miércoles 10 de junio de 2020 - 12:00 AM

¿Y cuál es el color piel? Es hora de erradicar el racismo

Los recientes acontecimientos relacionados con el racismo, tanto en el mundo como en Colombia, nos han despertado a una realidad que aún persiste, pero que olvidamos: la población afrodescendiente sigue siendo víctima de la discriminación.
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Algunos años atrás, en el colegio enseñaban a los niños y niñas que el “color piel”, era ese color rosado que se aplicaba a la figura humana.

Afortunadamente, hoy somos más conscientes de que el color de piel no es uno solo y que el hecho de que sean diferentes no nos hace distintos: somos iguales en derechos.

¿Verdad?

Quisiéramos pensar que sí, pero hechos recientes como el abuso policial que por su origen, el afrodescendiente, que se expresa en su color de piel, tanto en Estados Unidos, con los casos de George Floyd y Anderson Arboleda nos demuestran que algunas instituciones e incluso, cada uno de nosotros, con chistes y burlas, seguimos promoviendo la discriminación.

Santander no es la excepción.

A Karol Viviana Mejía Centeno estaba en la universidad, de la que se graduó apenas el año pasado, cuando un incidente la hizo aún más consciente de la discriminación que todavía vive la población afro en el departamento.

Fue acusada de plagio sin ser escuchada, pero sus docentes no la reconvinieron por este hecho en sí: sus palabras se referían más a su color de piel, a su origen, que a la situación en sí.

“Fue la forma como se referían a mí y dudaron de mis capacidades. La discriminación no es que te digan negro, sino el señalamiento por tu color de piel, de tus orígenes, de tus creencias”, cuenta Viviana.

Todavía se le quiebra la voz al contarlo.

Viviana explica cuál es la situación de la población afro en el departamento.

Karol siempre fue activista por los derechos de la población afro en Santander y no duda en reconocer que, a pesar de todo lo que se ha avanzado en cuestión de reconocimiento, persisten muchos prejuicios que es necesario derribar.

“Esta sociedad juzga a los seres humanos por el color de su piel. Si eres blanco puedes salir adelante, y si eres negro tienes que luchar para avanzar a cada paso, y aun así no sales adelante. Luchar por los derechos y dignidad de las comunidades, nuestras comunidades sí sirve, transforma mentes e invita a cambiar paradigmas racistas de las sociedades que construimos con tanto esfuerzo y hoy nos asesina impunemente”, cuenta Viviana.

¿Cuántas veces ha hecho un chiste discriminatorio sin ser consciente? ¿Cuántas veces ha pensado que el origen, el sexo, las creencias, la orientación sexual o la identidad de género son suficientes para juzgar a una persona?

Este momento de incertidumbre mundial nos puede ayudar a reflexionar: el “color piel” no es uno solo, es multicolor y eso es hermoso.

“No estamos en contra de nadie porque sea blanco. Estamos en contra de los que practican el racismo. Estamos en contra de los que dejan caer bombas sobre otra gente porque da la casualidad de que tienen piel de una tonalidad distinta”.
Karol Viviana Mejía Centeno. Activista.
¿Cómo acabar con el prejuicio?

Katryn Orcasita, Coordinadora regional de comunicaciones e investigadora de la Fundación Lúvo, explica que “el racismo es una herencia colonial, que, las personas llevamos encarnada en la piel, en nuestros sentires, en nuestras relaciones sociales que van de generación en generación y que han sido instituyentes de formas de organización, jerarquización y explotación de la vida misma, de los cuerpos y de los territorios”.

¿Por qué persiste la creencia de que la “piel blanca” es el “color de la piel”?

“No creo que aún persista la idea de que la piel blanca es el verdadero color de la piel. Pienso que las reflexiones políticas, económicas, sociales y académicas en torno a los movimientos y luchas indígenas, afrodescendientes, campesinas, LGBTIQ + y feministas han permitido difuminar esa idea. Sin embargo, las relaciones sociales de producción y de reproducción de la vida sí están sustentadas en ideas como la raza, el género y la clase, que conllevan a creencias, prácticas y a la creación de instituciones y tecnologías de esclavización, explotación y opresión de los cuerpos que han sido racializados, etnizados y feminizados. Pues no se puede desconocer que el actual sistema-mundo capitalista se desplegó y se ha desarrollado sobre la base de prácticas como la trata de personas negras, el genocidio de los pueblos originarios y la violencia sexual sobre las mujeres. Y que hoy el modelo económico neoliberal se sigue sustentando en la trata de personas, la precarización de las vidas negras, indígenas, feminizadas y empobrecidas”.

¿Por qué persiste el racismo en nuestra cultura?

“El racismo es una herencia colonial, que, las personas llevamos encarnada en la piel, en nuestros sentires, en nuestras relaciones sociales que van de generación en generación y que han sido instituyentes de formas de organización, jerarquización y explotación de la vida misma, de los cuerpos y de los territorios.

Y persiste, porqué los primeros procesos de descolonización se hicieron sobre las instituciones y las normas que conllevaron a la creación de los Estados-Nación pero no sobre las relaciones sociales de producción y de reproducción de la vida, las cuales, siguen sustentadas en ideas como que el ser humano no hace parte de la naturaleza y de que hay vidas-cuerpos-territorios que importan menos que otras o que valen menos que otras. Que son objetos, cosas o que son incapaces de alcanzar el nivel de desarrollo impuesto por el sistema capitalista, como si fuesen residuos de una época.

“El racismo persiste porque no hemos descolonizado nuestros cuerpos, nuestras memorias, nuestra historia, nuestra cotidianidad, porqué seguimos sin escuchar lo que tienen por decir los pueblos originarios o afrodescendientes, porque parece que estamos muy a gusto con la fragmentación y organización de la vida en base a privilegios que cuestan vidas”.
Katryn Orcasita, Coordinadora regional de comunicaciones e investigadora de la Fundación Lüvo.

¿Cómo podemos cambiar y qué se requiere?

Conforme pasa el tiempo, las personas somos más conscientes de las implicaciones que tienen los tonos de piel y los lugares que se ocupan en la estructura social.

Pienso que, para transformar las relaciones sociales basadas en el racismo, debemos acudir a las memorias milenarias de los pueblos originarios, negros e indígenas, así como a esas otras historias que no hacen parte de la historia oficial. Como, por ejemplo, para el caso de Santander, ir más allá de la historia sobre Geo Von Lengerke, a quien se supone le debemos el despertar comercial, financiero e industrial, pero y qué pasó antes con los pueblos indígenas que habitaban estas tierras o con las personas negras que fueron traídas del continente africano para ser esclavizadas”.

$!¿Y cuál es el color piel? Es hora de erradicar el racismo

Así mismo, la investigadora Doris Lamus, socióloga y doctora en Estudios Culturales publicó en 2014 su libro “Presencia histórica y procesos organizativos afrocolombianos en Santander” donde realiza un análisis de la situación de la población afrodescendiente en Santander y cómo ha sido su presencia en el departamento, particularmente en Girón, San Gil y Socorro, la boga en el Río Grande y en el Magdalena Medio.

El libro también narra los procesos organizativos de la población en el departamento.

La investigadora Doris Lamus, socióloga y doctora en Estudios Culturales publicó en 2014 su libro “Presencia histórica y procesos organizativos afrocolombianos en Santander” donde realiza un análisis de la situación de la población afrodescendiente en Santander y cómo ha sido su presencia en el departamento, particularmente en Girón, San Gil y Socorro, la boga en el Río Grande y en el Magdalena Medio.

El libro también narra los procesos organizativos de la población en el departamento.

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