viernes 23 de abril de 2010 - 10:00 AM

Un talento joven, construido con firmeza

Combinar su profesión de arquitecto y actor, ha sido el principal ‘papel’ que Carlos Manuel Vesga ha tenido que interpretar en el transcurso de su vida.

Este joven y talentoso actor bogotano, nacido el 30 de enero de 1976, estuvo vinculado al grupo de teatro de su colegio, y luego en sexto grado se dedicó a la música, pues siempre ha estado cerca del arte.

Cuando representó a ‘Wilson’ en Pobre Pablo, aplazó sus estudios de arquitectura en Bogotá para irse a Nueva York a estudiar en la escuela de actuación Lee Strasberg. Posteriormente viajó pensando en que se iba a divertir, pero descubrió la importancia de la actuación y el compromiso que tiene como actor.

Sin embargo, un poco antes buscó al amigo de su mamá, Kepa Amuchástegui, y éste le aconsejó consultar algún material de estudio. Cuando regresó se fue a restaurar una casa en Cartagena y luego lo llamaron para un pequeño papel en ‘El fiscal’.

Luego de participar en importantes proyectos televisivos en Colombia como Pura Sangre, Floricienta, Soñar no cuesta nada y Pobre Pablo, ahora Carlos Manuel se ha ganado el corazón y el ‘odio’ de los televidentes de ‘Amor Sincero’, producción de RCN en donde interpreta a Samuel el padre de ‘Estrellita Romántica’, protagonizada por Rafaela Chávez y que cuenta la historia de la cantante de la tecno-carrilera, Marbelle.


preguntas y respuestas

Vanguardia Liberal habló con Carlos Manuel y esto fue lo que nos contó de su vida y de su personaje.

V.L.: Defínanos su personaje en la novela ‘Amor sincero’.

C.M.V.: Un hombre completo. Con virtudes y defectos. Una persona buena que, como todos, a veces actúa heroicamente y a veces flaquea y comete errores.

V.L.: ¿Qué aportes le ha hecho o le hizo Marbelle al personaje para su interpretación?

C.M.V.: Dado que su papá nunca quiso figurar y se mantuvo ‘en la tras escena’,  fue clave toda la información que ella, valiente y generosamente me proporcionó. Fue ella quien me ayudó a entender la psiquis de su padre (o por lo menos acercarme a entenderla). Desde cosas esenciales como su manera de querer hasta  detalles de sus ‘muletillas’ físicas. Marbelle dio los cimientos sobre los que pude yo, con la ayuda de Rodrigo Triana, Mónica Agudelo y Marcela Benjumea, construir y darle forma al personaje.

V.L.: Cómo ha sido esta experiencia actoral.

C.M.V.: Maravillosa. Una oportunidad extraordinaria de trabajar con gente que admiro, de conocer gente buena y talentosa y retarme yo, como artista dramático.

V.L.: Cuál ha sido el ambiente en las grabaciones.

C.M.V.: Absolutamente profesional, lo que no quiere decir que no nos divirtamos y nos riamos a veces como idiotas. De hecho yo diría que el rigor, el respeto y la disciplina son los que permiten un verdadero goce del trabajo.

V.L.: Mujeres como Indira hay muchas. ¿Se ha encontrado con ese tipo de mujeres en su camino?

C.M.V.: Me han dejado saber que les intereso (risas), pero no han sido tan insistentes –tristemente- (risas).

V.L.: Cómo ha sido la experiencia de trabajar con Rafaela.

C.M.V.: Un aprendizaje  y una alegría constantes.Su talento, belleza (es una persona integralmente hermosa) y su infancia que a pesar de trabajar en lo que trabaja no ha perdido la frescura, fueron cosas que no dejaron de sorprender y enternecerme.

V.L.: ¿‘Estrellita romántica’ heredó de su papá la música?

C.M.V.: Ciertamente no (risas). Marbelle fue muy clara en que su papá no puede ni siquiera aplaudir con ritmo.

V.L.: Qué tal es Carlos Manuel para la música. Cuál es la que más le gusta.

C.M.V.: Melómano total. Canto desde que tengo memoria y he tenido clases de técnica vocal desde los cinco años (tal vez desde antes). Me sé un par de canciones en guitarra y no aporreo tan mal el piano. Me gusta la música buena (risa). Desde la música antigua (Edad Media, Renacimiento y Barroco) hasta Rock Sinfónico y Nueva Trova, pasando por Piazzolla, jazz, etc. Favoritos de todos los tiempos: Bach, Peter Gabriel,  Keith Jarrett, Bela Fleck, Silvio Rodríguez…

V.L.: Qué ha sido lo más fácil y lo más difícil en la interpretación de Samuel.

C.M.V.: Fácil y difícil al mismo tiempo: trabajar con gente tan absurdamente talentosa como Marcela Benjumea. Fácil porque el juego, la sana dialéctica que se debe dar entre actores  y que les permite sostener esa realidad ‘otra’ en escena, con ella se da sin mayor esfuerzo. Difícil… no realmente. Retador más bien, porque precisamente un talento monumental como el de ella demanda respuesta a su altura: en una escena con ella es imposible no sacar lo mejor que uno tiene, si no, se muere arrollado (risas).

V.L.: En qué se parece Carlos Manuel a Samuel

C.M.V.: Somos personas buenas y tratamos de serlo aunque a veces fallemos. Queremos de verdad. Somos de ‘Amores Sinceros’ (risas).

V.L.: Qué propuestas actorales están en el tintero

C.M.V.: Teatro. Se le sacará el tiempo. He estado escribiendo bastante, sobre todo con mi mejor amigo Ricardo Silva Romero y tenemos ya varias cosas para medios varios (Teatro, radio, cine…). No hay afán con eso, pero ahí vamos.


Preguntas rápidas

Un sueño recurrente: No recuerdo alguno. Pero veo cosas en mi cuarto por las noches (risa).

Una pesadilla: Las cosas que veo no son las más bonitas (risa).

Además del talento actoral qué otro quisiera tener: No se trata de talento, pero me hubiera gustado educarme para bailar danza contemporánea y como músico profesional. Ahora, un talento que sé que no tengo es el de hacer plata, y no me vendría mal. (Risas).

La comida que más disfruta: La que se come en buena compañía.

El proyecto del 2010: Permitirme ser feliz tranquilamente (es el proyecto permanente).

Qué le queda grande: La ropa talla L.

Qué le gustaría aprender: Nadar Mariposa.

Qué le quita el sueño: Los vecinos oyendo tropipop.

Su mayor anhelo: Estar tranquilo conmigo mismo.

¿A quién le reza?: Canal privado con Dios, la Virgen y conmigo mismo.

Qué viaje ha soñado hacer: El Caribe. Conozco partes, pero me gustaría pasar más tiempo allá.

Un lugar para pasar un rato feliz: La Fiesta de ‘La fiesta inolvidable’ (Peter Sellers, dirigida por Blake Edwards) ¡Daría lo que fuera porque me hubieran invitado!

De qué se arrepiente: Del silencio.

Qué quería ser cuando niño: Uno de Les Luthiers o amigo de Astérix y Mafalda.

Una promesa por cumplir: Leer la Odisea ¡Qué vergüenza!

Un capricho: Uno de los de Paganini.

Una canción: ¿Solo una? Difícil… Mercy Street, de Peter Gabriel y dos de contrabando ¿Sí? Wond’ring Again de Jethro Tull y The way it is, de Bruce Hornsby.

Qué lo hace reír: Que otros se caigan.

La última vez que lloró: Viendo una obra de teatro del Festival acá en Bogotá. ‘Guerra’.

Qué le falta a Colombia: Tener estaciones, gente alta, restaurantes Indios, sentido del humor…

Qué le sobra: Los miedos y los que los producen…

Un ídolo de infancia: Linterna Verde, Long John Silver (La Isla del Tesoro).

Su mayor locura: Coger un avión a una ciudad que no conocía, únicamente a conocer a alguien que tampoco conocía.

A qué le teme: A tantas cosas… ¡Soy miedoso! Pero tal vez a mí, más que todo. Bueno, y a las arañas.

Qué tiene en la mesa de noche: Un monstruo de peluche, un collage y el angelito de plata que me dieron en el bautizo de mi sobrino.

Qué colecciona: Álbumes del Mundial de futbol. Llenos desde España ’82.

Un color: Azul.

Un libro: Matadero 5, de Kurt Vonnegut

El número de la suerte: No tengo… me gusta el 9.

Fruta favorita: Feijoa, Lulo… cosas ácidas.

 

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