domingo 20 de septiembre de 2009 - 10:00 AM

Violencia escolar

Me preocupan los índices de violencia escolar, ya que al no tomar medidas de fondo la situación se podrá salir de las manos de las autoridades. Como padre de familia he tratado de implementar la disciplina de la cuál nos habla en sus artículos, basada en la demostración del respeto mutuo, donde se tolere la forma de ser de los demás.

Esto implica el respeto por los compañeros de estudio y sus profesores, aceptando las diferencias, aprendiendo de ellas y evitando la violencia cuando exista confrontación de posiciones o ideas. ¿Qué podríamos hacer?

RESPUESTA

Distinguido padre de familia: A pesar de los programas que vienen desarrollando algunas instituciones educativas enfocadas a fortalecer el respeto y la convivencia, se siguen incrementando los casos de violencia al interior de los establecimientos educativos donde la delincuencia, el maltrato, la droga, el sexo prepago, el vandalismo y otros vicios coartan la misión sagrada de formar integralmente a nuestros hijos.

Pero ¿qué ha venido pasando? ¿cuáles podrán ser las causas de tan irrefrenable comportamiento? Estos factores de descomposición social tienen como asidero los problemas familiares por la irresponsabilidad de algunos padres, la carencia de comunicación asertiva en el hogar, separaciones, divorcios, maltratos físicos, emocionales o vacíos afectivos que afloran de diversas maneras en  su relación escolar.

He ahí la importancia de los programas desarrollados en las escuelas de padres que pretenden formar integralmente a papá y mamá para que complementen los procesos de formación que se vienen implementando con sus hijos en las instituciones educativas.

REFLEXIÓN

Educar y reprender desde temprana edad a los hijos evita en gran medida tenerles que castigar o tal vez enterrar ¡antes de tiempo!
Llegó la revolución de los valores en la familia donde papá y mamá se preparen intelectualmente para conocerles integralmente.

Los factores de riesgo delincuencial se minimizan cuando desarmemos el corazón y aprendamos a escuchar, comprender, valorar y respetar a nuestros chicos, evitando maltratarles o reprenderles con violencia. Debemos inculcarles valores espirituales, una fe viva y operativa, enseñarles a escoger sus amistades, mantener disciplina en actividades deportivas o lúdicas y estar ahí, cerca, como sus facilitadores y amigos incondicionales.

Busquemos espacios de integración y formación en la Cruz Roja Juvenil o los grupos Scouts de Colombia, actividades deportivas, cines familiares de días sábado y domingo, caminatas ecológicas, música y teatro. Papá y mamá: Los hijos son nuestra mayor responsabilidad.

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