miércoles 24 de junio de 2009 - 10:00 AM

No quiero ir a la Universidad

Algunas veces sorprendemos a nuestros padres cuando les manifestamos nuestros deseos más trascendentales: quiero viajar a Europa, quiero tomar un año sabático, ¡no quiero ir a la Universidad!

Esa sí que es una verdadera sorpresa. No importa qué tan postmodernos o librepensadores sean nuestros padres, ante la idea de que no estudiaremos en la universidad para ser profesionale, los papás entran en pánico.

Es comprensible: el sueño de la mayoría –así nunca lo hayan manifestado- es que seamos profesionales exitosos.

Y luego hay que pensar también en la presión del resto de la familia. Del hermano que ya se graduó, de la hermana menor que está estudiando medicina.

Los tíos, las primas, las abuelas. Absolutamente todos quieren que estudiemos en la Universidad pero… ¿no hay otra alternativa?
Después de estas vacaciones, María José tendrá que decidirse. El problema es que no quiere pasar 4 ó 5 años estudiando en una universidad para después no encontrar trabajo'.

'Tengo claro que quiero adentrarme pronto en el mundo laboral y pienso que hacer una tecnología es la mejor forma', afirma María José.

Y que ella estudie una tecnología y no una carrera profesional no es lo que sus padres habrían soñado, y sus amigos consideran que las tecnologías son menores académicamente y socialmente que la universidad.

El problema es que las tecnologías también presentan un panorama difícil en el mercado laboral.

'Una amiga estudió Comercio y otra Estética y las dos están en el paro; con estos antecedentes me enfrento con temor a lo que vendrá después'.

A María José le cuesta decidirse porque no quiere graduarse y ser una desempleada más.

Ese es uno de los principales temores de los universitarios de hoy.

Lo que no quiero es estudiar

No siempre la preocupación laboral es el inconveniente para decidirse a ir a la universidad o no.

'¿Tu te levantarías a las ocho de la mañana para venir aquí y no hacer nada?', dice con suficiencia Rubén, de 16 años, que pasó este primer semestre pensando en qué universidad escogería para estudiar.

'Yo no nací para estudiar, sólo quiero trabajar poco y vivir bien', afirma Rubén como declaración de intenciones.

Para asegurar que sus padres no lo presionen mientras 'busca' universidad, se levanta antes de las 8 de la mañana para fingir que sale a tomar cursos preuniversitarios.

'Cuando se van a trabajar vuelvo a casa a dormir o me voy con mis amigos'.

Asegura que también emplea su tiempo en practicar artes marciales y señala que muy posiblemente se convierta en instructor.

Lo bueno es que no todos son tan flojos como Rubén. Algunos tienen claro que hay que prepararse.

'Siempre es mejor estudiar. Luego uno se arrepiente de no hacerlo cuando sea el momento de  sostenerse solo. Ir a la Universidad no es gran ciencia, claro depende de la carrera. Lo mejor es estudiar algo que realmente le guste a uno'.

En algunas ocasiones, la vocación no concuerda con las carreras que ofrecen las universidades, aunque tomar unos cursos o una carrera técnica no siempre reemplaza los años de Universidad.

'Terminé el colegio en el año 2001. Quise ser ingeniero electrónico, pero apareció en mi vida el fútbol, y desde entonces tengo el sueño de convertirme en profesional, pero mis padres quieren que sigua una carrera en la universidad', comenta Simón.

Claro que el drama de este joven de 19 años no termina aquí.

'Me matriculé en la Universidad, en Administración en el año 2003, pero aplacé un año para poder concentrarme en el fútbol. Antes de empezar el campeonato me acobardé y decidí retomar mis estudios'.

El problema es que Simón no quiere seguir con la carrera de Administración porque sus cursos vocacionales no le favorecieron con relación a esta carrera.
'No sé qué hacer, tengo miedo a convertirme en vago, no triunfar en esta vida, no me importa tener mucho dinero, lo que me importa es cumplir mis sueños y ser feliz con ellos'.

Quizá ahí está clave: en seguir los sueños, siempre y cuando se tenga muy claro cuáles son.

LA VOZ DEL EXPERTO
JAIME ARIAS RAMÍREZ / Educador


'Se entiende que durante los dos siglos anteriores haya existido el anhelo de muchas familias por tener uno o varios doctores en casa,  ya que las profesiones liberales eran muy demandadas y otorgaban prestigio social.

Esos tiempos ya han pasado, la mayoría de las profesiones están saturadas y las necesidades de la sociedad tecnológica son otras. Ahora están en auge la cocina, la hotelería, la producción de TV, las asesorías en sistemas y comunicaciones y muchas actividades nuevas que antes eran consideradas trabajos de segunda categoría.

A pesar de ello, continúa arraigada la idea del señorío, que nos viene de la vieja España, y muchos jóvenes se encantan con el título pomposo de doctor, con el cual no se superan las dificultades para conseguir un empleo modesto. No es extraño encontrarse con un taxista abogado, que ha perdido sus ilusiones profesionales y termina recorriendo la ciudad de día a noche para garantizarse un ingreso bajo pero seguro'.

Las bajas notas, otro problema
carolina b. dulcey / psicóloga


'La frustración y decepción que provoca el sacar bajos puntajes y no quedar en una carrera en la universidad provoca en algunos alumnos el rechazo al estudio. Para estos casos es recomendable motivar al joven a que busque algunas alternativas en instituciones privadas que estén a la altura del proyecto educativo que busca, así también entrar a un bachillerato que lo guiara en la búsqueda de una carrera o alentarlo a que entre a un preuniversitario para obtener mejores puntajes y así quedar en la carrera deseada'.

preguntas y respuestas
camilo suárez / Psicólogo


¿Qué hacer si las carreras que brinda la Universidad no me satisfacen?
'Lo mejor es buscar en Academias o Institutos Tecnológicos y como última medida, consultar en Universidades en línea. Está fuera de lo común pero no hay que tener miedo de salir del estereotipo, siempre y cuando, se esté convencido de que no se trata de un capricho'.

¿Cómo les cuento a mis padres que no quiero ir a la Universidad?
'Lo primero es hablar con ellos cuando se ha buscado lo suficiente y se tiene la información necesaria acerca de lo que se quiere hacer. Una vez que se ha buscado una Academia o un Instituto o se tiene una solución al tema de no estudiar una profesión típica'.

¿Qué pasa si no quiero estudiar?
'Esta clase de decisiones son radicales y requieren de un análisis serio. Tal vez no se quiera ir a la Universidad pero debe haber otra cosa que se quiera hacer. En algunos casos, es posible convertir un hobbie en profesión, pero hay que aplicarse y ser realmente bueno. Si lo que no se quiere es estudiar, habría que consultar con un psicólogo la falta de motivación'.

LISTA
No hay universidad para:


1 Ideolinguística: es el estudio del idioma de los Elfos. Existe esta profesión pero no hay una universidad que la dicte. Para quienes quieren hacerlo, deben estudiar idiomas y luego hacer una especialización con expertos en este tema.

2 Creador de Videojuegos: aunque no está calificada como carrera, esta profesión es muy bien pagada y muy divertida. Se debe estudiar programación primero y claro, ser el mejor con los videojuegos.

3 Modelo: no hay que ir a la universidad pero sí se puede matricular en diferentes academias.

4 Actor: tampoco existe un programa universitario pero sí está considerada una profesión. También hay academias y centros que ofrecen educación en esta área.

5 Investigadores paranormales: parece mentira que una universidad ofrezca esta carrera pero así es. En el Flamel College de Austria, se ofrece esta profesión y otras igual de extrañas como Criptología (ciencia que trata sobre el intercambio de mensajes en clave) y Cabalística (análisis del árbol de la vida).

6 Ufología: defiende la hipótesis de la existencia de extraterrestres y estudia las relaciones de las personas con ellos. Se puede estudiar en el Centro de Estudios Ufológicos de Chicago, Estados Unidos.

7 Deportista: esta profesión debe ser tomada seriamente y se puede acudir a las Academias o entidades oficiales. Sin embargo, usualmente se combina con una carrera profesional como Entrenador deportivo. 

 

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