miércoles 05 de mayo de 2010 - 10:00 AM

¡Acabar con la violencia está en tus manos!

Violaciones a niñas y niños menores de 13 años; quemaduras de primero, segundo y tercer grado a niños y jóvenes por parte de padres que usan esos métodos para implementar castigos, y maltrato verbal por parte de adultos que creen que esa es la forma más adecuada de educar, no pueden volverse el ‘pan de cada día’ en la sociedad. Todos los afectados pueden hablar y recibir acompañamiento si son víctimas de esta clase de acciones.

Aunque decir y más aún, aceptar que se ha sido víctima de alguna clase de maltrato dé pena y temor al rechazo, es necesario romper las cadenas de silencio que existen en torno a los diferentes tipos de violencia que cientos de jóvenes viven. Se debe ser conciente de que denunciarlo romperá con estas prácticas y le dará poder ante los que quieren hacerle daño.  

El maltrato físico, psicológico, sexual y emocional, son sólo algunas de las clases de violencia que viven las actuales generaciones de adolescentes. Denunciarlo y darlo a conocer es el primer paso para erradicar esta clase de problemáticas.

Para Carolina Orjuela, directora de comunicaciones de Profamilia, 'lo más importante es darle a conocer a los jóvenes que ellos tienen  en sus manos el poder para no dejar que esta clase de actividades se sigan dando en su entorno. Ellos deben tener conciencia de que pueden frenar estos actos y de que si no son víctimas, deben denunciar si conocen de alguien que lo sea.'

Y es que el no hablar a tiempo o pasar por alto acciones que afecten ya sea física o emocionalmente a amigos, conocidos o a sí mismos, puede generar muchas consecuencias psicológicas a futuro.

La psicóloga Fabiola Zúñiga explica que 'el ser víctima de alguna acción que afecte la integridad tanto física como mental, y más aún en las etapas de la niñez y la adolescencia, puede causar muchos daños en el futuro adulto, ya que el que las vivió tendrá una autoestima muy baja, carecerá de la capacidad de confiar y generará sentimientos de repulsión hacia las personas que de una u otra manera le recuerden al agresor, razón por la que esta clase de situaciones deben ser tratadas a tiempo para ayudar a mitigar esos traumas'.

En el caso específico de Santander, los índices de esta clase de violencias son muy altos en comparación a los del resto del país, por ejemplo el Departamento registra los más altos índices de violencia intrafamiliar en Colombia y está dos puntos porcentuales por encima del promedio en el país de abusos sexuales que es del 6%.

El sexólogo Agustín Herrera afirma que 'estas cifras son alarmantes, ya que tener un porcentaje tan alto da a conocer que en Santander se están pasando por alto las normas, cosa que puede generar graves secuelas psicológicas en las víctimas, ya que tener un acceso carnal violento y más aún en jóvenes y niños que son las principales víctimas, puede generar problemas socialmente, sin mencionar los que se presenten en términos personales que incluyen su vida sexual, las relaciones interpersonales y la autoestima'.

Ahora, si se tiene en cuenta que este porcentaje sólo contempla las personas que denuncian, el problema tiene  proporciones aún más grandes. Según estadísticas, el subregistro normalmente equivale al triple de lo que revelan los estudios.

'Estos estudios lo que evidencian es la importancia de que se tome una conciencia clara acerca de lo importante que es denunciar la violencia emocional, física y psicológica, hay que tomar conciencia y no permitir que sean vulnerados los derechos', concluye Orjuela.

Así que jóvenes y niños, no les de miedo denunciar estos actos, hay muchas entidades dispuestas a ayudarles.

 

Clases de violencia

Violencia física: Es el uso de la fuerza para intimidar, controlar o forzar a la víctima a hacer algo en contra de su voluntad y su integridad física

Este tipo de violencia es fácil de reconocer por que deja huellas visibles en el cuerpo de la víctima: moretones, fracturas, heridas, pérdida de dientes y otros daños.

Violencia sexual: Es otra forma de ejercer control sobre las víctimas, en este caso los agresores utilizan como arma sus órganos genitales u otras partes del cuerpo. Los agresores son generalmente son conocidos o familiares que utilizan su poder y su fuerza de forma brutal.

Maltrato infantil: Los niños y jóvenes padecen frecuentemente acciones violentas que atentan contra su integridad física y su salud mental, el castigo físico y psicológico es visto como una medida correctiva y como una imposición de la autoridad paterna o materna.

Violencia emocional o psicológica: La violencia psicológica es la mas difícil de reconocer aunque es la que más frecuentemente se produce. Es una forma de agresión que no deja marcas en el cuerpo de la víctima pero que lesiona seriamente su equilibrio emocional y mental. En las víctimas afecta la manera en que se comportan y se relacionan con otras personas, así como en el aprecio que sienten por ellos mismos.

Violencia doméstica o Familiar: La violencia doméstica o familiar es una combinación de ataques físicos, acciones que aterrorizan y tácticas que controlan la libertad de decidir por sí mismo.

Entre los ataques físicos más comunes están: pellizcar, empujar, golpear con la mano abierta o con el puño cerrado, patear, quemar, ahorcar, golpear con objetos, dañar con cualquier tipo de arma y negar o controlar el acceso a servicios de salud, entre otros.

Violencia económica o matrimonial: Se refiere al control y restricción al acceso de recursos económicos, condicionándolos y realizando acciones que impiden el acceso a bienes o servicios que ponen en peligro el bienestar de las víctimas.

 

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