sábado 16 de noviembre de 2019 - 12:00 AM

Todo se derrumbó: ¿y la mascota

Suena la canción de Emanuel (“Todo se derrumbó) y usted está mirando los ojitos de ese peludito que es, por estas fechas de despecho, el único ser que le acompaña. Pues bien, si su corazón está roto no solo por el divorcio, sino también porque tendría que dejarlo, prepárese... para negociar. Solo así podrá garantizarse seguir viendo la hermosa carita de su mascota.
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Para Alejandro y Mariana, dos diseñadores de 30 y 26 años respectivamente, la relación había terminado: ella quería viajar, él quería emprender su propio negocio. Aunque la ruptura se había dado en los mejores términos, al principio, la situación cambió cuando tuvieron que hablar de Lucas, su cachorro adoptado de un año.

“En ese momento las cosas iban muy bien entre los dos. Llevábamos tres años de casados y creíamos que íbamos a estar juntos por mucho tiempo, así que decidimos adoptar a Lucas. Por supuesto, ambos nos aferramos mucho a él: era el compañero de ejercicios de Alejandro y mi mejor amigo cuando me sentaba a crear mis diseños”, cuenta Mariana.

Para su familia y sus amigos fue una sorpresa: si habían podido dividir tan tranquilamente sus bienes y tan amigablemente el final de su relación, ¿por qué no podían ponerse de acuerdo sobre su cachorro?

“La gente piensa que los perros son un objeto y nada más. Pero en otros países ya tienen derechos. Cómo no te va a doler dejar a ir a un ser que te acompaña en las noches, que te busca por la casa, que te recibe con tanto amor. Por supuesto que sé que no son personas, pero tú sientes cariño hacia ellos, los llevas al veterinario, ves sus caritas felices. Hombre, no es como negociar quién se queda con un sofá”, explica Mariana.

Y es verdad. A medida que los seres humanos evolucionamos como sociedad, somos más empáticos con los animales domésticos (aunque deberíamos serlo con todos), como gatos y perros: estos últimos dejaron de ser lobos salvajes porque quisieron nuestra compañía... y claro, nuestra comida. Pero se quedaron con nosotros y eso cuenta.

De hecho, la Corte Constitucional, mediante la sentencia C- 467 de 2016, declaró a todos los animales como “seres sintientes”, lo que significa que usted no tiene derecho a maltratarlos y que en caso de hacerlo, recibirá las sanciones correspondientes.

Pero, ¿qué pasó con Lucas?

“Finalmente, tras un día de discutir casi toda una tarde, Alejandro y yo decidimos que me quedaría con Lucas. Fue un momento muy triste para los tres, porque Lucas podía sentir la tristeza de Alejandro y claro, yo no quería que él estuviera mal tampoco. Pero me sentí tranquila de tener a Lucas conmigo”, cuenta Mariana.

En Colombia, como los animales aún son propiedad según el código civil, lo mejor será que abogue bien su caso con su expareja.

No es fácil dejar a ir a una mascota querida, ya sea por su fallecimiento o por un divorcio. ¿Cómo negociar? Expertos le explican qué dice la ley y cuáles son las recomendaciones al respecto.

¿Qué dice la ley?
El abogado Jorge Alberto Celis Correa, magíster en Derecho y director general del grupo jurídico Celis Correa explica qué dice la ley en cuanto al tema de las mascotas si se produce una ruptura de la pareja: “La ley colombiana no estipula una regulación de visitas o de patria potestad para las mascotas como sí se maneja, en el caso de los divorcios, cuando hay menores de edad. Aunque son seres sintientes, no tienen derechos”.
Es triste, pero aunque en países como España, Argentina y Australia se tramitan proyectos para que los animales tengan derechos, en Colombia no está regulada su tenencia a menos que se trate de animales silvestres o en casos muy específicos de maltrato animal.
Así que si usted adora a su mascota, pero su próxima expareja también, entonces tendrá que aprender a hablar con calma y sensatez.
“Si se da un divorcio, las mascotas entrarían en un proceso de conciliación ante un comisario de familia donde en un acta de conciliación quede la constancia de cómo se hará la repartición de bienes y, en este caso, entrarían ellas. Se podría hablar incluso de un régimen de visitas, pero no hay una ley que regule el tema como tal”, señala Celis Correa.
Si la situación se pone tensa y, definitivamente, ninguno quiere dar su brazo a torcer, el abogado recomienda: “en últimas, si no se llega a una solución entre las partes, el comisario o comisaría de familia tendría la potestad de hacer unas recomendaciones con base en quién adquirió la mascota y quién tendría la capacidad de sostenimiento. Para efectos jurídicos, la vía es la conciliación”.
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