Una investigación internacional demostró que los jóvenes no entienden lo que leen. ¿Será verdad? Esta es la oportunidad perfecta para preguntarnos: ¿Cuál fue el último libro que leímos? No, el asunto no es recitar la sinopsis que encontramos por internet. El tema es: ¿Realmente cuánta cercanía tenemos con lo que leemos?

Publicado por: Belkys P. Esteban Daniel Rojas Valenzuela Juan Carlos Posada
No se puede negar la realidad: en clase hay textos que son muy aburridos y ante los cuales no podemos evitar bostezar apenas pasadas las primeras páginas. Pero tampoco podemos negar lo evidente: ¿en realidad les damos una oportunidad a esos textos? ¿A algún texto, ya que viene al caso? No nos dejamos envolver por los libros. Los vemos “gordos” –con muchas páginas y pesados- y los evitamos como si se trataran de una plaga o del peor castigo.
Pasan las tardes enteras y nos quejamos de aburrimiento, a veces no hay nada que ver en Facebook, ni en Twitter. Y a nuestro lado, descansa un libro que puede ser mágico, llevarnos a lugares que ni soñamos y sin movernos de casa, tan emocionante como internet, y sin embargo… ahí lo dejamos.
Y si acaso lo utilizamos, es solo para mirar el título y buscar el resumen en la red y salvar así nuestra asignación de clase.
Es cierto, existen excepciones, pero cada vez son más limitadas. No en vano, un estudio demostró que uno de cada dos jóvenes no entiende lo que lee. Y, porqué no decirlo, seguramente no le da una oportunidad real a la lectura.
El Informe del Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes o Informe Pisa, reveló que un estudio solicitado por gobiernos de diferentes países, dice que tristemente no entendemos lo que leemos.
Y eso que según el mismo estudio ¡hemos mejorado!
Este estudio se realiza en ciclos trianuales en los que se evalúan competencias en lectura, además de matemáticas y ciencias. Es decir, aquí estamos fallando: no estamos comprendiendo. Es como si viéramos las letras, pero no pudiéramos entender lo que significan.
Claro, no sucede tan así, pero es igual de triste porque sabemos qué significan las letras, solo que no ponemos suficiente atención, no nos interesa, o es demasiado complejo para nosotros.
El único alivio es que no solo es culpa de los jóvenes. Según el estudio, el tema salarial y las muchas asignaciones de los profesores provocan que no cumplan con amor la tarea de incentivar la lectura. Pero aunque cada uno tiene su responsabilidad, culpar a los demás no es lo mejor. Si de nosotros depende, tomar un libro y mejorar nuestra educación e incentivar nuestra imaginación, hay que dar el primer paso.
Más adelante, cuando nos enfrentemos a nuestros trabajos, todas esas emociones e ideas que leemos no servirán mucho más de lo que podríamos pensar.
Promotor de literatura infantil y Juvenil
Editorial Alfaguara
¿Qué estamos leyendo?
“La editorial tiene un plan estructurado para organizar la literatura con base en las disposiciones del Ministerio de Educación y en una buena orientación hacia lo que deben leer los jóvenes. En ese orden de ideas, los chicos en primaria leen textos con ilustraciones y un tipo de papel especial, que puedan manipular e incluso llevar a la boca, que no desprenda tinta y que tenga un lenguaje natural de lectura de imágenes.
En esos primeros años se busca es que los niños tengan acceso a autores reconocidos. En primero hay un premio, Hans Christian Andersen, de ilustración y escritura para que haya un acercamiento hacia esas obras. Se tienen en cuenta los libros que los acercan a las necesidades de otros niños y cómo viven.
En la secundaria se conocen los grandes autores y a los escritores que están en boga. En sexto y séptimo grado se muestran textos de aventuras y lo sobrenatural como el vampirismo, porque lo recomendado es la literatura de fantasía que va de la mano con el desarrollo emocional en la preadolescencia.
A partir de octavo grado empiezan a ver literatura colombiana, en noveno latinoamericana, y en décimo y undécimo se realiza un enfoque hacia los grandes autores universales”.
1. ¿Por qué no están entendiendo los jóvenes lo que leen?
“Son varias razones. En esencia creemos que la principal puede ser la falta de concentración, que puede tener su origen en diversas situaciones que van desde el entorno de los jóvenes donde hay muchos elementos distractores o simple falta de interés. Este segundo ítem (la falta de interés) no es un tema menor. En la Fundación creemos que la primera etapa para que los jóvenes lean y comprendan lo que leen, es que encuentren en la lectura temas que les interesen, que les llame la atención. Que no vean la lectura como un método de aprendizaje aburrido, como una tarea que tienen que hacer, sino como una práctica placentera. Los resultados de las mismas pruebas Pisa muestra que hay una correlación directa entre leer por placer y comprender lo que se lee. Por ejemplo, en las pruebas de 2009 los resultados señalan que las mujeres tienden a comprender más lo que leen que los hombres, y son las mujeres las que también leen más por placer que los hombres.
Puede haber otras razones por las cuales los jóvenes no entiendan lo que leen, arraigadas en el sistema educativo, en que se trabajen en el aula textos demasiado complejos o inadecuados. Creemos que si tan sólo se trabajara seriamente en llevar a los jóvenes textos que sean interesantes para ellos, se lograrían grandes avances en materia de comprensión lectora”.
2. ¿Desarrollan los jóvenes más tarde estas habilidades de compresión o qué pasa con ellos?
“Es muy difícil dar una respuesta a esa pregunta, porque las formas como una persona llega a la lectura son muy distintas, y no hay una estadística que nos pueda acercar a una respuesta certera.
Sin embargo, aunque a los jóvenes que no desarrollen sus habilidades de comprensión lectora en el colegio se les puede dificultar más el proceso en adelante, no quiere decir esto que no puedan desarrollarla. Todo depende de las necesidades que tengan en su vida futura, por ejemplo, si el joven se va a convertir en profesional, lo más probable, independiente de la carrera que escoja, deberá aprender a interpretar los textos que le exige su profesión, o su oficio. También hay personas que terminan apreciando la literatura en una etapa más tardía de su vida. Creemos que hay muchas formas de leer y de acercarse a la lectura, y ninguna debe ser vista como incorrecta, pero si a los jóvenes se les muestra desde temprano que leer puede ser una práctica entretenida que les aporta algo a su vida, si se les da momentos significativos, valiosos en torno a la lectura al menos ellos van a tener la opción de elegir si deciden ser lectores o no, o qué tipo de lectores quieren ser. Si no tienen esas personas o esos libros que los guíen hacia la lectura, simplemente se quedarán con la idea de que leer es una práctica inútil y poco entretenida”.
3. ¿Qué tanto se les pueden creer a estas pruebas o estudios sobre estos temas?
“Las pruebas Pisa tienen credibilidad internacionalmente, y tienen una metodología que nos lleva a pensar que son estadísticas serias, y muy importantes porque gracias a ellas se pueden orientar mejor programas y políticas públicas y privadas de promoción de lectura en el país y en otros países”.














