domingo 05 de abril de 2009 - 10:00 AM

Un viaje exótico

Tienen en común que son colombianas y que han vivido y viven en los destinos menos comunes.

Maribel Mejía vive en el lejano oriente y se ha adaptado muy bien a la comida cruda, una de las especialidades de la región.

Mónica Daza vive en Malta y no puede estar más feliz. Es una isla con mucha historia y la comida mediterránea, así como los veleros que atracan en el puerto todos los días, no la han dejado regresar a Colombia.

Silvia Juliana Rojas Rueda es la más viajada. Esta santandereana ha recorrido casi toda Europa y vivió hasta diciembre en la cuna del famosísimo grupo U2.
Vanguardia Liberal habló con ellas y descubrió lo más raro y lo mejor de sus extraordinarios destinos.

El sol naciente y la comida cruda

Maribel Mejía se fue a ver a su hermana que cursaba una pasantía en Tokio y, contra todos sus pronósticos, se casó con un nipón.

Los hombres japoneses tienen fama de machistas desde el punto de vista occidental. Es tradición que las mujeres caminen atrás de los caballeros y que los hombres entren primero al ascensor.

No parece muy atrayente para una mujer preparada y culta como Maribel.

Pero su esposo la conquistó. 'Reconozco que mi esposo es diferente a otros japoneses y eso fue lo que nos acercó', señala Maribel.

No fue difícil adaptarse, porque su filosofía es sencilla. 'Hay extranjeros que se quejan mucho de Japón… si es así, deberían considerar estar en otro lugar. Yo sabía que tenía que adaptarme y eso hice.

'Mi esposo trabaja como ingeniero de sistemas  desarrollando tecnología. Yo trabajé durante seis años y medio como  consultora de mercadeo y ahora me dedico a vivir y conocer más el Japón, una cultura y una vida que no había disfrutado por estar trabajando.

'Japón es un país muy organizado, limpio y las leyes son cumplidas por la mayoría'.

Casi todo en Japón es diferente. La tecnología y la capacidad de tolerancia a la diversidad es una de las cualidades del pueblo japonés, que recientemente aceptó el matrimonio entre la comunidad LGBT.

'La tecnología está adelantada mil veces... siempre hay algo nuevo. En tres meses tu teléfono es viejo, en seis lo es tu computador… ¡hay que verlo!
'También están los baños públicos; eso sí deberíamos aprender de Japón. Son espacios comunes y están por todos lados, siempre limpios y con papel. Incluso, muchos de ellos tienen duchas internas'.

También la gente es distinta. 'Creo que las demostraciones de afecto son muy diferentes a las nuestras. Son menos expresivos. Eso sí, son muy posmodernos.
'Las personas se disfrazan como personajes de anime y es un estilo de vida. Hay un movimiento muy fuerte en ese sentido y a mí me parece súper raro, a veces pienso que les falta un tornillo'.

A pesar del progreso, los japoneses no dejaron de sentir la crisis financiera y como en España e Inglaterra, los primeros en ser señalados son los extranjeros.
'Me he sentido discriminada y creo que la mayoría de extranjeros de alguna forma hemos sufrido algún tipo de discriminación. Ahora es más fuerte que antes porque con la crisis, los primeros despedidos de sus trabajos fueron los extranjeros. Se están cuidando, por lo cual el trabajo es sólo para japoneses'.

En  cuanto a la comida, Maribel señala que una vez que se hizo a la idea de que es exótica, más fácil le fue disfrutarla.
'Hay que probar y probar sin pensar mucho... y más cuando se trata de comidas crudas. Luego de que las pruebas, te das cuenta de que no era tan malo y que puede llegar a ser muy saludable'.

¿Malta qué?

Malta es una maravillosa isla mediterránea, puerto de cruceros y patrimonio de la Unesco.
Antes de llegar a su paraíso, Mónica Daza viajó primero a Barcelona en el 98. 'En esa época, la situación de orden público en Colombia estaba terrible'.

Mónica tenía la intención de volver, pero la vida le tenía deparadas sorpresas positivas y ya no pudo regresar.
'Empecé a trabajar con arquitectos de nombre y a hacer proyectos geniales, por eso decidí quedarme en Europa'.
Viajó por el viejo continente hasta que Malta la retuvo. 'Estoy haciendo proyectos geniales en la Isla, en realidad estoy feliz y mi amor por mi carrera ha hecho que no vuelva a Colombia'.

Vista en el mapa, Malta es una isla pequeña, pero está llena de historia. Mónica vive en Valleta, la capital que es patrimonio histórico de la Unesco.
'Esto es lo mejor de Malta. Siempre hay turistas por las calles tomando fotos, pues en cada esquina hay algo interesante.
'Las iglesias se imponen en la arquitectura de la ciudad, la estructura de los balcones es preciosa. Desde todos los ángulos ves el mar, yates, veleros y cruceros, pues es un punto clave ya que está en medio del Mediterráneo'.
El mar Mediterráneo también obra maravillas en la comida y para Mónica Daza, es la mejor.

La gente de la isla es profundamente devota y aunque Mónica no lo es tanto, respeta sus costumbres.
'La gente es muy simpática y amable, aunque están un poco atrasados tecnológicamente, porque apenas hace una año adoptaron el euro como moneda.
'Lo mas raro para mí es que son demasiado conservadores y católicos, un poco como Colombia, pero aquí en cada esquina hay una iglesia, que son monumentos importantísimo para los malteses.
'Jamás me he sentido discriminada. Por el contrario, sobrevalorada en muchos casos. Los malteses aprecian mucho tu voluntad para trabajar y tu experiencia seas de donde seas'.

Una maravilla del mundo

Después de recorrer Italia y Francia, Silvia Juliana Rojas Rueda viajó a Belfast, capital de Irlanda del Norte, en junio de 2007.
Llegó a Belfast gracias a una beca en derecho en la Universidad de Belfast, en convenio con la Unab.

'El Estado Libre Irlandés era el nombre de Irlanda del Norte antes de que se separara del Reino Unido en 1949.
Era miembro de la Mancomunidad Británica de Naciones y, en una situación similar a Canadá, Australia o Nueva Zelanda, reconocía al monarca de Gran Bretaña como el Jefe de Estado y Soberano del pueblo irlandés.

Después de ese año, el país se convirtió formalmente en una república adoptando su nombre actual, República de Irlanda.
'Belfast (en donde estuve viviendo la mayoría del tiempo), me pareció una ciudad que está saliendo de un conflicto por el que tuvo que atravesar durante muchos años.

'Es una ciudad elegante, donde hay un auge de modernización inspirada por el Reino Unido. Hay barrios en donde todavía puedes oler el conflicto entre protestantes y católicos. Hay barrios que están divididos por muros'.
El enfrentamiento entre protestantes y católicos ha traído graves consecuencias para el pueblo de Irlanda. U2 y The Cramberries tienen canciones sobre el tema.

Con estas características, ¿qué le gusta a Silvia Juliana Rojas de Belfast?
'Me gustan mucho su música y su literatura. Me gusta su gente, la calidez de ésta; su historia, el ambiente universitario, su arquitectura... ¡el verde! Claro que el clima sin lugar a dudas no es el más agradable; llueve demasiado'.

Además del clima poco agradable, hablar de política tampoco resulta pertinente en Belfast. Con un ambiente tan caldeado, se corre el peligro de ofender a alguien.
Claro que con una Guinnes, la posible indiscreción podía quedar superada… o ponerse peor.
'Los irlandeses toman demasiada Guinnes, la cerveza originaria de la República de Irlanda, la más famosa.

'Por ejemplo, van a trabajar y a medio día salen a un pub a tomar unas cuantas cervezas antes de volver al trabajo'.
Nada es poco común. Además, los irlandeses 'son muy cordiales y reciben a todo el mundo de la mejor manera.  Una vez me dijeron ‘fucking’ latin’, pero era un borracho con quien me indigné porque al saber que  era colombiana pensó que estaba cargada con gramos de cocaína por todas partes'.
-¿Y la comida?

'La comida en realidad no es la gran cosa. Espero que ningún irlandés lea ésto pero su plato principal era una especie de puré de papa con una morcilla a la que le tienen un nombre especial'.  

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