientos de minusvalía'. 

 

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