miércoles 09 de julio de 2014 - 12:01 AM

Papá, mamá: no puedo cumplir sus expectativas

Esta conversación suele ser difícil tanto para padres como para hijos. Cuando los padres han soñado con un futuro para sus hijos, es importante reconocer si realmente queremos y podemos seguir el rumbo que esperan. Si no es así, es mejor, más temprano que tarde, decirles la verdad.
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Un gran atleta. Un empresario exitoso. Una reina de belleza. Una profesional muy reconocida. Los padres tienen muchas expectativas respecto a sus hijos, y a veces éstas pueden resultar abrumadoras. En la adolescencia puede resultar difícil saber qué es lo que se quiere exactamente, pero si hay algo que tenemos la posibilidad de definir desde muy pronto en nuestra vida es que “no” queremos hacer. Puede que ser un gran empresario no vaya contigo, puede que quieras ser bailarín. Pueda que no quieras ser una reina de belleza, tal vez quieres ser una gran artista y a tus padres eso les parece una locura. Pero si eso es lo que realmente quieres, hay que luchar. No contra ellos: tus padres merecen que seas honesto y les dejes saber -¡a tiempo, ojalá!- que eso que esperan de ti no es lo que tu quieres. Que ser un ejecutivo no va con tu personalidad. Que el comercio exterior te gusta, pero lo que realmente te apasiona es la música. O al revés.

Pero, ¿cómo hablar con ellos? El psicólogo Camilo Cifuentes asegura que “es bueno hacerlo en el momento oportuno. No solo antes de empezar a vivir lo que los padres quieren que el adolescente viva, sino en un buen momento y de la mejor manera”.

El psicólogo aconseja: “Si la situación se pone difícil, si realmente en ese momento de la conversación los padres no están dispuestos a aceptar que no puedes cumplir con sus expectativas, el mejor camino es dejarlo ahí y que el adolescente por su parte haga las averiguaciones necesarias para dedicarse a lo que realmente quiere hacer y con base en eso iniciar después una nueva conversación”.

Para reflexionar La web Colombia Aprende destaca algunos aspectos importantes a la hora de reconocer, tanto padres como adolescentes, cómo somos en realidad, a pesar de no poder cumplir con las expectativas de nuestros padres o, en el caso de los padres, de que los hijos no cumplan con nuestras expectativas: *¿Cuáles son *¿En qué *¿Qué cosas *¿Qué cosas *¿Qué habilidades

Lilian Mora

Psicóloga

“Es difícil para los padres dejar en libertad a los hijos adolescentes. A algunos, pensar en este concepto les da pánico y la razón es que tienen una idea errada de la libertad. Dejar al hijo o hija adolescente ser libre significa que debe dejar que su personalidad se desarrolle libremente. No significa que no haya que ponerle normas o que no se puedan corregir sus comportamientos. Por ejemplo, un hijo puede ser poco competitivo. Hay que aceptarlo: no será una persona que esté dispuesta a lograr sus objetivos luchando con otros, no será tan extrovertido para mostrar sus capacidades y preferirá profesiones tranquilas, donde no tenga que demostrar quién es y lo que puede hacer en todo momento. Pero eso no significa que no se le corrija, ojalá en la niñez, si tiene un comportamiento perezoso. La pereza puede tener motivaciones: las hormonas, la falta de interés de los demás hacia sí mismo, la confusión y la indecisión. Todo esto se puede trabajar.

Otro consejo para los padres es que tienen que aceptar que no pueden crear a un ser humano a su semejanza. A veces los hijos e hijas son sumisos y están dispuestos a seguir el estilo de vida que les marcamos. A veces se parecen mucho a nosotros y realmente quieren conseguir las cosas que nosotros como padres conseguimos o que no conseguimos. Y otros, definitivamente, son demasiado diferentes a nosotros y jamás cumplirán con lo que queremos. Lo que sí pasará siempre, es que cada quien tiene su propia personalidad y vive sus propias experiencias. Si creemos que podemos moldear a alguien a nuestra imagen y semejanza, estaremos viviendo una mentira con nuestros propios hijos”.

Para los padres. Llegó la hora de hablar

Camilo Cifuentes

Psicólogo

Hablar con los padres nunca será fácil, sobre todo si sabemos que existe una gran posibilidad de causarles una tristeza. Sin embargo, es mejor hacerlo antes de que tú mismo resultes perjudicado y viviendo una vida que no quieres. A la hora de hablar, ten presente:

1. ¿Es lo que quiero?: antes de aceptar cursar determinada carrera, hacer el viaje al que quieren que vayas, o realizar las actividades que los harán felices, indaga en ti mismo sí es lo que quieres.

2. Una vez que lo sé: una vez que sabes que lo que tus padres esperan de ti es algo que a ti mismo no te hace feliz, ni te llena, ni con lo que te sientes tú mismo, habla. No esperes a que pase demasiado tiempo y tus padres, además de haber desarrollado todas sus expectativas en el tema, hayan gastado dinero. Hay que ser sinceros: eso será un problema para ti a la hora de dedicarte a lo que realmente te gusta.

3. Si no lo hice a tiempo: si no lo hiciste a tiempo, de todas formas habla. Plantéales una alternativa, como que tú trabajarás para recuperar el tiempo y el dinero invertido. Y en cómo pondrás todo de tu parte para ser el mejor y dar todo de ti en lo que quieres hacer.

4. Evitar una pelea desproporcionada: hay que defender el punto de vista, pero no es necesario gritar, llamar “malos padres” a quienes quieren lo mejor para ti, ni amenazar con irse de casa. Hay que darles tiempo a los padres para que asimilen la situación.

5. Demostrar el interés: es más sencillo si ya has hecho averiguaciones sobre cómo puedes llevar a cabo tus metas, que decirles a tus padres que no quieres hacer lo que ellos dicen, pero que no sabes qué vas a hacer.

6. Si realmente no lo sé: entonces plantéales una alternativa. Si eso que ellos esperan de ti no va contigo o no te gusta, plantéales la opción de hacer algo de provecho, como aprender otro idioma, mientras te decides.

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