martes 20 de abril de 2010 - 10:00 AM

Tarde me di cuenta de que me gustabas

Desde el semestre pasado Camilo insiste en conquistar a Lizeth, una joven compañera de clase que le encanta.

Tal ha sido ese gusto particular por ella, que en clase no deja de mirarla un solo segundo, está atento a cualquiera de sus caprichos, la acompaña a casa, le lleva su maleta de libros, la recoge si es necesario y todos los días intenta conquistarla con un pequeño detalle.

Camilo está convencido de que ella es la mujer que quiere como novia, por eso cuando no tienen clase la llama más de dos veces, le escribe en el muro del facebook y no descansa hasta conseguir que ella le acepte una que otra invitación el fin de semana.

Es más, se ha ganado a la suegra antes que a la hija y esto ya ha empezado a generar comentarios encontrados.

Por un lado la suegra lo adora, pero la hija no lo ve como prototipo de novio. Tal ha sido la entrega de Camilo, que sus compañeras de clase ya le recriminan por esa obsesión. Algunas le advierten que pueden terminar utilizándolo, pues no hay esperanzas de una posible relación. Todas le dicen que él está perdiendo su tiempo.

Esta frase ha empezado a calar en la mente de Camilo, quien ha decidido empezar a distanciarse.


Siempre hay un límite

A Camilo no le molestaba acompañar a su compañera a casa. A él le bastaba con ese beso en la mejilla y una que otra sonrisa. Además disfrutaba al máximo esas conversaciones con ella. Pero últimamente las cosas se han ido modificando, y ¡Oh sorpresa!, a Lizeth le causó curiosidad su distanciamiento.

Fue a partir de ese momento cuando ella empezó a ser quien lo miraba en clase, quien evaluaba sus movimientos, las conversaciones que tenía, con quien se iba y con quien hablaba.

¿Celos? 'Para nada', manifestaba ella, insistiendo en que Camilo no era el tipo de hombre que la enamoraba.

Pero detrás de sus palabras frías y de indiferencia hacia él se escondía una gran preocupación por su distanciamiento.

Lizeth no supo en qué momento empezó a pensar solo en él, ni cuándo se invirtieron los papeles.

Ahora era ella quien lo buscaba, lo llamaba al celular, pero él contestaba su llamada con evasivas como 'perdóname es que voy de afán'.

Camilo empezaba a salir con alguien más y Lizeth ya no sabía qué decirle. Se sentía confundida porque tarde se había dado cuenta de que Camilo le gustaba.

¿Qué haría usted en una situación así?


Con la mano en el corazón: ¿se está aprovechando?

Para algunas personas el hecho de que alguien del sexo opuesto las corteje y las conquiste día a día se convierte en un juego divertido. No tanto porque se sientan bien sino porque la otra persona hace que sus deseos sean órdenes.

En este tipo de casos es importante entrar a analizar si es sólo un interés particular y no porque le agrade la compañía del otro.

De ser así, la psicóloga Marisol Ramírez explicó que 'el hecho de alimentar las expectativas del otro por cuenta de nosotros no es la actitud más correcta, y a cambio con el tiempo nos hará sentir mal'.

Si al contrario usted disfruta compartir con esa persona, así no vea un noviazgo o sencillamente esté confundida, es bueno hablarlo abiertamente.

Si son dos personas maduras y saben bajo qué terreno están pisando, las cosas serán menos dolorosas. La profesional Ramírez explicó que de tener claro los sentimientos y si la otra persona decide seguir con el cortejo, a pesar de la realidad, no habrá ningún problema.

'Ambos sabrán sobre qué terreno están parados. Además, ambos disfrutarán de la compañía y pueden cultivar una amistad antes que una relación de pareja', enfatizó Ramírez.


preguntas y respuestas

Marisol Ramírez

Psicóloga clínica

¿Por qué se pueden invertir los papeles en el amor? Porque por algún motivo la persona cambia de perspectiva y observa la realidad desde otro lugar, momento de la vida, situación, entre otros aspectos. Es ahí cuando la persona se da cuenta de los valores que antes no consideraba importantes en el otro.

¿Qué errores no cometer en esos casos? ¿Si la persona ya inició otra relación lo mejor es retirarse dignamente o manifestarle los sentimientos así sea tarde? Es útil mirar la situación. Si nos damos cuenta de que lo que uno tiene para decirle al otro va a contribuir, sumar en la vida de ambos, se puede dar la información con la conciencia tranquila.

Aunque la persona haya iniciado una relación de pareja, el hecho de que sepa que es merecedora del amor de quien estuvo cortejando sin éxito, puede tener dos efectos: uno, que corte la actual relación y retome con su 'verdadero' objeto de amor, o dos, que agradezca la confesión y continúe con su relación nueva. Aquí la persona que confiesa es quien debe estar dispuesto a aceptar dignamente la respuesta, pues ha perdido el privilegio de elegir. De lo contrario, no dar ninguna información y resignarse a la pérdida, aprendiendo de la experiencia.

¿Cuándo podemos darnos cuenta de que en realidad estamos confundidos? Lo importante es revisar nuestra propia madurez emocional y cuánto nos conocemos a nosotros mismos. Esto significa saber cuáles son nuestros valores y principios y observar los del otro para saber si son compatibles. En caso de que la respuesta sea afirmativa y la persona nos agrade, es viable probar una relación teniendo claro que todo cambia, nada es permanente y que de los errores se aprende. El hecho es que uno debe tener coraje para afrontar los resultados, sean estos los deseados o no.


Irina Villagra

Psicóloga clínica, docente y psicoanalítica

¿Por qué se pueden invertir los papeles tarde o temprano? Para el ‘yo ideal’ femenino resulta sumamente halagador sabernos admiradas, amadas y deseadas. El ‘yo ideal’ es la instancia psíquica de lo imaginario, omnipotente y perfecto; su sensibilidad es tal, que saber que alguien deposita en nosotras sus ilusiones y nos vuelve su objeto de amor y admiración produce un goce interno que no siempre se hace consciente, pues tiene su razón de ser en nuestro narcisismo más primario. De allí que al perderlo su ausencia haga falta, porque quien suspiraba por nosotras nos devolvía en una especie de reflejo nuestra propia imagen transfigurada por la idealización.

Quien siente que los sentimientos no son recíprocos, en este caso el hombre, emprende la retirada en busca de una relación más gratificante y menos asimétrica en la que pueda realizarse plenamente.

¿Qué errores no cometer en esos casos?  Lamentarse 'por lo que pudo haber sido y no fue' es, con frecuencia, la actitud que asumen aquellas mujeres que necesitan de un amor narcisista, en el sentido que éste les ofrece la satisfacción de las necesidades afectivas y de atención que en otras etapas de la vida no tuvieron una respuesta adecuada.

Siempre es bueno expresar nuestros sentimientos pero no debemos confundir este hecho con la seguridad de que estos tendrán el efecto que esperamos.

Si la otra persona ya inició una nueva relación debemos respetar los rumbos que decidió dar a su vida y hacer nuestro duelo personal por la pérdida. La satisfacción de lo vivido siempre perdurará si fue genuino, y si no,  con el paso del tiempo se tornará igualmente en un grato recuerdo.

¿Cuándo podemos darnos cuenta de que en realidad estamos confundidos? Cuando el  compartir con la otra persona se torna placentero, esperado, a pesar de las diferencias entre aquello que queríamos y la realidad. De serlo, estamos en condiciones de dar chance a una relación. El tener actividades, intereses y gustos afines es muy importante al momento de tomar decisiones en ese sentido. En el mismo plano de importancia, la atracción física que pudieran sentir ambos integrantes de la futura pareja.


¿Qué harías en el caso de Lizeth y Camilo?

Silvia Camelo

'Yo definitivamente lo buscaría, lo llamaría y le preguntaría si sigue solo, si no tiene novia y empezaría a conquistarlo. En el caso de que tenga pareja analizaría cuál es la actitud de él hacia mí. Si veo que todavía le gusto, lo invitaría a salir hasta que caiga (risas). Pienso que estaría yo primero que la novia'.


Carol Riaño

'Insisto y utilizo todas las armas que estén al alcance de mis manos para volver a conquistarlo. El problema es que después de utilizar las reglas del juego propias, se pasa a utilizar las reglas del juego de él. Sin embargo pienso que hay que insistir, pues creo que el que lucha gana y lo que es del cura a la iglesia llega'.


Carmen Ángel

'Eso pasa por el ego de uno. A mí me gusta tener un hombre que me conquiste y hacerme la interesante, pero luego cuando uno se da cuenta de que le gusta  y que ya no es el centro de atención de él, llega el problema. En el caso de Lizeth no diría nada. Por lo general mi orgullo no me lo permitiría, aunque sé que definitivamente el problema está en creernos indispensables para alguien'.


Andrea Abreo

'Intentaría acercarme a él buscando que otra vez se fijará en mí, pero si ya tiene una relación con otra niña dejaría que las cosas se dieran sin presión'.

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